Arsenio Rodríguez en Puerto Rico

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Escribir sobre Arsenio Rodríguez en 2015 pudiera tener el efecto positivo – directo o indirecto – de dar a conocer o preservar la memoria del ‘Ciego Maravilloso’ en las comunidades de melómanos y entusiastas de la música popular”, afirmó el profesor Elmer González en una charla musical auspiciada por el periódico Claridad y su suplemento cultural En Rojo.

El libro de Héctor Rodríguez "Atabal" ha sido editado por Ediciones Callejón.
El libro de Héctor Rodríguez “Atabal” ha sido editado por Ediciones Callejón.

Ahora bien, al escribir en la actualidad y en Puerto Rico sobre este gran exponente de la Salsa, tresero y compositor cubano, por obligación, tiene que hacerse referencia a la influencia que tuvo en la formación de músicos puertorriqueños y a la contribución que hizo a la trayectoria de los salseros boricuas.

Precisamente, la charla musical tuvo como objetivo exponer datos sobre la estadía de Arsenio en Puerto Rico y entre la comunidad puertorriqueña en Nueva York, sobre los músicos boricuas que tocaron en su Conjunto o grabaron discos con él, sobre las aportaciones más relevantes que hizo a la música popular afroantillana y sobre la relación que tuvo con el movimiento salsero. De hecho, esta actividad celebrada el primer jueves de diciembre, pretendió presentar el libro “Arsenio Rodríguez: Padre de la Salsa en Puerto Rico” del estrenado escritor Héctor “Atabal” Rodríguez, mejor conocido por ser co fundador, director y percusionista de la agrupación musical Atabal.

Desde el principio de su ponencia, Elmer González expresó que no estaba de acuerdo con el título del libro porque, a juzgar por él, siempre ha existido en el ámbito musical la necesidad de establecer quién fue el pionero de determinado género o fusión, mostrando así complejos de inferioridad o superioridad. Lejos de ese pensamiento, Héctor Atabal aclaró que con el título del libro quiso crear controversia en torno al génesis de la Salsa que aún se escucha en Puerto Rico, además, darle a Arsenio Rodríguez la visibilidad y el mérito que se merece por las aportaciones al movimiento salsero y a los músicos boricuas de este género.

Pero, cuál es la relación de Arsenio con el movimiento salsero, se increpó y contestó seguidamente Elmer González durante la charla musical: “Simplemente, dedique un tiempo a escuchar grabaciones del son, la guaracha, el bolero, la guajira, la rumba y el guaguancó a partir de la segunda mitad de la década de 1930 y siga la ruta hasta 1980. Por ese camino, se le va a cruzar el Conjunto de Arsenio Rodríguez. Escuche tomando en cuenta los contextos que proveen el tiempo y el espacio. De seguro, podrá percibir, o mejor aún, sentir, la visión musical del “Ciego Maravillo” y su relación con el movimiento salsero”.

Rodríguez expuso su análisis sobre el impacto de Arsenio Rodríguez en el movimiento musical en Puerto Rico. (Foto Rafael Caraballo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Rodríguez expuso su análisis sobre el impacto de Arsenio Rodríguez en el movimiento musical en Puerto Rico. (Foto Rafael Caraballo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por otro lado, la manera de orquestar un conjunto de salsa llegó a Puerto Rico como legado del sexteto típico cubano: un tres, un bajo, una trompeta, un bongó, una maraca y la clave. Arsenio revolucionó esa concepción de sexteto añadiéndole a ese formato las trompetas, el piano y la tumbadora. La idea del músico cubano de incorporar la tumbadora para amarrar toda la sesión rítmica, está presente en las orquestas puertorriqueñas de salsa y, en la actualidad, sería impensable imaginarse un conjunto de este género sin la tumbadora o conga.

El interés de Héctor Atabal por escribir este libro nació del deseo de explorar el tiempo de estadía y el lugar en el cual se ubicó Arsenio en Puerto Rico. Luego de algunas entrevistas con músicos que se relacionaron de cerca con el “Ciego Maravillo”, como le apodaron a Arsenio luego de que perdiera la vista en un accidente durante su adolescencia, consta en el texto que Arsenio vivió en Puerto Rico de 1959 a 61, pero se mantuvo en contacto con esta Isla y con su gente desde Nueva York. Este tresero cubano nació en la Provincia de Matanzas, Cuba, en 1911, y falleció en Los Ángeles, California, en 1972.

Tal y como se expresa en “Arsenio Rodríguez: Padre de la Salsa en Puerto Rico”, “la estancia entre los puertorriqueños del virtuoso tresista y compositor cubano, tanto en la Isla como en la comunidad boricua de Nueva York desde los años ’50, marcaría las pautas para la exploración musical de lo que unas décadas más tarde se conocería como la Salsa…”.

Una manifestación de esa convivencia entre los puertorriqueños es la letra de “Fuego en el 23”, escrita por Arsenio luego de que se asentara en Nueva York en 1947 y viviera de cerca las alegrías, tristezas y luchas del proletario barrio boricua en la Gran Urbe, como indica Héctor Atabal en su libro. Al llegar a la ciudad de los rascacielos únicamente con su hermano, para encontrar trabajo, tuvo la necesidad de formar un nuevo conjunto musical. Fue entonces que músicos puertorriqueños que residían en Nueva York completaron el grupo de Arsenio. Ese fue el comienzo de una gran relación del cubano con Puerto Rico y sus músicos.

La aportación de Arsenio Rodríguez (en la foto) planteada en la publicación también fue analizada por el profesor e historiador Elmer González. (Fto suministrada)
La aportación de Arsenio Rodríguez (en la foto) planteada en la publicación también fue analizada por el profesor e historiador Elmer González. (Fto suministrada)

Así, en 1947 grabó con Tito Rodríguez el tema “Pasó en Tampa”, y en el ’58 Daniel Santos cantó en Chicago acompañado por el Conjunto de Arsenio Rodríguez. Según documentó Atabal, del 1942 al 2006 se evidencia una nutrida lista de orquestas, grupos y solistas puertorriqueños que grabaron a Arsenio, incluyendo a Cortijo y su combo, Charlie Palmieri, El Gran Combo, y la Sonora Ponceña.

Arsenio Rodríguez conoció el folklor musical de Puerto Rico y a nuestro País. Como muestra de su integración con Puerto Rico, también compuso una canción alusiva al sector sanjuanero Puerta de Tierra, en la que se nota su respeto a la cultura puertorriqueña. “La vida es sueño” es otro de los temas compuestos por él.

Como bien comentó Elmer González durante la charla musical que presentó Claridad, “la historia de Arsenio se ha descifrado después de su muerte a partir de testimonios de familiares y amigos, entrevistas a músicos y búsqueda de datos indirectos en la literatura y en la historia”. Ante esas circunstancias, cabe destacar la labor de algunos historiadores y escritores de diferentes países para documentar la vida del compositor cubano.

Enhorabuena por Héctor Atabal que quiso sumarse con su reciente libro “Arsenio Rodríguez: Padre de la Salsa en Puerto Rico” a esos que se han encargado de visibilizar las aportaciones del “Ciego Maravilloso” a la música afroantillana y las contribuciones a la formación de músicos, muchos de ellos puertorriqueños.

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