Ese Toro enamorado de la plena…

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La relación del cantante Víctor Muñiz “Toro” con la plena es comparable con el idilio de los enamorados que unen sus vidas hasta que la muerte los separe.

Cuando la canta o cuando escucha el repique del tumbador siente que lo abruma una emoción y su ser se convierte en un torbellino de pasión.

“Toro”, apodado así por su aspecto robusto, ha sido la voz emblemática del ritmo autóctono durante poco más de cuatro décadas en Puerto Rico.

(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Víctor integró la armónica a su grupo de plena. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Si en los pregones de Angel Luis Torruellas latían las fatigas y la nostalgia de los boricuas del Barrio y el Bronx, en la voz de Víctor Manuel Muñiz Velázquez vibran el sudor del obrero, las leyendas narradas por los viejos cangrejeros en las tardes de dominó, los lamentos del caserío y las ilusiones de los chiquillos corriendo desnudos por sus calles y aceras.

La voz de Víctor Muñiz “Toro” ha recreado con la cadencia y la irresistible ricura de la plena las vicisitudes de la administradora del apartamento que intentaba cobrarle la renta a don Aníbal García “Tanty”; el lamento del padre que no se resigna a que un enamorado seduzca y se lleve a sus nenas “Carmín, Moncha y Margarita” y la urgencia del tipo que se impacienta por engrasar el carro y echarle gasolina para, por la noche, llevarse a Marina.

“Toro”, nacido en el área de La Colectora y quien creció en la calle Dolores de Barrio Obrero, entre los edificios del Caserío Las Casas, ha contribuido a la cultura popular con un cancionero de escenas pueblerinas de gran colorido y sentimiento, tal y como se puede apreciar en el centenar de melodías grabadas con los Pleneros del Quinto Olivo, con su desaparecida agrupación Tipikón, con los Pleneros del Truco, Tacuafán, Corporación Latina, la Familia Cepeda, Plena Libre, Zakandela y con su agrupación Plenarmónica, con la que en esta Navidad aporta la contagiosa plena “El niño cristiano”.

“Es un cántico de la lírica tradicional navideña que vengo escuchando desde que aprendí a cantar plena en el caserío Bartolomé de las Casas, con Aníbal García ‘Tanty’, y la venimos cantando desde hace más de 40 años. Las estrofitas se han incorporado a través de los años. Hubo personas que me solicitaron que la grabara, como mi compañera, mi hermano fallecido y Cucho Pérez Camacho, de ‘Alborada’, y eso hice. Es folclor y realmente no conocemos quién la compuso”, explicó a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

El estribillo, “cómo es que se hace/un niño cristiano/la sal en la boca/y la vela en la mano”, alude al sacramento del Bautismo y los signos de la luz y los santos óleos. Con esta canción, Plenarmónica dice presente en la Navidad de 2015.

“En esta ocasión incorporé un trombón para darle más fuerza a la canción. Es el nuevo reenfoque del grupo. Lo hice como una promoción para mantener vigente el grupo en el ambiente y gestionaremos que esté disponible por Itunes o Cdbaby”.

Ya han transcurrido dos años desde el lanzamiento de Plenarmónica, cuyo primer disco fue seleccionado por la Fundación Nacional para la Cultura Popular entre las 20 mejores producciones de 2013. “Es tremenda distinción. Para mí fue una sorpresa agradable. Era algo que deseaba hacer como parte del sueño de grabar con la armónica y de repente, un día de año nuevo, me sorprendieron con eso. Y hemos seguido trabajando con el grupo y la armónica y, dependiendo del presupuesto, incorporo la trompeta, el saxofón soprano y el violín”.

(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Plenarmónica está en vías de grabar su segunda producción discográfica. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Hoy, con el sencillo “El niño cristiano” en sus manos, Víctor “Toro” Muñiz reconoce que, después de cuatro
décadas y media de trayectoria, no sería cantante si su hermano Piliche y su amigo Maelo Rosado no lo hubiesen invitado a los vacilones de rumba, plena y bomba que formaban en la habitación de su residencia en Barrio Obrero.

En una vitrola reproducían los elepés de Cortijo e Ismael Rivera y sus versiones las registraban en una grabadora alemana de carrete a carrete.

Ismael Rosado, un imitador del Sonero Mayor, le enseñó los secretos de la entonación y el fraseo, aunque “Toro” cree que su vocación por la música es herencia genética, ya que su padre Eduardo y su madre Marcola cantaban en los velorios y promesas de Reyes en San Sebastián.

Los años en que se desempeñó como porteador de periódicos y limpiabotas en el área de la avenida Borinquen y en las inmediaciones de la placita Barceló despertaron su sensibilidad hacia las luchas de los pobres.

Su fenecido hermano Carlos se casó con una dama del residencial Las Casas y Víctor comenzó a visitar el lugar. Inmediatamente se le grabaron en su alma los estribillos populares y los toques de los panderos requinto, punteador y seguidor que acompasaban la cotidianidad del vecindario en las voces y las manos de “Tanty” (el mismo que le sigue huyendo a la administradora), Pito el de Oliva, Cholo, Bilín, Wingo, Quirico, Changa, el Tío Calo y otros, como los hermanos Olivo, que integraban el conjunto los Pleneros de las Casas.

Gracias a “Tanty”, hoy Víctor adora la plena. Y Barrio Obrero es su mundo y el irresistible ritmo autóctono, como lo demuestra con “El niño cristiano”, su eterno periódico cantado.

Como otros pleneros, en 2015 reconoce que el taller es escaso, que no trabaja como quisiera, pero se mantiene con actividades privadas. “Hemos hecho acercamientos con productores y hemos trabajado con el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Hemos visitado varios pueblos del País, aunque no con la continuidad que uno quisiera”.

Víctor “Toro” Muñiz planifica grabar otro disco con Plenarmónica, pero sin prisa. “Uno invierte en una grabación y luego no es tan fácil recuperar el dinero. Pero voy en esa idea. Incorporaré los temas que hice el año pasado, uno del “Chikungun” y otro de los Santos Reyes, alusivo a la Navidad. Ahora hicimos este y lo estamos haciendo a cuenta gotas porque el presupuesto es limitado”.

Para Víctor la plena atraviesa por su etapa de mayor efervescencia por la cantidad de agrupaciones que han surgido, aunque el taller es limitado. “Hay muchos, pero no todos están trabajando, incluso los buenos. En términos generales hay un ‘boom’ positivo dentro del género de la plena y de la bomba también”.

Antes de finalizar la entrevista, Víctor “Toro” Muñiz exteriorizó su pesar por la repentina muerte del plenero Carlos “Kalie” Villanueva, a quien encaminó en Plena Libre.

El debut discográfico de Plenarmónica fue seleccionado por la Fundación Nacional para la Cultura Popular como una de las 20 producciones más sobresalientes de 2013.
El debut discográfico de Plenarmónica fue distinguido por la Fundación Nacional para la Cultura Popular como una de las 20 producciones más sobresalientes de 2013.

“Lo despedimos con unas plenas bonitas, junto a Plena Libre. Él se desarrolló a mi lado. Fui uno de los que lo escogí para el grupo dentro de la evaluación que hicimos. Siempre abogué por él y estuvo muy agradecido. Fue uno de los que más duró y lamentablemente se nos fue”.

El Toro Plenero terminó diciendo que “El niño cristiano” es un regalo de Plenarmónica para Puerto Rico. “Es un obsequio a nuestra comunidad plenera. Lo hice para mantenerme en el ambiente como una parranda de parte del grupo para la comunidad y la radio. Es un tema bonito y parrandero. Es nuestra aportación. Es nuestro legado. El programa “Alborada” la está tocando bastante, sobre todo porque Cucho Pérez Camacho es un gran amigo mío. Es para que la radio lo toque y la gente lo pueda apreciar”.

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