Dedican Campechada al muralista Ríos Rey

El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) se prepara para celebrar la quinta edición de Campechada, el evento de reingeniería cultural más importante de Puerto Rico, los días sábado 14 y domingo 15 de noviembre. Este año  la Campechada será dedicada al muralista y escenógrafo ponceño Rafael Ríos Rey, lo que ha impulsado que por primera vez el evento se extienda más allá del Viejo San Juan y llegue hasta la Ciudad Señorial.

Rafael Ríos Rey nació en Ponce el 28 de julio de 1911 y murió en San Juan el 29 de abril de 1980. Se ejercitó en todas sus expresiones plásticas; fue acuarelista, pintor de caballete, escenógrafo, grabador. Es reconocido por su trabajo como muralista, y fue en ellos donde mejor captó la historia y la belleza del Puerto Rico. Es considerado el exponente más sobresaliente de entre los muralistas criollos.

El programa del evento, que se dará a conocer próximamente, será una representación de lo mejor de las artes puertorriqueñas en todas sus manifestaciones. Las artes visuales, el teatro, la música, la danza, el cine, la literatura y artesanías, forman parte de la variada oferta que año tras año logra unir a las familias puertorriqueñas y exaltar nuestra cultura.

La Campechada, que ha sido dedicada en años anteriores a José Campeche, Francisco Oller, Rafael Tufiño y Myrna Báez, representa además un fin de semana de bonanza económica para los comerciantes del Viejo San Juan debido a los miles de visitantes, locales y turistas, que llegan hasta las calles adoquinadas para participar de las actividades que se presentan en las distintas plazas. Este efecto se replicará este año en el municipio de Ponce, en donde la mayor parte de la obra de Ríos Rey permanece en murales que estarán disponibles para el disfrute del público durante los días 14 y 15 de noviembre.

“Estamos muy contentos de anunciar que se acerca la fecha de Campechada. Este evento artístico se llevará a cabo en las plazas del Quinto Centenario, Cuartel de Ballajá, Plaza San José y calle San Sebastián y presentará actividades simultáneas en el pueblo de Ponce donde se encuentran la mayoría de los murales de Rafael Ríos Rey. Estamos trabajando con un grupo de auspiciadores comprometidos en hacer posible que el pueblo de Puerto Rico disfrute de un evento artístico de primera. Los esperamos a todos y todas”, dijo Jorge Irizarry Vizcarrondo, director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Por su parte, la Alcaldesa de San Juan, Honorable Carmen Yulín Cruz Soto dijo, “Como todos los años el Municipio de San Juan es uno de los auspiciadores principales de la Campechada, dedicada en esta ocasión al artista Rafael Ríos Rey. El Viejo San Juan recibe una vez más a miles de personas que disfrutarán de las artes y la cultura ofrecidas de forma gratuita a los puertorriqueños, puertorriqueñas y turistas que nos visitan. Entre nuestras aportaciones a esta Campechada, está una obra que será interpretada en lenguaje de señas, para asegurar el acceso a las artes de esta comunidad.”

La Alcaldesa del Municipio Autónomo de Ponce, Honorable María Mayita Meléndez expresó: “La Campechada está dedicada este año a un ponceño, el muralista y escenógrafo Rafael Ríos Rey. Esto nos llena de un orgullo inmenso y queremos colaborar con este evento tanto en las actividades en el Viejo San Juan como la ruta de obras que tendremos en nuestra Ciudad Señorial, la casa de los murales de Ríos Rey. Los invito a conocer en Ponce la colección más completa de la obra de nuestro primer muralista, quien está presente en la memoria colectiva ponceña y queremos que todo Puerto Rico pueda reconocer su obra”.

Este año, también por primera vez, la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED) se une a la Campechada con actividades educativas y clínicas de salud y un “Encendido de Azul por la Diabetes”.

La Campechada es posible gracias al Instituto de Cultura Puertorriqueña y al auspicio del Municipio de San Juan, el Municipio Autónomo de Ponce, la Compañía de Turismo, La Compañía de Fomento Industrial, el Museo de Arte de Puerto Rico, la Asociación de Diabetología y Endrocrinología y WIPR.

El evento cuenta además con el apoyo de: La Universidad del Sagrado Corazón, la Escuela de Artes Plásticas, El Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, la Liga de Arte de San Juan, el Banco Santander, la YMCA de Ponce, el Centro de Diabetes para Puerto Rico (CDPR), Fundación Pediátrica de Diabetes (FPD), Sugar Free Kids (SFK), Asociación Puertorriqueña de Diabetes (APD), Comité de Educación y Bienestar para Niños y Adolescentes con Diabetes (CEBNAF), Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos de Puerto Rico (MIDA) y la Academia de Nutricionistas (AND) y casas farmacéuticas.

Sobre Rafael Ríos Rey-

Rafael Ríos Rey nació en Ponce el 28 de julio de 1911 y murió en San Juan el 29 de abril de 1980. Se ejercitó en todas sus expresiones plásticas; fue acuarelista, pintor de caballete, escenógrafo, grabador. Pero lo cautivó más el mural, y fue en ellos donde mejor captó la historia y la belleza del Puerto Rico de hace 25 a 50 años. Es considerado el exponente más sobresaliente de entre los muralistas criollos.

Por la época del renacimiento muralista en los Estados Unidos, Rafael Ríos Reyes tenía apenas once años. En su hogar tenía el privilegio de un padre y abuelos de cabeza inquieta, que practicaban la pintura o la música, bien como profesionales o como aficionados.

Desde la época más activa de su abuelo y la de su padre, y siendo todavía un niño, Rafael conocía lo que era y lo que significaba una buena tertulia. Aquellas eran tertulias humanas, e intensas, que siempre tocaban temas de respetable espesor filosófico.

Producto de una larga genealogía de artistas conocido como “El Clan de los Ríos”, Rafael incursionó en el dibujo y la pintura, aunque es mejor conocido como muralista y escenógrafo.
Su bisabuelo, Buenaventura, había sido artífice de fina técnica. Era además “cantaor y guitarrista de rosarios” y al parecer dejó una huella muy profunda en su hijo Juan Narciso, quien además de pintor, se hizo músico.

Juan Narciso Ríos, practicó y aprendió arte sin alejarse de su ambiente natal. En parte fue autodidacta, pero también recibió instrucciones de Máximo Meana y de los artistas-escenógrafos y pintores que llegaban hasta Ponce. Compartió el arte con sus hijos, especialmente con Octavio Ríos de Jesús; juntos se convirtieron en los artistas-escenógrafos más notables del país y llegaron a ser solicitados y admirados en América Latina y Europa.

Octavio, padre de Rafael Ríos-Rey, trabajó durante tres años como escenógrafo en la compañía de la muy famosa bailarina rusa Ana Pavlova; mientras que Juan Narciso, después de hacer los adornos funerales de Cánovas del Castillo, recibió de los Reyes de España la Cruz de Isabel La Católica por mérito artístico.
La actividad de Rafael Ríos Rey comienza en la década del treinta, con la obra Pelea de gallos (1939) y creció exponencialmente a partir de la década de los sesenta, cuando, con apoyo gubernamental pudo estudiar en México y pintar muchos murales.

Realizó más de 40 murales de gran tamaño, muchos de ellos en edificios públicos. Entre ellos se destacan La agricultura, El comercio, La industria, La represa, El carnaval.
En 1930 fue rotulista, y en su tiempo libre ayudaba a su padre a realizar el diseño y la decoración de las carrozas de carnaval.

En 1936, luego de su primera exposición personal de acuarelas, se traslada a Nueva York. Allí, en el artísticamente rico ambiente del Village de Manhattan, Ríos Rey (así firmaba sus pinturas, y así se le conoce como artista) se esforzó por llevar al lienzo a su Puerto Rico natal.

La estancia en Nueva York influyó no solo en el aspecto técnico de la pintura de Rafael, sino también en su contenido social. A partir de allí su meta no solo fue asir la belleza pictórica y superficial, sino también el otro aspecto, más profundo, de la realidad social. Pintó cortadores de caña de cuerpos rudos y brazos musculosos; una madona y una Sagrada familia con personajes antillanos, de sangres mezcladas; carnavales, fiestas de bomba y recogedores de café en los que reinaban mujeres y hombres de una voluptuosidad natural; fábricas rodeadas de platanares; y selvas humanizadas donde los troncos de los árboles son muslos y las ramas brazos, de honesta y atrevida concupiscencia. Y pintó también a los desposeídos, en ambientes secos y deshojados, con toda su tristeza.

Recogedora de café y Jíbaro son una muestra de sus acuarelas más conocidas. Vejigantes, Estampa de carnaval y Paso de plena son algunos de los grabados más destacados de este artista.
El teatro –la escenografía en particular– fue parte fundamental de la vida y obra de nuestro muralista. Se podría decir que su obra artística giró, sobre todo, en torno a la escena dramática Se consagra como artista escenógrafo en la década del cuarenta, con la obra Tiempo Muerto, de Manuel Méndez Ballester.
La obra escenográfica de Ríos-Rey adquiere gran madurez en México, con las enseñanzas y el ejemplo del maestro López Mancera. En 1961 se presentó en el teatro Tapia la obra María Soledad, un drama del propio Arriví. Emilio S. Belaval (1903-1972), un consagrado escritor puertorriqueño, destacó la hermosa escenografía realizada por Ríos-Rey en aquella ocasión: «… [es] una de las mejores que hemos visto […], alternando la pintura escenográfica con la construcción, los cuerpos transparentes con los cuerpos macizos, accesible todo a un efectivo manejo de luces y los útiles escénicos…».

En Puerto Rico y Nueva York diseñó y realizó más de un centenar de escenografías para óperas, ballets, comedias musicales, zarzuelas, operetas y teatro. Realizó, además, unos ochenta murales, tanto en Nueva York como en Arkansas, Baltimore, Haití y República Dominicana. Y participó en exposiciones tanto dentro como fuera de Puerto Rico, donde obtuvo distintos premios. El trazo simple de sus dibujos es engañoso: con él agarra las esencias. No por gusto podemos afirmar que una parte de su obra se encuentra diseminada por colecciones privadas de EE.UU., Cuba, México, y por supuesto, Puerto Rico.

Desde 1965 hasta 1977, se desempeñó en la Escuela de Artes Plásticas del instituto de Cultura Puertorriqueña, como profesor de escenografía, de pintura-mural y de mosaico; y entre 1977 y 1980 fue miembro fundador y tesorero del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

 

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