Adjetivos superlativos para ‘Man of La Mancha’

Por Eduardo Bobren-Bisbal
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En mi niñez llegó a mis manos una publicación de caricaturas con el título “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. El nombre del autor, Miguel de Cervantes Saavedra, escapaba de mi limitado disco duro de entonces. No obstante, el nombre Don Quijote ya era reconocido en frases que se escuchaban, tales como: “eso es una quijotada”, “estás tan loco como el Quijote”, y otra que reencontré en la universidad que decía: “como al Quijote, son los sueños, las locuras, los que le dan dirección a tus ideales”. Me devoré la publicación, más que por sus textos, por la ayuda de unas ilustraciones indicadoras de aventuras inimaginables. Don Quijote alto, delgado, aferrado a su lanza en provocación de molinos de vientos; a su lado un hombre regordete de nombre Sancho Panza, quien le apercibía de todas sus equivocaciones. Se abrían los ojos del niño al mundo de la imaginación y del ensueño, se le acercaba a la locura de lo ideal.

El 30 de octubre de 2015 el Recinto de Río Piedras, de la Universidad de Puerto Rico, añadió a su importante lista

xx, Julio Enrique Court y Michelle Brava cosechaon aplausos por sus actuaciones como Sancho Panza, Don Quijote y Dulcinea. (Foto suministrada)
Samuel Figueroa, Julio Enrique Court y Michelle Brava cosecharon aplausos por sus actuaciones como Sancho Panza, Don Quijote y Dulcinea. (Foto suministrada)

de presentaciones de la Compañía de Repertorio, el musical “Man of La Mancha”, de los autores Dale Wasserman en el libreto, música de Mitch Leigh y letras de Joe Darion. Este musical fue galardonado con cinco Tony Awards, incluyendo el de mejor musical, en su año de estreno, 1956. En la obra se mantiene vigente el aura eterna que emana de los temas, las historias y los personajes de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”.

La historia del musical nos muestra a Don Miguel de Cervantes Saavedra apresado por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, acusado por actos en contra de la Iglesia Católica. Se le encarcela en un oscuro sótano poblado de delincuentes de baja naturaleza, en un entorno en el que se ve amenazada la vida del manuscrito de su novela. El escritor propone un juicio para demostrar la importancia de retener la obra para la posteridad. Entonces, se suceden escenas que dejan de manifiesto los sueños y las esperanzas sustentadas de la locura sublime, el compromiso de la amistad, el idealizado amor y la persistencia en los ideales.

Para realizar este montaje se contó con la experimentada dirección escénica del profesor Edgar García, director ejecutivo del Teatro de la UPR, quien engranó todas las acciones hasta montar un espectáculo artístico relevante que deja demostrado hasta donde se puede llegar si los esfuerzos se encaminan hacia una misma meta de excelencia. En la primera impresión de la noche, escuchamos a la orquesta dirigida por el profesor Sammy Morales, la que lleva a conocedores y a no conocedores al cálido ambiente musical de la historia que vamos a presenciar. Toda la música condensada en una partitura que nos sintoniza con los maravillosos acordes de su pieza principal: “El sueño imposible”.

Se devela la acción dramática con un “Flamenco del alma”, coreografiado e interpretado por Jeanne d’Arc Casas, de exquisita interpretación y que nos eleva a motivaciones de ver más, de enfrentarnos a belleza percibida en la obertura. Buen inicio para lo que luego se constituyó una extraordinaria velada de teatro.

La puesta en escena fue un derroche de elementos que se hermanaron para llegar a lo posible desde lo imposible. Mención memorable para Julio Enrique Court quien delineó a un Cervantes-Quijote que podía movernos de la realidad y transportarnos al paroxismo de su divina locura. Su voz envidiable y su extraordinario dominio de la escena fueron factores determinantes para destacarlo como el excelente histrión que es y aportar al total éxito de la producción. Por su parte, Sancho Panza, interpretado por Samuel Figueroa es tierno, amable, protector, defensor, entregado a su señor don Quijote, con sobresalientes muestras de solidaridad y de empatía para con su amo. Su frase al final de la obra: “Más desventuras…”, es el mayor ejemplo de su entrega. Figueroa, adrede, nos confunde con su voz y luego nos sorprende con su gran talento vocal.

Michelle Brava, Aldonza-Dulcinea, a quien conocemos más por su carrera como cantante, mentora, educadora e intérprete del ritmo tropical de la salsa, nos revela lo hermoso de su voz, que hace trascender a la tosca Aldonza en la tierna Dulcinea. En la última de sus canciones, donde su personaje se cuestiona ¿cuál soy, cual debo ser?, nos percatamos de ambas transformaciones.

El “ensamble” y los demás participantes mostraron su compromiso artístico y actoral con el excelente trabajo a

La producción brilló en todos sus detalles. (Foto suministrada)
La producción brilló en todos sus detalles. (Foto suministrada)

mostrarle a la audiencia. Destacamos a John Connelly Montesino, Eddie Noel, Kimberly García por sus interpretaciones actorales y vocales. El destacado actor del teatro profesional, Carlos Miranda sustentó con su presencia importantes escenas de la producción.

“Man of La Mancha” no se da en el vacío. Requiere de los recursos de la plástica del teatro que lo transporte a los lugares y a los ambientes de ánimo imprescindibles. Es en este parecer que anotamos el excelente diseño escenográfico de José Manuel Díaz, que ya nos tiene acostumbrados a unos trabajos que cada vez tienen mayor relevancia e importancia en la historia de la escenografía del teatro puertorriqueño. Nos brinda un sótano imponente comparable a los de la arquitectura de la época, y propone espacios cuya armonía les son indispensables para con los movimientos escénicos. Nos sorprende la monumental escalera que irrumpe en la escena desde un plano lateral para dar acceso a la entrada de los inquisidores del poder. Sorprende, además los huecos de las ventanas a través de las cuales podemos identificar el paso de las horas y llevarnos al templo con el recurso de los vitrales. Si el recurso del aspa del molino nos sorprendió, mayor habrá sido el deleite para los estudiantes que apreciaron el espectáculo.

El vestuario es diseño del profesor Miguel Vando. Los diseñados para las escenas del Caballero de los Espejos son de excepcional hermosura. Israel Franco-Müller, por su parte, vuelve a destacarse con un diseño lumínico acorde con los ambientes de las escenas de la obra. Nos hace apreciar ocres oscuros en las escenas cargadas de opresión e impiedad que ocurren en el sótano y sabe trasladarnos a otros lugares imaginarios con la asertividad de los colores que asigna para los ambientes que se necesitan. Más cálido que brillante, para no perder el aura del oscuro sótano medieval donde se desarrolla el musical.

El peso de todo, compartido como Gestalt en sus partes, recae sobre Edgar García quien de manera elocuente y destacada produce una puesta en escena con adjetivos en superlativos.

Adelante UPR Río Piedra en la labor que “contribuye al desarrollo, cultivo y disfrute de los valores estéticos y éticos de la cultura”, según expresa el Dr. Carlos Severino Valdés, Rector del Recinto, en el Programa de la obra.

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