Calle Loíza: zona de Libros Libres

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Hay un transeúnte que tiene el deber moral e intelectual de regresar con varios libros porque no evitó la tentación de echarle mano a la novela “Felices Días, Tío Sergio” de la periodista Magali García-Ramis.

La encontró en el anaquel “Libros Libres” que, celosamente, Mariana Reyes Angleró custodia en la Calle Loíza, esquina Calle del Parque, en Santurce.

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Mariana Reyes Angleró custodia el anaquel de Libros Libres en la Calle Loíza. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Este es uno de los atractivos de la Calle Loíza, cuya fiesta –en su tercera edición- se celebrará este domingo, 4 de octubre, desde las 11 a.m., con la participación de :os Pleneros de la 21.

Los libros son libres en la acera de la Calle Loíza y en otros lugares de gran circulación peatonal, como la Avenida Ponce de León #1404 en Santurce, después del Centro de Bellas Artes y de la Escuela Superior Central. Incluso, en vías públicas de Ponce, Caguas y ahora en Capetillo, Río Piedras, donde los jóvenes Nina Coll, Eduardo Benson y Zevio Schnitzer, artífices de esta loable iniciativa cultural, ensamblaron el anaquel más reciente, dedicado a la literatura infantil.

El antecedente de esta empresa social, cultural y educativa se remonta a 2012, cuando Eduardo y Zevio comenzaron a recolectar libros con el fin de crear una librería de acceso comunitario en la Avenida Fernández Juncos en Santurce. No fue posible y entonces optaron por frecuentar ferias para obsequiar libros.

Nina residía en España y en 2013 se mudó a Puerto Rico. Con una colección enorme de libros en sus respectivos apartamentos, decidieron crear los espacios Libros Libres, que aunque no es un concepto nuevo, la consistencia con que en su tiempo libre visitan barrios y centros urbanos marginados los coloca a la vanguardia de este proyecto en la nación puertorriqueña.

“Fue algo compartido entre nosotros. Otras personas, como las del Colectivo La Maraña, nos ayudaron en la instalación de los primeros libreros”, dijo Nina Coll a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Junto a su amiga, la fotógrafa Stephanie Silva, Nina inició una investigación sobre los espacios e inmuebles abandonados en Santurce. “Sobre el miedo a la ciudad, a caminar, de ahí surge una propuesta de crear montajes expositivos en la calle para propiciar la contemplación. Esa es mi aportación a Libros Libres desde mi preparación académica”.

No es colocar libros en la calle por simplemente colocarlos. La logística del proyecto consiste en que los residentes de cada barrio desarrollen un sentido de pertenencia hacia los anaqueles.

“En el caso de los estantes en la Avenida Ponce de León he ido estableciendo relación con los graffiteros y artistas del área para darle un estilo particular, de la misma forma hablamos con los transeúntes que se paran a tomar libros y dejar que ellos reconozcan el proyecto como suyo, porque es de todos. Esto ha provocado que no sea necesario que nosotros pasemos por allí todos los días. La gente se encarga de acomodar los libros, de velar por que unos no tomen más libros de la cuenta y así propiciar el compartir, el relacionar a la gente y que de repente se organicen tertulias improvisadas”.

En un sistema capitalista basado en una cultura de consumo, en la que se generaliza que todo tiene un precio, a no pocas personas les ha sorprendido la idea de que los libros son gratis. “Es un proceso de enseñanza desde la idea de la libertad. La gente no entiende esto de no pagar por los libros, pero luego al darse cuenta que funciona de manera gratuita, se emocionan y se apoderan”, abundó la profesora del Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico.

Libros en la Calle Loíza

El anaquel Libros Libres de la Calle Loíza es custodiado por Mariana Reyes Angleró, cuyo apartamento sita a pocos metros, lo que facilita que se mantengan en orden y los recoja cuando llueve torrencialmente.
“Nina y Zevio facilitaron los anaqueles. Nosotros lo que hacemos, como comunidad que va a intervenir, es conseguir el lugar con ciertas características, como que esté iluminado de noche; que tenga un alero lo suficientemente grande para que al llover los libros no se dañen y que la comunidad se involucre para que los vele”, explicó Mariana.

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(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El anaquel “Libros Libres” es parte de la proyección de la Calle Loíza como destino cultural. De una comunidad cangrejera, pobre, humilde y trabajadora, la vía que colinda con Villa Palmeras se ha desarrollado considerablemente en las artes y la gastronomía, impactando directa e indirectamente a la colonia de hermanos dominicanos y de otras nacionalidades que conviven allí con los boricuas.

“Es una nueva cultura que va atada a los proyectos que tenemos”, afirmó Mariana en alusión al recorrido por la cosmopolita Calle Loíza que mensualmente encabeza el historiador Lester Nurse.

Además, publican el blog “Calle Loíza” y ofrecen talleres de plena, entre otras iniciativas orientadas a generar empleo para los artistas que residen en la comunidad.

Este año cerrarán la Calle Loíza desde la altura de la Diez de Andino, donde está localizada la Escuela Dr. Pedro Goyco, hasta las inmediaciones del correo.

El programa incluirá una visita con Lester Nurse a la Casa-Museo Ismael Rivera, en la antigua Calle Calma, y un concierto con los Pleneros de la 21.

La divulgación de la plena es parte de la agenda cultural de Mariana y su esposo Héctor “Tito” Matos, director de Viento de Agua y quien los miércoles imparte talleres sobre la interpretación del ritmo autóctono.

“Así mejoramos la calidad de vida en el vecindario”, dijo Mariana.

Se espera que el domingo decenas de transeúntes se detengan en el anaquel de Libros Libres. “Les ofrecí (a Nina y Zevio) ese lugar como sugerencia porque lo puedo ver y puedo estar pendiente. Lo puedo ver desde el balcón.

Desde el primer día el movimiento ha sido impresionante porque era un lugar por donde pasaba la gente con prisa y ahora se detienen, de día y de noche, jóvenes y viejos, todo tipo de gente”.

Poco a poco se va desarrollando la cultura del libro en la Calle Loíza. En la periferia hay locales, como la Librería El Ciclo, que venden textos usados a $1 ó $2 en anaqueles que han colocado en restaurantes como Cocobana y Café del Loto, además de don Efraín, que visita la esquina de la Calle Cordero y coloca sus libros en la acera para venderlos a precios módicos.

“Hay una tendencia a la cultura del libro en la gente que vive aquí y la que nos visita”, sostuvo Mariana.

Durante la tercera edición de las Fiestas de la Calle Loíza en dos de las carpas se presentará la Feria del Libro Independiente y Alternativo. “Las fiestas aglutinan los esfuerzos de la comunidad y la encargada de la feria es la escritora Nicole Delgado, residente aquí”.

Si escudriña el anaquel de Libros Libres de seguro encontrará textos para niños, de historia, economía, artes culinarias, novelas, biblias, revistas y más.

La tarde que la Fundación Nacional para la Cultura Popular visitó el lugar encontró títulos como “El Lenguaje de la Literatura”, “Webster Family Enciclopedia”, “Guía práctica para una lactancia exitosa” y -¿providencialmente?- “Money Dynamics For The New Economy”.

Es importante que lea la advertencia impresa en el anaquel:

“Para entregar libros, solo hay que dejarlos en las tablillas. No hay restricciones para el tipo de libros. Para llevarte uno, solo tienes que tomarlo. No es requisito dejar para tomar ni viceversa. No hay horario fijo. Los libros son libres las 24 horas del día. El énfasis es en la libertad de conocer a nuestros vecinos a través del compartir de la lectura; de caminar la ciudad sin miedo; de resistir el consumismo desenfrenado que llevó al actual abandono a gran escala y al deterioro de nuestros vecindarios; de confiar en la calle; de educarnos a nosotros mismos; de inspirarnos a hacer las cosas de una forma diferente sin la necesidad de que haya un intercambio de dinero. Por eso son libres y no gratis”.

El transeúnte que se llevó la novela “Felices Días, Tío Sergio” de la periodista Magali García- Ramis regresará con una docena de libros porque de seguro durante las Fiestas de la Calle Loíza se necesitarán muchos.

Ese extraño y escurridizo transeúnte… soy yo.

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