‘No todas lo tienen’ en Vega Baja

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Histriones UPRA es una asociación estudiantil y académica de teatro de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, cuya misión es desarrollar el talento artístico de cada integrante, además de llevar a todo lugar posible el arte teatral. El poeta, actor, director y profesor Luis Enrique Romero impartía clases de teatro para los estudiantes de Histriones UPRA hasta hace un poco más de un año. Mientras Romero dirigía el grupo, hicieron un montaje de “No todas lo tienen” de la prestigiosa dramaturga puertorriqueña Myrna Casas y lo presentaron en el teatro Alejandro Tapia y Rivera de nuestra capital, como parte de la celebración del trigésimo aniversario de la organización estudiantil que representan. El trabajo de estos jóvenes actores en formación tuvo buena acogida. Año y medio después, los jóvenes decidieron reponer “No todas lo tienen” y llamaron a su antiguo profesor, quien les había dirigido la obra para el teatro Tapia. Decidieron hacer una sola función en el teatro América de Vega Baja.

El teatro América de Vega Baja se ubica en una bellísima estructura frente a la plaza. Se trata de un hermoso edificio Art Deco, color de rosa, diseñado por el arquitecto vasco Pablo Eguia Magureri, que abrió sus puertas como cine en 1924. Se abrió al público como teatro en 2001, opera con frecuencia y recibe el apoyo del gobierno y la comunidad. El actua1 director del teatro es el director escénico y profesor, David Muñoz. Al teatro América nos dirigimos el pasado 29 de agosto para apreciar “No todas lo tienen”, presentado, en esta ocasión, por COOPAR.
“No todas lo tienen” es una obra de dos actos que vio la luz a principios de la década de 1970, para los momentos de “El improntu en San Juan”, “No se le servirá el almuerzo a Anita San Millán o La historia trágica de las plantas plásticas”, “Quitatetú”, “Eran tres”, “No todas lo tienen” y “Cuarenta años después”, de la misma autora. Se trata de una muy buena comedia de inspiración pirandelliana, en las fronteras del teatro del absurdo.

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La obra estuvo dirigida por el experimentado actor y profesor Luis Enrique Romero. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Cuando la obra comienza nos parece realista. No tardan en aparecer los absurdos de esa realidad para ponernos a pensar y matarnos de la risa. Gaby está casada con Luis y descubre que este le es infiel con todo lo que tiene falda y se mueve. La mujer decide escapar de vacaciones a España porque queda cerca de Francia, donde tiene planes de ir para conocer al padre puertorriqueño que nunca ha conocido, y de quien sospecha vive en París. Esta empresa es apoyada por Nico, quien vive con su hermana Aurora en el mismo edificio que Gaby. Nico es el mejor amigo de Gaby y es, casualmente, homosexual. Aurora es una mujer que cree en unos cuantos esoterismos y anda con una bola de cristal en la cartera. A escondidas de Luis, Nico lleva a Gaby al aeropuerto. Al bien poco tiempo aparece en la casa una mujer con acento francés que dice ser la hermana gemela de Gaby. Esto suscita unos enredos muy simpáticos que terminan cuando la actriz que interpreta a Gaby y a su hermana gemela dice que está cansada de hacer la obra. Entonces los actores comienzan a hablar entre ellos de asuntos y problemas propios de su clase trabajadora, tema recurrente en el teatro de Myrna Casas. Entre ese intercambio surge la razón de ser del título de la obra, algo que, para que continúe siendo sorpresa del espectador y/o el lector de teatro, no revelaremos aquí.

El grupo de actores que integraron el montaje de “No todas lo tienen” el sábado en el teatro América funcionaron en colaboración o en forma cooperativa. Conforme el programa de mano, ellos mismos realizaron la escenografía, la utilería y corrieron la producción, guiados por Luis Enrique Romero. Hicieron un esfuerzo loable y digno, de mucho corazón.

Hay asomos de talento en estos jóvenes, no obstante, todavía están en formación. La experiencia y el estudio serán los factores determinantes en el desarrollo de sus carreras como actores. Yanable Faris, es una actriz de linda presencia y atrae las miradas. Como Gaby, estuvo muy controlada, no obstante, como la hermana francesa de Gaby, se destacó con elegancia y su acento francés, el cual no perdió, fluía con naturalidad. Gabriel Colón, quien tiene sucursales con la comedia, bordó a Nico con los recursos que en verdad posee. Le creímos. Paola N. Rodríguez enriqueció a Aurora con su linda voz. Tal vez deba profundizar en los matices de sus parlamentos, los cuales, a veces sonaban leídos. Uzziel Faris sobresalió por su naturalidad y reacciones acertadas. ¡Muy bien!

La dirección de Luis Enrique Romero fue inteligentemente realista y dinámica. El ritmo fue lo mejor de la obra. Su trabajo con los actores se destacó, sobretodo, en los movimientos escénicos. Los jóvenes lucieron profesionales en sus desplazamientos.

Recomendamos, en el segundo acto, considerar un cambio de vestuario para las actrices Faris y Rodríguez, ya que ambos lucían del mismo color. Lamentamos que la selección de la música, antes, durante y después de la función no tuviera crédito, ya que la misma era bellísima. Las luces, en general, fueron acertadas, no obstante, recomendamos considerar otros colores de gelatinas en las luces ambarinas en el primer acto, ya que lavan al extremo el ambiente, y reubicar o esconder el back light, porque golpeaba la vista del público.

Felicitamos a Luis Enrique Romero por saber ser guía para sus estudiantes y a todos los integrantes de esta producción, también por escoger llevar al escenario una obra de una dramaturga puertorriqueña. Deseamos y esperamos, que continúen “desarrollando el talento artístico de cada integrante, además de llevar a todo lugar posible el arte teatral”, conforme enarbola la misión que los ampara.

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