Abarcador ‘Origen’ de Holograma

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Los mejores grupos de jazz saben dejarse influenciar por los grandes maestros de la música, tomando elementos de diversos estilos y mezclándolos a su gusto y medida con sus aportaciones propias, para terminar creando una síntesis original. El segundo álbum de Holograma, “Origen”, demuestra que este grupo puertorriqueño se encuentra en esa categoría.

Cuando el grupo estrenó su primer disco, titulado simplemente “Holograma” en 2006, dejó establecido que el suyo es un sonido único en el panorama musical boricua. “Origen” no solo lo confirma, sino que también extiende el concepto del grupo, que abarca el jazz, el rock, la música ambiental y atmosférica, influencias de la música clásica y hasta un poco de bomba. Es música que suena a descubrimiento, a exploración, a un viaje que se realiza con una idea clara de adónde se quiere arribar.

El grupo está integrado por Raúl Romero, en guitarra y teclados, quien es además el líder; Bermudo en bajo y voz;

"Origen" es la segunda producci'on discogr'afica de Holograma.
“Origen” es la segunda producci’on discogr’afica de Holograma.

Efraín Martínez en batería y percusión; y Norberto “Tiko” Ortiz en saxofón. Aldemar Valentín toca el bajo en un tema y Luis Flores aporta el sonido de su clarinete en varios de ellos. Aunque la gran mayoría de los temas son compuestos por Romero, él mismo reconoce que, a medida que el disco se va produciendo, las sugerencias de los demás músicos muchas veces aportan giros inesperados al producto final.

“Para el tiempo en que compuse esta música estaba haciendo mucha investigación sobre arqueología y el origen de las civilizaciones”, dice Romero. “Hasta hice un portafolio con artículos y fotos. Llevaba tres o cuatro años dándole vueltas a este concepto”.

Inspirado en esas investigaciones, “Origen” arranca con una lectura parcial de la “Épica de Gilgamesh”, una de las obras literarias más antiguas de la Humanidad, en idioma acadiano, una lengua semítica ya desaparecida. Es un aviso al oyente de que debe prepararse para el “viaje”, que comienza con “Megalith”, un potente jazz-rock en el que Romero demuestra su maestría en la guitarra. “Moonbow”, una embrujadora melodía suave, combina a continuación los sonidos electrónicos del piano y la guitarra con los ecos ancestrales de los tambores batá, en una genial unión.

Romero vuelve a desatar sus mejores instintos de “jazzista progresivo” en la pieza titulada igual que el disco, en la que Ortiz también luce su influencia de Michael Brecker en el saxo tenor. El saxofonista vuelve a demostrar su “lirismo robusto” en la misteriosa “Introspection”.

El viaje no estaría completo sin visitar otros “puertos”, tales como la inspiración clásica de Claude Debussy en “Prelude”, el auténtico “feeling” de una balada de jazz en “Sentinel (For Nixzy)” y un acercamiento al ritmo de bomba holandé en “Hollander”. Una rica improvisación muy cercana al rock culmina el periplo, en el tema titulado “Nanna”.

Pese a la amplia variedad de elementos que combina, la música de “Origen” no es, en modo alguno, el pastiche que algunos escépticos pudieran creer que es. Muy al contrario, aquí hay un sonido abierto pero claramente definido por manos expertas, que ignora las etiquetas y en un par de ocasiones recuerda a grupos como Weather Report o la Mahavishnu Orchestra. Y no se trata solamente de la música, sino también de la cuidadosa producción (el disco fue grabado en Puerto Rico y masterizado en Nueva York por Tim Boyce, de The Sound Design) que está a la altura y nitidez de cualquier otra realizada en cualquier parte del mundo.

De eso se trata, tal vez, la música de Holograma: de rehacer como nueva, con energía y visión, la música de cualquier parte del mundo.

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