La genialidad de Johnny Ray

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Una persona que hace reír imparte medicina insuperable para quienes se ríen, y para sí misma con poder de eternidad. Quienes sacan risa de la situación más nefasta, mantienen una juventud interior que se refleja en el exterior y arropa el ambiente con la dicha. Tal vez esa sea la razón por la cual el comediante Johnny Ray, a sus 57 años, luzca tan ágil y lozano como una envidiable criatura en sus 20. Así lo vimos quienes acudimos al estreno de “Esto sí es un show” el pasado jueves 30 de julio en la sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce.

El nombre del espectáculo en el teatro contradice al nombre del programa televisivo semanal que sostuvo esta

Foto tipo "selfie" tomada por el propio Johnny Ray en la noche de su estreno en el Centro de Bellas Artes de Santurce. (Foto John Rodríguez / FB)
Foto tipo “selfie” tomada por el propio Johnny Ray en la noche de su estreno en la Sala de Festivales Antonio Paoli. (Foto John Rodríguez / FB)

estrella en la década de 1990: “Esto no es un show”. Lo cual podría parecer sugerir que lo que no es un show en televisión, sí lo es en un teatro. Hacer un espectáculo en vivo en Bellas Artes era el sueño de este talento puertorriqueño nacido en Estados Unidos. No obstante, lo que hizo posible que nuestro artista tuviera el éxito que tuvo en el teatro, fue, precisamente porque se dio a conocer en el preciado medio de la televisión y su recuerdo permanece intacto. Todos los medios de comunicación son válidos.

“Esto sí es un show” tuvo un opening musical oportuno (Barón López), destacado por unos concentrados bailarines (Carlos Delgado, Carlos Hernández, Vanessa Millán, Omar Nieves, Jorge Rivera, Cristina Sesto) quienes, prestos a sentarse en el sofá para ver el programa de televisión de su predilección, no ocultaron lo mucho que estaban disfrutando. Después de unos pasos de baile, se presentó Johnny Ray.

Con un sentido de humor muy natural, reveló su edad como preámbulo a comentarios muy graciosos sobre la legalidad de la marihuana y la aceptación personal de la homosexualidad, entre otros asuntos que arrancaron solidaridad. Aclaró que, a pesar del éxito que tuvo con “Ya ustedes saben quién es”, nunca trabajó con Iris Chacón, sino que fue bailarín de Charytín Goyco, y así lo mostró en vídeos. No faltó el ya tradicional selfie con el público para subirlo de inmediato a las redes sociales. De hecho, conforme el mismo artista reconoce, fueron las redes sociales quienes alimentaron el empuje de este sueño convertido en realidad. Todos los medios de comunicación son válidos.

Con excelentes transiciones bien definidas, a veces en vídeo, a veces en vivo, casi siempre con los bailarines, intercalados con la sencilla participación directa con el público de Johnny Ray, desfilaron en el escenario aquellos personajes que el artista creó, presentes en la memoria hasta de aquellos que nunca los vieron por televisión. De esta manera el juez Moña Blanca dictó sentencia de culpabilidad a todas las canciones que en verdad no tenían defensa, Nancy Popoff ofreció un consejo de refinamiento que no podemos repetir, la Srta. Galaxia quedó coronada al son de un jimiqueo agudo que se repitió en ciertos momentos y Juan Bazó hizo un strip tease tipo “Magic Mike” que nos dejó mudos. Johnny Ray dominó con maestría todos y cada uno de esos personajes.

Al regreso del intermedio llegó lo más esperado, la presentación de “Ya ustedes saben quién es”. Esta parte fue antecedida por un emotivo vídeo que rindió homenaje a mujeres puertorriqueñas que se destacaron en el vedetismo, antes que nuestra Iris Chacón en la década de 1970: Josefina del Mar, Mapy Cortés y Margie Ravel, entre otras. Un colorido despliegue de bailarines entre plumas, lentejuelas y escarcha trajo a Johnny Ray bailando y cantando a lo “Ya ustedes saben quién es”. Después de ese opening, “Ya ustedes saben quién es” procedió a entrevistar a Malapily, “chef que inventó el atún de pollo”, interpretada por el artista invitado Francis Rosas. Este segmento trajo también la participación de Jaime Mayol, quien tuvo su entrada y salida y fue aplaudido por ser quien es. El público disfrutó de la interpretación de Johnny Ray, a nivel de repetir con euforia estribillos y decires del personaje. No obstante, en cuanto a una imitación de la modelo Maripily en quien Malapily se inspira, la intervención de Rosas no estuvo a la altura del acercamiento de Ray a “Ya ustedes saben quién es”. Tal vez esta parte, por ser la más aclamada del público, merezca revisión y más atención. Al finalizar el segmento apreciamos en vídeo unas lindas palabras de elogio y agradecimiento a Iris Chacón de parte de Johnny Ray.

El preámbulo a las “Hermanas Pestillo” fue una recreación del conocido programa de televisión “Noche de Gala”, auspiciado por Eastern Air Lines, pero sin Eddie Miró y Marilyn Pupo. Esta parte nos sorprendió con la participación de los actores Ulises Rodríguez, como el moderador, y Cristina Soler, como la esposa celosa del moderador que interrumpe el programa con ataques histéricos. “Las Hermanas Pestillo” (Wanda Danielli, Carlos Hernández, Johnny Ray) aparecieron desde el centro, vestidas de rosa eléctrico, deliciosas y armónicas, con sus bustos “copa globos inflados con agua” que se movían indiscriminadamente. ¡Graciosísimo! Aunque estaba anunciada la participación de Antonio Sánchez, el Gánster, para hacer con Johnny Ray el famoso segmento de Minga y Petraca, el jueves esto no sucedió.

“¿Les gusto?”, fue la pregunta de Johnny Ray hizo al público antes del cierre de su espectáculo. El público respondió con vítores y aplausos. Mientras el artista, poseedor de un innegable talento, ávido de contacto con su gente, saludaba y compartía anécdotas, recibió, entre piropos y comentarios, solicitudes de matrimonio tan graciosos que pasaron a formar parte del evento. Pocos artistas provocan al público con admiración y risas con la simpleza de presentarse tal cual son. Johnny Ray lo logró. Fue un momento verdaderamente delicioso. En el cierre del espectáculo, todos cantaron y bailaron vestidos de blanco.

Esta acertada puesta en escena de Girasol, Inc. (Alfonsina Molinary, Lorna Otero, Johnny Ray) gozó de espectacular estética y cuidó los detalles de principio a fin con el mejor de los orgullos. Los productores ofrecieron al público alta calidad a precios muy razonables. ¡¡¡Bravo!!! Es una lástima que el programa, que se encuentra en la edición de julio 2015 de la revista Escena Boricua, carezca de los créditos de libreto, concepto del montaje y escenografía, tres joyas de esta producción muy bien dirigida por Víctor González, y coreografiada con efectividad por Carlos Hernández. Felicitamos a Robert Machado por su bellísimo diseño de iluminación y por las tres pantallas de vídeo en el escenario. Felicitamos a Gabriel Nieves por la grabación y edición de los excelentes vídeos presentados en las tres pantallas. Felicitamos, también, a Flor Marina García por la ambientación y a Chenan Martínez por la mezcla de sonidos. El programa tampoco tiene el crédito de la canción del cierre.

Nos enteramos por una entrevista que Fernando Cayetano es el vestuarista de esta producción: ¡felicidades! Extendemos las felicitaciones a Johnny Ray y Carlos Hernández, quienes comparten créditos de vestuario en el programa, al maquillista Brian Villarini, al relacionista público Raymond Gerena y a todas las personas tras bastidores (las cuales suponemos sin descanso, dado los veloces cambios de este espectáculo) que se esmeraron para llevarles al público alta calidad en justa cantidad. La duración de “Esto sí es un show” fue otra estrella brillante de la noche. Saber cuánto un espectáculo debe durar es parte integral de la genialidad de un montaje.

“Esto sí es un show”, que continúa en cartelera este fin de semana, nos provocó cierta alegre nostalgia. ¡Cuánta falta hacen en nuestra televisión buenas producciones nacionales, estupendos artistas como Johnny Ray y nuestra reina, inspiración de muchos, nuestra eterna Iris Chacón! El público los quiere y los extraña. Aunque los tiempos han cambiado, ellos tienen la capacidad de renovarse, de ampliarse, de renacer. Les damos las gracias por los tantos momentos dorados en nuestras memorias. ¡Esperamos que nuestra televisión los vuelva a tener!

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