‘Jala-la-pala’ y varias observaciones

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El Teatro Corralón de San José (Casa de los dos zaguanes) se ubica en un atractivo edificio colonial del siglo 18, en la calle San José, justo detrás de la catedral del Viejo San Juan. La estructura ha sido albergue de distintas acciones a través de los tiempos y funciona como teatro desde 2001. Su actual administrador es el actor y empresario Josean Ortiz, cuya dedicación a este teatro, el cual ofrece obras de mucha calidad a precios módicos, es muy loable.

En esa sala mágica, cuyo escenario es el patio interior del edificio de tres pisos, al aire libre, se presentó “Jala-la-pala”, adaptación orientada hacia Puerto Rico que se ubica en un “espacio puertorriqueño en Hollywood” de “Speed The Plow” del prestigioso dramaturgo estadounidense David Mamet, y nosotros fuimos a ver el pasado sábado 15 de agosto.

Además de dramaturgo, Mamet es novelista, ensayista, guionista, director de cine y académico. Como dramaturgo, ganó el Premio Pulitzer por su obra Glengarry Glen Ross en 1984. “Speed-the-Plow” estrenó en el Royale Theatre en Broadway en una producción del Lincoln Center Theater, el 3 de mayo de 1988 y cerró el 31 de diciembre del mismo año, después de 279 funciones. El elenco era estelar: Joe Mantegna (Gould), Ron Silver (Fox) y Madonna (Karen).

La obra tuvo varias nominaciones al Premio Tony, pero fue John Silver quien lo obtuvo como mejor actor. Se han hecho reposiciones de esta obra en teatros y escuelas de Estados Unidos y en Broadway con críticas positivas y nominaciones al Tony. Que sepamos, “Jala-la-pala” es la primera adaptación en español orientada hacia Puerto Rico.
Según la promoción que se dio en distintos medios: “Jala-la-pala’ trata sobre dos jóvenes productores, que tienen que escoger entre dos guiones muy diferentes para hacer una película: uno que trata sobre acción, sexo y violencia, y otro educativo que trata sobre paz y espiritualidad para la humanidad. Aparece entonces una secretaria que empieza a persuadirlos y se inicia un explosivo e hilarante juego de “quítate tú” y puñaladas por la espalda, en el que cada personaje hará lo que sea y “jalará las palas que tenga”. Ese resumen de la trama de esta obra de tres actos y dos cortos intermedios, es muy fiel.

Conforme el programa de mano, esta puesta en escena es una producción de High Pitc y Dead Jíbaros Productions (ambas compañías de profesionales puertorriqueños radicados en Nueva York), en asociación con Amigos del Corralón, Salgado Productions y Tony L. D’anzica, con el respaldo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Teatro Pregones/Teatro Rodante Puertorriqueño y Goya de Puerto Rico, dirigida por Luis Salgado. Los nombres de los personajes cambian, de modo que Javier E. Gómez fue Bob, Eric-Dominique Pérez fue Charlie y Emmanuelle Bordas fue Karen.

No encontramos en el programa de mano el nombre del responsable, o nombres de los responsables, de la traducción y adaptación. Como dramaturgo, y guionista de cine, David Mamet explora el mundo que lo rodea, un mundo muy estadounidense, y esto es parte del encanto de sus propuestas. Adaptar ese mundo estadounidense al mundo de puertorriqueños en Estados Unidos, requiere muchísimo más que una traducción. Si hemos visto la película “Wag The Dog” (guión de Mamet) y la hemos aplaudido y disfrutado sin problemas doblada al español o con subtítulos, de la misma manera hubiéramos disfrutado “Speed The Plow”, simplemente, traducida al español.

Luis Salgado, director de este montaje, es un talentoso director y coreógrafo puertorriqueño radicado en Nueva York. Sus trabajos de dirección escénica han sido premiados. Para este montaje, Salgado desarrolló un tráfico escénico, a veces muy estético, casi coreografiado, por momentos impecable, que disfrutamos. Pudo, tal vez, colocar el escritorio del primer acto de tal manera que todos pudiéramos apreciar lo que estaba pasando. No obstante, lo que vimos tuvo un sello de estilo con seriedad. Su trabajo con los actores fue punto y aparte, dada la desigualdad histriónica que tuvo en sus manos.

Javier E. Gómez (Bob) posee talento y ángel escénico. Gómez domina la palabra y el movimiento con seguridad y credibilidad. No podemos decir lo mismo de Eric-Dominique Pérez (Charlie), quien lució tenso y poco concentrado desde el principio en línea ascendente hasta el final. Pérez no domina el español, lo cual, verdaderamente, no es un obstáculo para un actor, si el mismo tiene oficio, se sabe mover, entiende lo que está haciendo y posee profundidad. Aunque el ejemplo es en cine, recordemos la credibilidad de la actuación de Antonio Banderas en “The Mambo Kings”, cuyo libreto aprendió el actor por fonética, por mencionar uno de tantos actores exitosos sin dominio total del idioma en el cual tenían que actuar. Eric-Domimique pudo, tal vez, sacar provecho de esa situación, más cuando se trataba de puertorriqueños que viven en Los Angeles.

En la misma línea, pero algo menos grave, estuvo la actuación de Emmanuelle Bordas (Karen). Bordas domina el español y tuvo buenos momentos en el segundo acto, pero lució tensa y poco profunda en casi todo lo demás. La elección de una obra con tanta gama de matices, como ésta de David Mamet, debió meditarse mejor. Recomendamos al director que trabaje con estos detalles, que pueden ser salvables, antes de la gira internacional. Deseamos aplaudirlos.

Felicitamos a Josean Ortiz por esta y todas las iniciativas que desarrolla para Corralón de San José y esperamos con ansias las próximas puestas en escena.

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