El romanticismo filosófico de Rafy Disdier

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Asegura que en el vientre de su madre escuchaba boleros y poemas durante las bohemias que su padre, el prolífico compositor Edmundo Disdier, celebraba en su hogar en Río Piedras junto a tríos y cantantes, amigos de su familia.

El bolero de su progenitor es pura poesía inspirada en el romanticismo de los años 50 y 60.

Y así el cantautor Rafy Disdier, a pesar de sus compromisos profesionales, también le compuso al amor y a sus intrigas. Tanto así que cuando interpreta sus canciones no pocos le preguntan si tal o cual composición la escribió su papá porque la influencia es más que evidente.

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Rafy Disdier contó con músicos de probada calidad en su producción discográfica. (Foto suministrada)

Expuesto desde su infancia al encanto de la canción, Rafy reconoce que demoró bastante su debut discográfico que recientemente se acaba de consumar con el lanzamiento de la producción “Alma de bohemio” que este sábado, 29 de agosto, presentará en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en la Calle Fortaleza en el Viejo San Juan.

“Llevo 25 años trabajando en la Telefónica, pero cuando se me presentaba la oportunidad de cantar y tocar, lo hacía por ahí en hoteles, restaurantes y clubes nocturnos. Pero el tiempo que le dedicaba a mi trabajo no me permitía desarrollarme y me tardé mucho”, dijo Rafy Disdier a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Así, el cantautor inició el proyecto “Alma de bohemio” ocho años atrás y, según precisó, lo engavetó varias veces porque es muy exigente con su arte. “Me gusta hacer las cosas bien hechas y salía caro. Tuve que pagarlo yo, personalmente. No tuve a nadie que invirtiera. Los mejores músicos del patio están en el disco y el mejor ingeniero de grabación y el mejor estudio porque me gustan las cosas bien hechas. Lo hice como a cuenta gotas, poco a poco”, explicó Rafy, quien grabó en el estudio de Francisco “Kiko” Hurtado, en compañía de músicos magistrales, como Tato Santiago, Paoli Mejías, Edwin Colón Zayas, Luisito Marín, Richie Flores y Elías Lopés, entre otros.

Particularmente, le enorgullece haber colaborado con un gran amigo, ya fallecido: el pianista Luis Quevedo, de quien lamenta que muriera sin recibir el reconocimiento merecido por la industria musical nacional.

“En este camino de la vida en bares, restaurantes y hoteles conocí a Quevedo y quedé impresionado con su modo rebuscado de tocar. Es uno de los pianistas más increíbles que he visto. República Dominicana tiene a Michel Camilo; Cuba a Chucho Valdés y nosotros a Luis Quevedo, un maestro de maestros. Hicimos amistad. A él le gustaba mucho el bolero y lo cultivamos con el jazz. Quise hacer más números con Luis, pero se nos fue antes de tiempo”.

Otros maestros presentes en la producción “Alma de bohemio” son el trompetista David “Piro” Rodríguez y el virtuoso guitarrista Juan Carlos ‘Kacho’ Montalvo. “Piro ha estado al nivel de Arturo Sandoval. Yo quería lo mejor en mi disco. De Kacho, ni te digo. Después que canté con él, hicimos una gran amistad. Somos como hermanos. Hemos tocado mucho. Para mí, Kacho es el mejor guitarrista de música popular en Puerto Rico”.

Sus composiciones románticas, aunque resultó inevitable concebir algunas en torno al bolero y la balada interpretados a voces y guitarras, se orientan predominantemente hacia el jazz y el filin. “A mi casa iban Tito Lara, Miguel Alcaide y otra gente que me nutría escuchándolos. En esa época en que nací hubo la explosión de la Fania. Al mismo tiempo la del rock y más adelante, la del jazz. Y hago un disco fusionado entre el bolero y esos géneros, más los ritmos caribeños”.

En la secuencia de “Alma de bohemio”, empero, Rafy no incluyó ninguna de las composiciones de su padre Edmundo Disdier. “Tenía que alzar bandera propia. Yo casi no cantaba su música. Quise destacar mi lado como compositor y mi papá me lo aplaudía. Era el primero que me decía que debía grabar mi música”.

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El cantautor se inclina por la interpretación de boleros al estilo filin. (Foto suministrada)

Los sentimientos que entrañan sus composiciones “Puede ser”, “Consecuencias”, “Luna de papel”, “Despierta” y “Volví a nacer” son románticos pero trascienden la cursilería de la temática habitual, evocando conceptos filosóficos, otra influencia de su padre.

“Tiene el toquecito de la filosofía. El gran Tite Curet Alonso una vez nombró a papi como el Filósofo del Bolero, por la canción ‘Máscara’, pero hubo muchas más”.

De la secuencia, la obra “Anoche” es la que más le interpela e identifica porque su letra y melodía lo consolaron en una jornada de desamor y ruptura. “Es una balada pop. Cuando la escribí la lloré mucho porque me estaba pasando la situación que describe. Fue un momento fuerte en mi vida. Me llenó mucho”, reveló Rafy, autor de 150 canciones y quien, según afirmó, escribe poco, pero conciso.

Otro atractivo de “Alma de bohemio” es la recurrente armonización de voces, herencia de la música de tríos. Es un estilo, tal vez una disciplina, que no muchos cantantes abordan en la música popular contemporánea. La influencia de Cuba y de las voces de aquí, representadas por Los Hispanos, Los Montemar y el Grupo Allegro, se aprecia en la producción.

“He tocado en tríos. Actualmente tengo uno, el Trío Bahía, y cantamos en armonías. En casa siempre hubo una influencia muy grande porque Los Hispanos grabaron mucha música de mi padre. Siempre me encantó ese estilo de las armonías abiertas. No podía dejar de ponerlo en el disco”, explicó Rafy, cuyo trío grabó con Marc Anthony y Chucho Avellanet.

Rafy Disdier reconoce que la excelencia de “Alma de bohemio”, indiscutiblemente uno de los mejores discos del año, propiciara –tarde o temprano- una presentación en concierto con las distintas orquestaciones y acompañamientos que intercala a través de la grabación.

“El problema mayor que he tenido es que tengo mi trabajo y el tiempo es limitado, pero tengo todas las intenciones de presentar el disco en un concierto. Yo trabajo cuarenta horas semanales”.

El cantautor describe la reacción de los amantes de la buena música a “Alma de bohemio” como sorprendente y

Rafy reconoce la influencia que recibió de su progenitor, don Edmundo Disdier, en la composición. (Foto suministrado)
Rafy reconoce la influencia que recibió de su progenitor, don Edmundo Disdier, en la composición. (Foto suministrado)

alentadora. “Como siempre me han escuchado con una guitarra cantando, esperaban que cantara boleros solo con mi instrumento. Pero cuando lo escuchan me han llamado para decirme que les encantan los arreglos, los diferentes ritmos, los solos de los músicos. Las primeras dos semanas vendí como 200 discos entre las amistades que estaban locos por escucharlo. Gracias a Dios ha tenido gran acogida dentro del círculo que me rodea”.

Al crecer bajo la influencia de su padre Edmundo y expuesto a una diversidad de música de gran calidad, Rafy Disdier lamenta que un gran sector de la música popular contemporánea haya hipotecado el buen gusto y el sentimiento que caracterizaron su autenticidad de antaño.

“Se ha perdido el romanticismo profundo. Las letras de ahora son más chabacanas y no dicen tanto. Eso ha incidido en un retroceso. Ya no tiene los acordes tan ricos de antes, pero vamos con eso hasta ver hasta donde llegamos”.

Con “Alma de bohemio” Rafy Disdier emprende un paso firme, que de seguro dejará huellas imborrables en el pentagrama nacional.

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