‘Spirit Warrior’: acierto del jazz afroboricua

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

A lo largo de su extensa carrera, el trombonista de origen puertorriqueño Papo Vázquez ha grabado con varias de las más grandes luminarias de la salsa (como Willie Colón, Ray Barretto, Larry Harlow y la Fania All Stars) y el jazz (incluyendo a Dizzy Gillespie, Slide Hampton, Jerry González y Hilton Ruiz). Sin embargo, en los últimos años se ha destacado sobre todo como líder de su propio grupo de jazz afroboricua y como compositor, cosechando premios y reconocimientos que incluyen una nominación al Grammy.

El álbum “Spirit Warrior”, grabado junto a su grupo Mighty Pirates Troubadours y estrenado recientemente, es un paso adelante más en una carrera que ya celebra cuatro décadas y en la que ha reivindicado de manera consistente las tradiciones musicales puertorriqueñas como la bomba, la plena, la danza y el aguinaldo.

papo vazquez spirit warrior
La nueva producción de Papo Vázquez recibe aplausos de la crítica especializada. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Para ello, aquí lo acompaña una distinguida formación bicultural que incluye a Willie Williams en el saxo tenor, Rick Germanson en el piano, Dezron Douglas en el bajo y Alvester Garnett en la batería, representantes todos del buen jazz actual. Como invitados, cuenta con Sherman Irby en saxo alto y flauta; Anthony Carrillo, Carlos Maldonado, Gabriel Lugo y Roberto Quintero en percusión; el legendario Orlando “Maraca” Valle en flauta; el gran Víctor Jones en batería; Pete Nater en trompeta; y Piaroa Shaman y Rufino Pónare en “canto de cascada”. El CD cuenta además con un breve comentario explicativo de Wynton Marsalis, probablemente el músico de jazz más famoso del mundo y amigo de Vázquez.

Dos elementos sobresalen de manera uniforme a lo largo de los 77 minutos de duración del álbum: su tónica positiva y el largo aliento interpretativo del trombón de Vázquez, mezcla de la finura del bebop y el machismo -por aludir de algún modo a su fuerza expresiva y rítmica- de su bagaje salsero. Es un trombón capaz de cubrir un amplio rango de matices, declarativo y misterioso en “The Mole”; dolido y sentimental en “No Goodbyes for You”; bravo y oscuro en “Palo Incao”; redondo y moderno en “In This Lonely Place”. “No Goodbyes” es, de hecho, reminiscente del célebre “Lament” de J.J. Johnson –el padre del trombón de jazz moderno- y ofrece un sentido homenaje a un músico puertorriqueño fallecido en trágicas circunstancias, el pianista Hilton Ruiz.

No crea, sin embargo, que Vázquez es el único protagonista de este agradable disco. En “Huracán”, Dezron Douglas negocia a la perfección en su solo de bajo los curvilíneos contornos del ritmo de plena. “El Morro” es una bomba dotada de una energía natural, excelente vehículo para que la banda en pleno se luzca. “Bumbo con bamba” cuenta con una elocuente improvisación del saxo tenor. Piano y bajo conversan íntimamente en “The Little People”. Y “McCoy” se distingue por su swing optimista y relajado. Para culminar reafirmando sus raíces puertorriqueñas, Vázquez concluye la grabación con “Kerekakupai Vená”, que parece ser una grabación de campo realizada en El Yunque.

Intenso y optimista, “Spirit Warrior” reafirma las cualidades de Papo Vázquez como músico, compositor, arreglista, líder de orquesta y puertorriqueño amante de su país. Y documenta de manera fiel cómo el presente siglo sigue atestiguando la unión natural del jazz y las tradiciones afroboricuas.

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