Los inolvidables 70 de Roy

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

De sus 70 años, al menos 55 Roy Brown ha dedicado a cantarle a la liberación de la Patria.

Después de carpetas, arrestos, persecuciones, exilio y marginación, el cantautor celebró la vida con el concierto “Al son de los 70” y, en particular, la convicción de haber cantado lo que tenía que cantar.

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Zoraida Santiago le cantó “Balada de otro tiempo”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con Roy no es correcto hablar de reivindicaciones. Hizo lo que le correspondía hacer como juglar y cantautor que ha existido en la coyuntura sociopolítica de uno de los sistemas coloniales más absurdos de la historia de América. Y con un bagaje de lucha infatigable, desde la trinchera de la cultura, se presentó el sábado a casa llena en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo, en una producción de Walter Morciglio, Tito Auger y Yarima González.

“Gracias por hacer esta noche posible. Es un gran regalo de cumpleaños”, articuló Roy después de interpretar “Encántigo” y “Negrito bonito”.

A estas alturas, quizás con la fatiga espiritual que en alguna etapa del camino acarrea el desvelo por luchar por lo que se cree y se ama, más que nunca Roy se sostiene por el suero revitalizador de textos y contextos que no pierden vigencia porque la verdad es su esencia.

Así, “Al son de los 70”, por la licencia que conceden la experiencia y la consistencia, fue más que un concierto. Mejor una reflexión de lo andado con la canción y lo que resta por andar, porque como diría Machado, el camino se hace al andar.

La tragedia sanjuanera de “Ofelia”, en versos del poeta Edwin Reyes, y el poema “Distancias”, de Juan Antonio Corretjer, evocan opresión y prisión; lucha y esperanza; sacrificio y redención. La segunda propició el despliegue de una secuencia de fotos de patriotas como Ramón Emeterio Betances, don Pedro Albizu Campos, Gilberto Concepción de Gracia, Rubén Berríos, Filiberto Ojeda Ríos, Juan Mari Bras, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Carlos Gallisá y Óscar López Rivera, cuya imagen, aunque desprovista de iluminación, engalanó los extremos del escenario.

“Una de las manifestaciones de mi suerte es contar con la amistad de Zoraida Santiago”, comentó antes de presentar a la cantautora; la primera de varios artistas invitados y quien sorprendió con “Balada de otro tiempo”.

Unieron sus voces en “Ahora me despido” y, remontándose a la época de Aires Bucaneros, continuaron con “De la tierra en que nací”, reminiscencia viva, complementada con la proyección de imágenes de nuestros paradisiacos recursos naturales, de la inigualable belleza del archipiélago borincano.

De la “Serenata” del fenecido vate Juan Antonio Corretjer, cuya obra fue recurrente durante la función, se embarcaron en la aventura de revivir la melodía de los versos de “Aires Bucaneros” de Luis Palés Matos, fusión de sonidos criollos y urbanos.

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Fiel a la Vega se sumó a la celebración. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Un arreglo pop de la trova “Boricua en la luna”, innovador e impredecible por demás, siguió al segmento dedicado a sus hijos Fabiola y Emil, quienes se desarrollan en el arte del baile y la percusión, respectivamente. De hecho, el pequeño Emil tocó la batería en “Boricua en la luna”.

A sus amigos les cantó “El pesimista” y luego contó que, inspirado por una marcha en contra de la venta de la Telefónica, años atrás compuso “Te venden”, estampada en el cd “Poeta en San Juan”, pero en un arreglo renovado por su director musical y pianista Tato Santiago, orientado al pop rock, que a juicio nuestro le resta impacto a la introspección que provoca la versión original.

El tema de la comercialización de los “principios” y la privatización del patrimonio nacional condujo a la irreverente “Pillo buena gente” que, en época de reintegros que demoran en llegar, readquiere cierta actualidad.

Como parte de un libreto coherente, Roy continuó con “Mister con macana”, su denuncia contra la opresión policiaca, cuya versión original, hace 45 años, fue estampada en su álbum “Yo protesto”.

Sin precedentes en sus conciertos, “Sal a caminar” contó con la rutina de ballet y danza moderna de Karla y Wayne, dirigidos por la coreógrafa Nana Badrena.

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Una coreografía de ballet enmarcó su clásico “Sal a caminar” . (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Con la aseveración de que los amigos valen más que el dinero, Roy presentó a Tito Auger, cuya versión de “Música antigua” fue sencillamente tierna y conmovedora, propiciando su junte con Fiel a la Vega.

La profecía de “La prosperidad”, como una crónica de la encrucijada del Puerto Rico de hoy, provocó una fuerte ovación. Los Fieles (Tito, Ricky Laureano y los hermanos Jorge y Pedro Arraiza) permanecieron en el escenario para revestir de los colores del rock las décimas de “En la vida todo es ir” de Corretjer.

Del disco “Electro-chócame”, Roy regresó para cantar con los Fieles “Señores de la guerra”, denuncia anti-bélica cuyo argumento fue ampliado con “Monón”, composición que escribió durante la pesadilla de Vietnam y que tampoco pierde vigencia.

Con Tito y Zoraida, tras la presentación de sus músicos, Roy puso el acento sobre el discurso ambiental del jefe indio “Seattle”, oportuno para una reflexión seria sobre la privatización del agua en estos días de sequía y racionamiento.

El cuatrista y trovador Tony Rivera, director de la Orquesta Criolla Nacional Mapeyé, entonó unas décimas evocando el paso de Roy Brown por la Nueva Canción como uno de sus exponentes emblemáticos.

Roy regresó con el estreno de “El futuro es la blasfemia”, un rap en que aborda con humor los vaivenes de las políticas neoliberales y sus efectos en la economía del País.

Con “Oubao Moin”, el concierto, al filo de la medianoche, alcanzó su clímax. El poema de Corretjer musicalizado por Roy siempre evoca gloriosamente el oro saqueado de nuestros ríos; la denigración del taíno y la sangre africana derramada en los cañaverales.

Minutos después, su esposa Emily, sus hijos Lara, Yarí, Fabiola, Emil y otros familiares irrumpieron al escenario

Sus hijos le sorpredieron cantándole "En tu cumpleaños" de Cklaudio Ferrer. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Sus hijos y familiares le sorpredieron cantándole “En tu cumpleaños” de Claudio Ferrer. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

con un bizcocho para cantarle “En tu cumpleaños”, vals de Claudio Ferrer popularizado hace alrededor de 75 años por el Cuarteto Marcano.

Posiblemente, la puesta en escena de “Al son de los 70” será recordada por Roy Brown como una de las jornadas más complacientes y felices, sino la más, de su carrera artística. Trayectoria ejemplar forjada con tesón, talento, honradez, sacrificio y una enorme estatura moral e intelectual.

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