Voz y sentimiento

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Para interpretar a La Yiyiyi no se necesitan uñas de arpía ni pestañas de vampiresa.

Tampoco es necesario gemir ni desnudarse en el escenario.

Para interpretar a La Lupe se necesitan voz y sentimiento.

Y eso le sobra a la cantante puertorriqueña Nahyra, quien el pasado viernes en Viníssimo, en Hato Rey, presentó su Bohemia Urbana en tributo a la mítica leyenda cubana de la salsa.

Acompañada por el pianista Carlos García y los percusionistas Carlos Pagán (congas y cajón) y Arturo Rolón (bongó y percusión menor), Nahyra demostró que dispone de sobrado talento, musicalidad y gran pasión por el arte para seguir escalando peldaños en su ascenso hacia su consagración como solista.

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El trompetista Sean Ortiz se destacó en la interpretación de Nahyra del clásico del filin “Cómo fue”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Musicalidad y talento a raudales porque Nahyra canta de todo; lo mismo le somete al montuno en boogaloo del clásico “Fever” de La Lupe, que aborda con luz propia “Bomba na’ ma”, “Por accidente” y frasea con originalidad los boleros “Si vuelves tú”, “La tirana” y “Qué te pedí”.

Pero la presentación de Nahyra, a casa llena en Viníssimo, es mucho más que un homenaje a La Yiyiyi. La artista aprovechó la función del viernes para ofrecer una primicia del cancionero de su nuevo disco “A dos tiempos”: la melodía romántica “Tengo ganas” y la bomba, que detona en guaguancó, “Préstame tu color”.

Con el bolero “Cómo fue” se embarcó por un recorrido por las armonías del filin y el jazz, demostrando su dominio de los “scats” y alternando muy bien su interpretación con los interludios y frases del trompetista Sean Ortiz.

“Alma con alma” es otro estándar del bolero que en las manos de Bohemia Urbana se renueva con el lenguaje del jazz, evidente por demás en el solo del pianista Carlos García.

La sonera se soltó en su versión de “Rumba en el patio”, grabada hace muchos años por Machito y en la década del 70 por Yolanda Rivera con la Sonora Ponceña.

Lo único objetable de la función en Viníssimo es que el lugar, a juicio de este periodista, no está a la altura de una artista de su experiencia y trayectoria. Tristemente la acústica no es la mejor; no hay luces y tampoco tarima.

Además, con algunas excepciones, las personas que desbordaron el lugar se dedicaron a conversar en voz alta, sin la deferencia de hacer silencio o bajar el volumen cuando la cantante ofrecía detalles de cada interpretación.

De seguro Nahyra regresará a Viníssimo. Confiamos que para entonces estos señalamientos sean superados. Después de todo es éste otro taller alterno para nuestros talentos. Y en estos días de crisis cada escenario es importante.

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