Un recital de bomba para todos

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

¡Ya comenzó la clase!, exclamó la bailaora mirando a los espectadores. ¿Y por qué ustedes no están de pie y bailando?, le cuestionó al público desde la tarima con el propósito de integrarlo a la simulación de una de las clases que ofrecen en la Escuela de Bomba y Plena Doña Caridad Brenes de Cepeda, ubicada en la calle Fortaleza del Viejo San Juan.

No era una clase normal; era la primera función del recital “Puerto Rico es bomba y sabe a cultura”, el cual se presentó el pasado fin de semana. De inicio, el escenario del Teatro Alejandro Tapia y Rivera se transformó en el salón en el que Ivonne Rodríguez, Lourdes Hernández, Cary Martínez, Margarita ‘Tata’ Cepeda, Joshua Guerra, entre otros promueven la cultura puertorriqueña mediante la enseñanza de los elementos característicos de la Bomba y la Plena: el baile y la percusión. Como pudieron percibir los presentes, decenas de alumnos de todas las edades son parte de la familia de mencionada escuela, la cual fundó Tata Cepeda en 2001.

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Tata Cepeda, aquí frente a Joshua en el barril, impartió dramatismo a la velada. (Foto rafapr)

Este evento musical representó una de las misiones de la Institución: difundir estos géneros musicales como parte viva de nuestra cultura a través del estudio, la enseñanza, las producciones de actividades y las presentaciones artísticas. La puesta en escena evidenció el quehacer cultural que ejercen las instructoras, pues todas las bailaoras lucieron con pasión lo aprendido en sus clases. El grupo de las más pequeñas fue el primero en exhibir sus coloridos atuendos en tarima al mostrar la coreografía que la maestra Ivonne Rodríguez había organizado. La sección intermedia fue la próxima que sintió el llamado de las manos sobre los cueros. Haciéndole gala a la coreografía de Cary Martínez y marcando los pasos al ritmo de la canción “La negra que baila”, las bailaoras transmitieron la fuerza que les dictaban los tambores.

En su primera intervención, el grupo Plena Adentro cantó “Timba timbó”, compuesta por Rafael Cepeda Atiles. Precisamente, Tata Cepeda, a través de su gestión cultural, ha estado comprometida fielmente con enaltecer el legado que sus abuelos de crianza, Doña Caridad Brenes Caballero y Don Rafael Cepeda, le dejaron a ella y a Puerto Rico. Por eso, en la escuela que dirige activamente, inculca con respeto el amor por la Bomba que recibió como parte de la herencia de sus abuelos.

Luego de la presentación del grupo de nivel básico, la Mariposa de la Bomba, como se le conoce a Tata por uno de sus emblemáticos piquetes de bomba, le ofreció al público una pieza cargada de entrega y pasión. Por medio de unos quejidos profundos, recreó el sufrimiento que padecieron nuestros antecesores negros durante la época esclavista. Como señalan los datos históricos, el rugir del tambor fue el compañero militante de los negros esclavos en esos momentos de recóndito dolor, además, también fue más que aliado en otras instancias de ocio y festividad.

Acto seguido, el conjunto Gracimá acompañó a Tata en la tarima al ritmo de un Yubá Masón. Tras un corto receso, el grupo de infantiles volvió a robarles risas a los espectadores con una coreografía al son de la canción “Teresa Calindá”. Los estudiantes de percusión, dirigidos por Joshua Guerra, encendieron el Tapia con la ejemplificación de varios ritmos de bomba. El fin del solo de tambores, dio paso a la ejecución de Ailanie Pagán, Ian Maldonado, Jenielys Villafañe y Mía I. Rivera, niños destacados que, con “Mamá, cuídame a Belén” de fondo, hicieron brillar el legado que va dejando esta escuela en ellos y en la tradición puertorriqueña.

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“Teresa Calindá” sirvió de marco musical para el grupo infantil de bomba. (Foto Rafapr)

Cabe destacar la coreografía que Cary Martínez preparó para mostrarla junto al grupo avanzado. Mientras el coro cantaba “El árbol”, las bailaoras se desplazaban por la tarima moviendo con diligencia sus anchas faldas. De repente, dos de ellas se separaron y, cual gallos de pelea, comenzaron a enfrentarse en un duelo de bomba. Tratando de obtener la victoria, una quería imponerse sobre la otra hasta que el temple y la firmeza de los pasos de Cary Martínez aparecieron para acabar la contienda. Esta bailaora, maestra de la sección avanzada de la Escuela, lleva amarrado a su ser el género de la bomba y lo hace evidente mediante el batir inquieto de su falda, sus contundentes gestos y sus certeros movimientos.

Luego de tan magistral número artístico y pasada una hora y media de espectáculo, Plena Adentro tuvo su segunda participación interpretando la canción “Camino galopante”. Las últimas tres coreografías del Recital estuvieron a cargo de Tata Cepeda o del grupo Gracimá. Luciendo un ajuar verde, la nieta mayor de Don Rafael Cepeda contagió al público al bailar la canción “Con el eco de mis barriles”, escrita por el cantautor de bomba Jerry Ferrao.

El repique del tambor y el folklor de la Bomba están adheridos a la cultura puertorriqueña como rasgos heredados de nuestros ancestros negros. Esto explica por qué esa cadencia es parte integral de todas y todos los puertorriqueños, por qué la bomba es para el disfrute de gente de todas las edades y por qué la transmisión de esta tiene que continuar a través de muchas generaciones más.

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