Tres metáforas para Elizam Escobar

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Elizam Escobar es libertad, es arte, es tiempo. Al conversar con este pintor, poeta, teórico del arte y exprisionero político puertorriqueño acerca de la apertura de su más reciente exposición individual, “Crescendo”, se trazaba en el aire el cruce entre esos elementos incorpóreos que el propio artista ponceño ha materializado y encarnado.

La galería Francisco Oller, localizada en el recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico, sirve de

"La ficción", hecha por Elizam Escobar em 1991.
“La ficción”, hecha por Elizam Escobar en 1991.

resguardo para esta exhibición, que por primera vez se muestra en su totalidad. En varias ocasiones – la última de estas el año pasado en el Centro Cultural Hermanas Rivera en la calle San Sebastián del Viejo San Juan – se había mostrado al público una versión abreviada de la instalación. Sin embargo, la propuesta actual es una fusión: por un lado, muestra una secuencia fotográfica que evidencia el crecimiento del hijo del artista desde los seis hasta los 24 años de edad (fotos que fueron tomada en los salones de visita de las distintas prisiones estatales y federales de los Estados Unidos en las cuales, por 19 años, su padre sirvió la condena impuesta), y por el otro lado, exhibe los modelos tridimensionales de las rejas carcelarias según las sentía Escobar y algunos dibujos que este pintó dentro de las celdas.

En palabras de Escobar, la exposición “se puede ver como una concretización del tiempo, también como una referencia de cómo transformar objetos de opresión como las rejas en algo artístico, simbólico, de liberación”. En fin, es evidente en la galería del recinto de Río Piedras cómo Elizam transformó lo negativo de su experiencia en arte para la libertad.

Tiempo transmutado, libertad materializada y arte libertador están presentes en “Crescendo”. Dentro de esta pequeña sala, el espectador podrá asomarse a la atmósfera autobiográfica de la experiencia que Escobar vivió en prisión de 1980 a 1999. Para abundar sobre estos temas, se produjo una extensa, relajada y espontánea tertulia con Elizam, aunque durante el encuentro él demostró que el tiempo siempre falta para los que hablan con convicción.

Tiempo transmutado

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Obra de Escobar titulada “Desvelo”.

El tiempo puede ser una construcción social para que los seres humanos organicemos el rumbo de los días. ¿Se altera el concepto del tiempo con una experiencia como la suya?, fue una pregunta que surgió durante la entrevista. Escobar ofreció una respuesta que parecería ilógica para muchos: “en la prisión no me daba el tiempo; como estaba haciendo muchas cosas, no me preocupaba el tiempo. Llegó un momento en que me olvidé de las campañas que había para mi excarcelación”.

Tras haber leído mucha filosofía sobre los asuntos temporales, afirmó que su “concepto del tiempo como artista plástico es espacial; la pintura es la concentración del tiempo en el espacio, es una entidad estática”. “Crescendo” es un embalse de tiempo en el cual está contenida una muestra de 19 años de la vida de Elizam. Las casi dos décadas en prisión han transcurrido eternas en la memoria del artista puertorriqueño, pero la concentración de la instalación las ha tornado breves ante los ojos de los espectadores que se han dado cita a la Galería.

En la misma línea, Escobar comentó que para los artistas el arte es una respuesta a la muerte y que las obras creadas serán más reales que los propios autores. Explicado así, el arte trasciende la existencia y se perpetúa a través del legado que deja cada creador. Por eso, Elizam se inclina a favorecer la permanencia de los catálogos y libros de arte en oposición a la poca duración de la curaduría de exposiciones en museos, que se esfuman al desmontarse.

Libertad materializada

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Una parte de “Albizus”, hecha en 2006.

La libertad es intrínseca al arte, según indicó este exprisionero político puertorriqueño. Generalmente, las personas conocen una noción de lo que es libertad, pero desconocen que dentro del aspecto más filosófico libertad es saber qué es necesario, según expresó Elizam. Para el artista, la libertad “es una práctica y se tiene que realizar constantemente; no es algo abstracto completamente, sino que es algo realizable. Para que una persona sea libre tiene que tener principios, límites, conciencia y responsabilidad sobre sus actos. No se trata solo de libertinaje”.
¿Por eso se podría decir que la libertad se materializa en el arte?, de repente surgió la pregunta durante la entrevista que ya alcanzaba una hora de duración.

A lo que Escobar contestó: “los prisioneros son propiedad del estado, pueden hacer lo que quieran con sus cuerpo, pero con sus mentes no y a través de la mente, un prisionero puede ser más libre que la gente de afuera”. Sin duda, este pintor utilizó la manifestación artística que se expandía desde su mente para agarrar la libertad y, más aún, para expulsarla fuera de los barrotes: “me servía para entablar comunicación con el afuera”. Como sus trabajos se exhibían en galerías mientras él estaba en prisión, “era como un intercambio; una comunión con la gente de afuera”.

Arte libertador

En 1967, Escobar inició estudios graduados en la Universidad de Puerto Rico. Para esa época, se unió a la lucha estudiantil y comenzó a hacer dibujos y caricaturas políticas para un periódico que organizaba Juan Antonio Corretjer. A partir de ahí, entendió que el arte no era solamente una actividad cultural, sino que también era parte integral de su compromiso con la independencia y práctica de la libertad.

¿El arte es una forma de escape?, preguntamos.

Seguro de lo que sería su respuesta, el también profesor – desde el 2000 – de la Escuela de Artes Plásticas de

Muestra de las fotos de su hijo tomadas de 1981 a 1999 cuando lo llevaban a visitar a su padre en las cárceles de Estados Unidos.
Muestra de las fotos de su hijo tomadas de 1981 a 1999 cuando lo llevaban a visitar a su padre en las cárceles de Estados Unidos.

Puerto Rico explicó que dentro de la esfera penitenciaria “escapar tiene varias acepciones: escapar de la prisión literalmente; escapar de la realidad o enajenarse de ella; emocionalmente, irse la persona a otro nivel fuera de la prisión; o forma de confrontar la realidad de la existencia”. Luego de desglosar la complejidad de significados, precisó que “el arte es como un bálsamo: algo que te libera a sabiendas de que estas en la prisión”.

De manera jocosa, describió el teatro que vivía dentro de la cárcel: “Yo no era ni el lobo vestido de oveja, ni la oveja vestida de lobo, ni el cazador. Era el observador que veía el teatro y así era parte de ese entorno. Para mí era mejor observar ese teatro y hacer lo mío, que era hacer otro teatro”. Con esta metáfora queda claro que mediante su arte no escapaba de la realidad que lo rodeaba, sino que lo enfrentaba.

“La vida no tiene sentido; hay que dárselo. Y el arte sirve para eso”, declaró el exprisionero político, quien estuvo tras las rejas 19 años por, simplemente, ejecutar el acto mental de pensar. Elizam Escobar continúa dándole propósito a su vida a través del arte libertador. Como pintor, y más como artista exprisionero político, se reafirma en el valor y el poder de transformación que tienen las distintas manifestaciones del arte.

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