‘Motín’ cumple su objetivo

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Entre las varias y buenas alternativas que ofreció el Centro de Bellas Artes de Santurce el pasado fin de semana estaba la obra “¡Hay motín, compañeras!” del dramaturgo español Alberto Miralles (1940-2004), dirigida por el director español Mariano de Paco. Ya habíamos visto las demás puestas en escena, de modo que el domingo 17 de mayo, a las cuatro de la tarde, fuimos a la sala Carlos Marichal a ver la propuesta del director invitado.

La producción de “¡Hay motín compañeras!”, surgió de la colaboración entre el Centro de Bellas Artes, el Consulado de España en Puerto Rico, la Agencia de Cooperación Española y el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. Se trataba de una entusiasta novedad.

Alberto Miralles fue en vida un dramaturgo laureado de muchos éxitos y lo sigue siendo. Entre sus tantos logros sobresalen el haber sido uno de los fundadores, y presidente, de la Asociación Española de Autores de Teatro y un premio póstumo (2005) por su obra “Metempsicosis”. Miralles era conocido por su trabajo radical y crítico el cual rompía con lo clásico y tradicional con un sentido del humor muy especial. No era esta la primera vez que De Paco, exitoso director con larga trayectoria, dirigía una obra de Miralles, cuyo teatro, por haber conocido de cerca al autor, domina.

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El montaje cumplio a la perfección con los requisitos del teatro de arena. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“¡Hay motín, compañeras!” presenta la acción de una publicista que tiene la cuenta de un nuevo producto lácteo y busca una campaña novedosa para promocionarlo. Esta profesional utiliza un motín en la cárcel de mujeres como locación para el comercial, y a las presas amotinadas como las modelos. Se persona en la cárcel con una muy conocida animadora de un programa sensacionalista de noticias y un camarógrafo, único hombre que vemos en escena. Lo que no saben ninguna de estas tres personas que se sienten en ventaja es que el motín ha sido provocado por la administración de la cárcel para ocultar la muerte de dos presas. El encuentro de los reporteros de televisión, la publicista, las confinadas y una guardia penal, provoca situaciones hiperbólicas, absurdas y dramáticas que desembocan en la risa. Se señalan la inefectividad del sistema carcelario, la crueldad inescrupulosa de los medios de comunicación, la violencia y la discriminación femenina, entre otros asuntos. Lo interesante de esta propuesta es que, aun al señalar con efectividad las injusticias, ninguno de los personajes se presenta como víctima exclusiva. En este planeta de Miralles, encerrado en una institución social inefectiva, no hay buenos ni malos, solo personas con cualquier potencial. La interacción entre ellos los hace ponerse (hasta cambiarse de ropa en el montaje) en el lugar del otro. A pesar de, o por, la misma diversidad, la solución para el autor es la solidaridad humana.

Al ver este montaje de Mariano De Paco podemos concluir que se trata de un director muy inteligente que conoce al dedillo el teatro arena a cuatro lados y su trabajo con los actores lo culmina a la perfección. Se trata de un buen director. El ritmo de su coreografía, la cual usó al máximo los espacios de la sala, resplandeció con estética de gusto excelente y funcionó con la creatividad que surge de “los recursos que hay”, es su fuerte. No obstante, señalamos que su propuesta en Puerto Rico no es nobel. Hemos visto, en la misma sala, montajes muy novedosos, y hasta más atrevidos, que usan los mismos recursos, como el uso del segundo piso de la sala, la luz debajo de las gradas y la luz blanca alternada con la roja. El verdadero éxito de este director consistió en la unión de propósito sin lugar a dudas que logró entre todos los elementos, actores incluidos. Estos últimos sobresalieron en su carácter individual dentro de esa unión. Esto, sin duda, es el sueño de un director.

Todas las actuaciones lograron establecer las líneas de unos personajes muy buenos y se destacaron. Elia Enid Cadilla interpretó muy convincentemente a Helena, la única mujer educada entre las presas, que disfrutó del asesinato de su esposo sin piedad. Natalia Fernández (Asunción), Kristhieleeyinara C. Caride (Purificación), Katriana A. Vélez (Rosario) y Natalia Leyva (Rosario) bordaron sus personajes con mucha efectividad. Se destacaron Magaly Carrasquillo en su interpretación de la agresiva e ignorante Toña, Cristina Sesto como la publicista sin límites, Kisha Burgos como la inescrupulosa periodista, y Gabriel Leyva, único hombre entre mujeres, como el excéntrico director de publicidad y el camarógrafo cobarde (Pedro Agramut Martín).

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El piso del escenario se convirtió en un tablón gigante de expresión. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En escena solo vimos el blanco, el negro y el color de la piel de los actores, en un minimalismo estético que funcionó desde la elegancia hasta la perdición. La escenografía de Felipe de Lima, consistía de un piso negro cuadriculado con líneas blancas. Entre los cuadriculados se colocaron unos cubos blancos, desde donde se sacaban y se guardaban objetos practicables. Unas luces de neón colgaban desde el cielo. La iluminación y el vestuario, del mismo artista, crearon la misma unión de propósito lograda entre actores y director. ¡Bravo!

Al final de la obra, y como parte del montaje, ex confinadas en la vida real, leyeron sus líneas (Ivelis Cintrón Román, Clarisa Matos Elicier, Teresa “Sandro” Mercado Altreche, Camile Valentín Figueroa). En los aplausos se entendió el logro de la solidaridad pregonada por la intención del autor, defendida por el director y ejecutada con fidelidad por cada uno de los artistas.

“¡Hay motín, compañeras!” cumplió con los objetivos de la fusión de cuatro entidades que envuelven dos naciones (Puerto Rico y España). La interacción con artistas serios de otros países es necesaria por enriquecedora. Se abren los horizontes y las perspectivas, lo cual colabora, además, con la paz. Esperamos que esta, y otras fusiones como esta, produzcan frutos de cultura, educación e intercambio, sobre todo para Puerto Rico.

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