El teatro correccional cambia a Elia Enid

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

A punto de cumplir 14 años laborando con los confinados en las cárceles de Puerto Rico, la experimentada actriz Elia Enid Cadilla hizo un repaso de su gestión, que ha transformado muchas vidas, incluyendo la suya.

Hablamos con la artista justo en medio de su participación en la obra “¡Hay motín, compañeras!”, que estuvo en

La actriz Elia Enid Cadilla (al frente) lleva 14 años laborando en el teatro correccional. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La actriz Elia Enid Cadilla (al frente) lleva 14 años laborando en el teatro correccional. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

cartelera en la Sala Experimental del Centro de Bellas Artes de Santurce y se analiza su retorno a los escenarios con más funciones.

Cadilla mencionó que su personaje de “Helena” en la pieza fue la líder del motín. “Ella cumple lo equivalente a una

(cadena) perpetua en España. Tiene una enorme intensidad. Es como todas las mujeres que están en la cárcel: con una historia detrás”, expuso.

Esta producción tocó de cerca a Elia Enid, porque “llevo muchos años enseñando en las cárceles. Yo dirijo el programa de teatro de las cárceles. Con el grupo que más me ubico es con el de Bayamón, que forma el Teatro Correccional y salen a las escuelas, iglesias y comunidades. A ellos les tengo que dar un seguimiento más intenso”.

Detalló que supervisa, además, un grupo en El Zarzal en Río Grande, que presenta obras en el mismo campamento carcelario, como otras propuestas teatrales en Vega Alta.

“Todo lo relacionado a teatro tiene que pasar por mis manos. Parte de mi labor es revisar las obras que crean las distintas instituciones. Si se van a presentar a estudiantes tienen que ser aprobadas por el Programa de Teatro y por Programas y Servicios (del Departamento de Corrección y Rehabilitación). Yo le hago las enmiendas o correcciones necesarias y se somete a Programas y Servicios para la aprobación final. Debe tener el mensaje correcto”, explicó.

Elia Enid comentó que el proyecto de teatro en las cárceles comenzó bajo la dirección de la exsecretaria Zoé Laboy y

Elia Enid (derecha), aquí junto a la actriz Magali Carrasquillo, ensaya las líneas de la obra del dramaturgo español Alberto Miralles . (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Elia Enid (derecha), aquí junto a la actriz Magali Carrasquillo, ensaya las líneas de la obra del dramaturgo español Alberto Miralles . (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

luego fue ampliado por su homólogo Víctor Rivera, quien estuvo relacionado al Teatro del Sesenta y su esposa es la primera actriz Gladys Rodríguez. “Victor Rivera decidió poner maestros que fueran actores y directores en algunas instituciones. Llamó a Walter Rodríguez y a Miguel Ángel Álvarez (ambos ya fallecidos), a Gil René Rodríguez y a esta servidora para que trabajara con las (confinadas) en Vega Alta”, recordó.

Destacó que haber sido productora y haber dirigido teatro social en comunidades de alto riesgo en Estados Unidos facilitó más su desempeño. “Al año de estar en el programa del Departamento de Corrección y Rehabilitación, la única que quedaba era yo”, subrayó.

Elia Enid aseguró que esa faceta de su vida al lado de hombres y mujeres privados de la libertad física, “me ha enseñado mucho. Primero, me ha enseñado más humildad. Nunca he sido muy arrogante. Siendo joven aprendí que los griegos tenían razón. Ellos dicen que el pecado que se castiga enseguida es la soberbia… Cada vez que los actores nos sentimos que somos la última Pepsi Cola en desierto, la vida te pone del tamaño justo. Aprendí que esto es una rueda que nunca deja de girar”.

Señaló, por otro lado, que conocer las historias de los presos no la drenan por ser escritora. “Es como una fuente de inspiración constante. Confieso que los primeros seis meses que trabajé, casi todos los días salía llorando de la cárcel. Me montaba en el auto, al salir de la cárcel de Vega Alta, y empezaba a llorar. No lo podía hacer delante de las personas que me contaban sus historias”, precisó. Cadilla aclaró que los delincuentes sexuales no forman parte de su programa.

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Escena de Elia Enid en la obra “Hay motín, compañeras” recientemente presentada en el Centro de Bellas Artes de Santurce. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La también animadora comentó que ha visto cambios dramáticos en confinados, lo que la motiva a seguir adelante en su encomienda. “Estamos con la meta de restaurar el teatro que tenemos en Bayamón 448 para dar más servicios a las escuelas públicas que a veces quieren visitar una cárcel. Estamos realizando unas galas y la próxima será en agosto”, dijo.

Debido al tiempo que dedica al Departamento de Corrección y Rehabilitación y a sus funciones como profesora en la Universidad del Sagrado Corazón (en los cursos de Actuación para Cine y Televisión), Elia Enid estuvo alejada de las tablas en su faceta de actriz, pero no así en series y películas.

“Acepté la obra porque el libreto me pareció fascinante, porque el autor, el español Alberto Miralles, utiliza la cárcel como una metáfora de lo que son las desigualdades humanas”, concluyó.

Elia Enid Cadilla no estuvo obligada a solicitar permiso del Departamento de Corrección y Rehabilitación para participar en la obra “¡Hay motín, compañeras!”, ya que la trama no toca las cárceles locales, sino que se desarrolla en España.

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