Los Croatto felices por lo nuestro

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Todos en la tarima tenían miradas felices y serenas. Alegres, todos se intercambiaban gestos para informarse la canción que vendría a continuación. Desde el interior de los cinco músicos, nacía la alegría de estar en aquel escenario recordando al gran Hermes Davide Fastino Croatto Martinis. Esa misma felicidad la capturaba el público, el cual abarrotó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular el pasado viernes para deleitarse con el espectáculo “Los Croatto por lo Nuestro”.

Los cinco músicos eran Ale, Hermes y Alejandro Croatto, nieto, hijo menor e hijo mayor, respectivamente, del reconocido italoboricua Tony Croatto, además, el joven percusionista Alfredo Suárez y el guitarrista Felipe Quiñones. Nadie allí percibió que el junte de los Croatto se reunía en tarima por primera vez con esos talentosos jóvenes, pero al ellos notificarlo efusivamente, no cupo duda de que su unión estuvo cargada de naturalidad y acoplamiento.

Uno de los primeros temas de la velada fue “Mujer de 26 años”, uno de los primerod que Tony Croatto cantó como solista cuando pertenecía a la agrupación Haciendo Punto en otro Son en la década de 1970. La interpretación de la canción desembocó casi en un drama cómico debido a que cada uno de ellos cantó el pedazo de la canción que aludía a sus respectivas edades. Acto seguido, Hermes entonó “Canción de los carreteros”, y luego se escuchó la musicalización de la letra de “Arrieros y mulas”, escrita por Luis Lloréns Torres.

los croatto
Los Croatto rememoraron clásicos del repertorio de Tony de manera convincente. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Pasados los primeros cinco temas, dedicaron décimas al trovador cagüeño Luis Miranda “Pico de Oro”. “Vamos a América”, una de las canciones que integra el disco “Huellas” editado en 1987, fue interpretada por Ale con la voz más noble que un nieto le puede regalar a la memoria de su abuelo. Le siguió en el repertorio “Creo en Dios” de Palito Ortega, título que sirvió de inspiración para designar otro de los compactos de la abundante discografía de Tony Croatto.

La próxima canción interpretada fue “En la vida todo es ir”, poema musicalizado de Juan Antonio Corretjer que trata el tema de lo incierto del destino de los seres humanos. De cierta manera, el mensaje de este poema expone lo que le ocurrió a Tony: nació en una provincia del norte de Italia en 1940; luego, América del Sur fue sede de su germinar artístico al destacarse en Uruguay y después en Argentina con el trío juvenil Los TNT; más tarde en su vida, apareció el productor Paquito Cordero quien llegó desde Puerto Rico hasta Caracas, Venezuela para reclutarlos (a él y a Nelly, integrante femenina de Los TNT) para que fungieran como artistas invitados de “El Show de las 12”. Así llegó a Puerto Rico para nunca irse. ¡Quién pensaría que se establecería tan lejos de su suelo materno, que adoptaría esta tierra como suya y que en esta isla lo acogerían con tanta ternura!

La noche de recordación se prestaba para celebrar la alegría; la misma que continuaba paseándose por la tarima. La ejecución de “La vida campesina”, otro de los temas del repertorio de Haciendo Punto en Otro Son, demostró que el quinteto dominaba lo que estaba haciendo porque se lo estaba disfrutando. Tras el popular poema musicalizado “Boricua en la luna”, que siempre despierta el mismo fervor en el público, Hermes introdujo un medley muy alegre compuesto por los temas “Antillano”, “Qué bonita bandera”, “Temporal”, “Santa María”, y “La máquina patinaba”.

Indiscutiblemente, “Cucubano” fue la interpretación más sabrosa de la noche pues estuvo acompañada del hábil toque de tambor de Alfredo Suárez. Iba llegando el fin de la noche, no sin antes cantar el éxito de Tony como cantautor “Yo habito una tierra luz”, el cual se convirtió en himno casi desde su lanzamiento en 1979. “Agueybaná”, compuesta por Tony y Axel Anderson, marcó el cierre de la velada.

Con una ovación y puestos en pie, los asistentes agradecieron el espectáculo que habían acabado de presenciar. La descendencia de Tony Croatto ha sabido perpetuar su memoria y su legado. Los tres cantan con la felicidad de representar a uno de los máximos exponentes del neofolklore puertorriqueño, aunque no era natal de Puerto Rico. La alegría de Ale, Hermes y Alejandro en tarima, reflejó la sonrisa de Tony y la del gozoso público de esa noche.

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