La Perla vuela por segunda vez

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Una mañana de primavera despertó alegre sobre La Perla. El viento que impulsaba el azul e inmenso vecino ahuyentó el calor típico de la temporada. Desde las diez de la mañana, tres estaciones de trabajo – en la cancha de baloncesto, en “el Bowl” y en el área de “el Subi” en Guaipao – estaban listas para recibir a los residentes del barrio y a los visitantes interesados en confeccionar sus propias chiringas tradicionales.

La tranquilidad que sopla una mañana frente al mar acompañó el recorrido por la comunidad de un extremo a otro. De repente, un niño de unos cinco años inundó mi vista. Tras su menudo cuerpo, se levantaba la fotografía de tres estampas hermanadas: la de las murallas de El Morro, la del Cementerio Nacional Santa Magdalena de Pazzis y la del mar, siempre tan lejos y tan cerca. El niño perseguía con sus ojos el vuelo de una cometa. Ya había comenzado el 2ndo Festival de Chiringas Retrato de La Perla y con él, la mejor muestra de un solidario estrechón de manos.

José E. Maldonado
Los cometas alzaban vuelo desde La Perla hacia el legendario Castillo San Felipe del Morro. (Foto José E. Maldonado)

La propuesta artística del creador de este proyecto en La Perla, Chemi Rosado- Seijo, artista plástico y “socially engaged artist” (artista socialmente comprometido), es entrelazar la arquitectura, el espacio, el paisaje urbano y su historia, el arte y la acción social. Este artista vegalteño ha establecido varios propósitos para ejecutar arte social en determinadas comunidades de Puerto Rico. Entre otros, se destaca el logro de haber podido congregar con sus proyectos personas de distintos lugares de la Isla, clases sociales, ocupaciones, edades y géneros con el fin de crear una acción colaborativa que auspicia el intercambio social.

El itinerario del 2ndo Festival de Chiringas Retrato de La Perla se llevó a cabo tranquilamente; de 10:00 am a 1:00 pm se realizaron los talleres de chiringas tradicionales a cargo de Juan Ortiz, Herminio Albarrán, Rafael Ramírez Rivera, Manuel Crespo, Roberto Viruet, entre otros artesanos residentes e invitados; de 1:00 pm a 3:00 pm se oficializó la volada de las chiringas y después de las 3:00 pm se efectuó la competencia de cometas, la cual incluía premios a la chiringa más pequeña, a la que con más originalidad representara a La Perla y a la mejor que fuera hecha con material reciclado.

Por esta iniciativa y una anterior que tuvo en la comunidad de El Cerro en Naranjito, el artista recibió la beca Creative Capital, logrando así que sus proyectos trascendieran la frontera local y fueran exhibidos en el Museo de Arte del Bronx y publicados en los libros Living as Form: Socially Engaged Art from 1991-2011 y Art Cities of the Future: Contemporary Avant Gardes.

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Niños y adultos trabajaron en la confección de sus chiringas. (Foto José E. Maldonado)

Como Rosado-Seijo señaló en su ponencia en el Creative Capital Artist Retreat (2013), la topografía de La Perla provoca que el sector esté localizado en “un hoyo”; por consiguiente esta comunidad es un hoyo socialmente excluido de San Juan. Sin embargo, tiene una ubicación especial, la cual aprovechó el artista para proponer organizar una acción colaborativa entre la comunidad y un grupo de voluntarios.

Durante muchos años, las únicas zonas donde se volaban chiringas en el Viejo San Juan eran los barrios de La Puntilla y La Perla, ya que los predios de El Morro estaban ocupados por el gobierno militar. Aunque este festival intenta rescatar esa tradición del barrio, lo cierto es que durante la actividad un sinnúmero de cometas volaba en los predios de El Morro, en vez de en La Perla. Esto es símbolo de que la comunidad sigue estando estigmatizada.

Es cierto que La Perla y El Cerro, como muchas otras barriadas del País, están etiquetados negativamente. Los aspectos positivos que suscitan de estos proyectos permean a la hora de ir borrando esos estigmas: brindar más visibilidad a las comunidades intervenidas, hacer visible las personas que las habitan, destacar las cualidades estéticas arquitectónicas y la historia de los barrios, e incitar la visita de personas de otros ambientes sociales para que reevalúen sus impresiones sobre estas comunidades.

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Visitantes y residentes del sector sanjuanero compartieron la experiencia de elevar sus chiringas hacia el cielo. (Foto David Arce)

Hace 18 años Chemi Rosado- Seijo se desempeña como artista socialmente comprometido, oficio que mezcla las funciones de un artista con las de un gestor cultural para demostrar la posibilidad de gestar una diferencia trascendental en el arte y en las comunidades marginadas que seleccione para contribuir. Además de la beca Creative Capital, recientemente, Rosado- Seijo fue ganador de la beca Robert Rauschenberg, para la cual compitieron 600 propuestas procedentes de 42 estados de los Estados Unidos, las Islas Vírgenes y Puerto Rico. También, participará en la Duodécima Bienal de La Habana, a celebrarse en mayo próximo.

Con las cometas que muchos lanzaron al aire, se construyó un retrato flotante de La Perla. Así, como un registro aéreo de la comunidad a orillas del mar, cada chiringa, confeccionada a mano, representaba una casa, un residente o una familia de allí. El arte social fue capaz, por segunda vez, de elevar La Perla por encima del Viejo San Juan.

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