Una joya la ‘Obsesión’ de Danny y Nelson

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Obsesión”, obra que fuera distinguida por la Fundación Nacional para la Cultura Popular como una de las 20 producciones más sobresalientes de 2014, es un trabajo único en la amplia discografía de Danny Rivera. Creado de la mano del gran tresista Nelson González a lo largo de varios años, es uno de esos álbumes que solo pueden ser hechos tras años de experiencia que han pulido el oficio y desarrollado el gusto más exquisito a la hora de producir un disco.

No es un álbum de jazz, precisamente, pero como si lo fuera. Tiene la espontaneidad, la atmósfera (incluyendo la fotografía en blanco y negro y la tipografía de la portada), los solos. Y tiene, sobre todo, los músicos. Aquí intervienen el gran Chucho Valdés y Arturo O’Farrill en el piano; el legendario Manny Oquendo en el bongó, en la que probaría ser su última grabación; el no menos legendario Andy González en el bajo; Federico Britos en el violín; Ricardo Pons en saxofones y Rafael Scharon en el requinto, entre otros destacados músicos asociados al jazz, el jazz latino y la música popular puertorriqueña.

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“Obsesión” fue seleccionada como una de las producciones más sobresalientes de 2014 por la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

El propio Danny Rivera se muestra “jazzístico” en sus acercamientos a varios temas, como el que le da título al disco y “Usted”, con fraseos y giros vocales que demuestran su deseo de hacer algo fresco y creativo con estas piezas inmortales de compositores puertorriqueños y latinoamericanos. Por lo demás, es el Danny Rivera de siempre, incomparable en el corazón que le pone a cada interpretación y magistralmente grabado aquí. Como dice en las notas explicativas Ned Sublette, musicólogo y autor de varios libros sobre la música de Cuba y Nueva Orleans: “Sus interpretaciones son conocidas por su intensa pasión, sus elevados vuelos de inspiración, su potencia lírica y su complejidad dramática… Hay un espíritu que vive en su voz”.

Uno de los principales aciertos del álbum es su instrumentación. Concebido originalmente como un proyecto de dúos de Rivera y González, el concepto se fue ampliando para incluir distintos músicos en cada corte. De este modo, el tema titular es un bolero-son guiado por guitarra, tres, bajo y bongó; “De cigarro en cigarro” está interpretada con bandoneón, violín, guitarra y tres; la trompeta de Carlos Abadiel se une a piano y bajo para imprimirle un auténtico “blues feeling” con sus contrapuntos en “Cristal”. En el sentido de la instrumentación, sin embargo, “Ausencia” es tal vez la interpretación más espectacular del disco, con sublimes solos de Valdés y Pons en piano y flauta, respectivamente, acompañados por el bajo sonoro y sapiente de Andy González. Como dicen los estadounidenses, una interpretación “for the ages”.

La decisión de incluir tres composiciones de Rafael Hernández –“Capullito de alelí” y “Campanitas de cristal”, así como la ya mencionada “Ausencia”- es otro acierto. “Campanitas”, con la inusual combinación de tres y requinto, muestra una devastadora belleza. “Es la costumbre”, de Ñico Rojas, con la delicada combinación de tres y bandoneón, la sigue de cerca.

Con un repertorio inmejorable, apasionadas interpretaciones vocales y orquestaciones creativas y refrescantes, “Obsesión” es un álbum para escucharlo con atención, a fin de disfrutar cada matiz y cada sutileza de su arte, tan depurado como relajado. Una joya que ningún amante de la buena música debería pasar por alto.

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