Chucho Avellanet: ¡Clase aparte!

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Fue un concierto para los enamorados de todos los tiempos, en cuyo repertorio el magistral Chucho Avellanet interpretó una veintena de los éxitos “de ayer y siempre” de su cancionero romántico.

Fue clase aparte porque, tras cinco décadas de trayectoria, nuestro Chucho demostró que sigue siendo uno de los eslabones más fuertes que sostienen la música popular puertorriqueña.

Los latinos cantan con el corazón, dijo hace unos años el cantante Tony Bennett. Y sí, Chucho interpreta con la vida adherida a sus cuerdas vocales, pero con una técnica insuperable, afinación perfecta y un uso espectacular del diafragma; atributos que le merecen indiscutiblemente la distinción del “crooner” por excelencia de la generación de cantantes boricuas surgidos a partir de la década de 1960.

Con semejante credencial, el espectador promedio podría deleitarse cuatro, cinco y hasta seis horas escuchando sus interpretaciones por su fraseo insuperable que transporta en la audición a la entraña misma de cada composición.

El pasado sábado, durante la puesta en escena del concierto “Chucho… las de ahora y las de siempre”, producido en el Teatro Tapia por  SJ Family Events, Chucho dictó cátedra sobre lo indispensable que es el fraseo en la canción romántica. No es cantar por cantar; es vivir lo que se canta; es encarnar la canción en su voz.

Así, el público que llenó la sala a su capacidad, escuchó en silencio y, como si presenciara dramas del amor correspondido y no correspondido, se imaginó la dicha de los enamorados de “Historia de amor”; las travesuras, en un arreglo del maestro Carlos Roig orientado al filin y el jazz, del imperecedero “Juguete”; el inmisericorde reproche de “Qué mal amada estás” y la tragedia suicida de “El amor desolado”.

Como saque, y tal vez como un gesto de empatía para sus nietos, que presenciaban el concierto en primera fila, Chucho y sus coristas Wandy Reyes y Félix Alvarado sorprendieron al soberano con su versión de “Bailando” de Enrique Iglesias, Descemer Bueno y Gente de Zona, que a estos les ha costado una demanda por plagio.

La superficialidad del éxito urbano contrasta con la profundidad de las canciones de siempre que, aunque hubieran sido registradas ayer, trascienden por su lirismo, buen gusto, romanticismo y contenido poético. El contraste fue evidente cuando Chucho continuó con las maravillosas canciones de Bobby Capó, Juan Luis Guerra, Amaury Gutiérrez, Roberto Cantoral y Joan Manuel Serrat, con la salvedad de que también hay música contemporánea de calidad, como “El sol no regresa” de La Quinta Estación, que disfrutaron sus nietos.

chucho foto lourdes s santos davila
En su concierto del sábado Chucho abordó clásicos del ayer y éxitos del pentagrama contemporáneo. (Foto Lourdes S. Santos Dávila)

Sus credenciales de “crooner” Chucho las capitaliza muy bien con sus dotes de “entertainer”. Más que conocido es su talento para la comedia y la sátira. El Día de los Enamorados arrancó carcajadas y aplausos con su imitación de José Feliciano en la interpretación de “Qué será” y en el segmento de chistes presentados con el estribillo del éxito “Vivir la vida” de Marc Anthony.

Gustó mucho la narración del joven que le pide prestado el carro a su padre y este le dice que primero debe subir las calificaciones; leer la Biblia y recortarse la melena. Cumple con las primeras dos y le dice a su papá que no se había recortado porque en las escrituras encontró que Moisés, Abraham y Jesús tenían el pelo largo. Pero el padre le aclaró que andaban a pie…

En fin, “Chucho… las de ahora y las de siempre” fue un espectáculo de cinco estrellas, gracias a la insuperable dirección musical del pianista Carlos Roig y el impecable desempeño de sus músicos Ito Colón (batería), Junior Alvarado (bajo), Fernando Mattina (guitarra), Raúl Rosario (percusión), Efrén Rodríguez (trompeta) y Miguel Rodríguez (saxofón).

Chucho redondeó la producción de SJ Family Events, consumada con el sugestivo diseño de luces de LC Lighting, con un segmento dedicado a la Nueva Ola y la época de “Canta la juventud”, con éxitos como “Fugitiva”, “Magia blanca” y “Jamás te olvidaré”.

De la conciencia social y rockera de “Latinoamericano”, de Johnny Tedesco y cuya letra enfoca la explotación a que por siglos ha sido sometido el Sur, sin mencionarlo Chucho evocó a Tony Croatto con el clásico “El eco y el carretero” de Claudio Ferrer y Paul Márquez y la “Mañanita campera” de Rafael Hernández, inmortalizada por él con la Tuna de Cayey (196) y Danny Rivera con Los Cantores de San Juan (1985).

Indiscutiblemente, el molde de Chucho es irrepetible.

¿Qué pasará el día en que Chucho y sus colegas Danny y Lucecita hagan mutis de los escenarios?

Pregunto porque, con todo el respeto, no veo un relevo en el horizonte… Mientras, que sigan cantando para el deleite de los fans de ayer, ahora y siempre.

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