Bellísima ‘La actriz’

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El pasado domingo 1 de febrero, a las ocho de la noche, participamos de un tributo a un dramaturgo puertorriqueño, en el teatro Corralón de San José, en Viejo San Juan. La experiencia merece la narración de una trayectoria que culminó en un más que merecido evento, sumamente enriquecedor.

Maddy Rivera es una talentosa actriz ponceña, egresada del Taller Luis Torres Nadal, en Ponce; y del Conservatorio del Ateneo Puertorriqueño, en San Juan. Nos consta que, en ambas escuelas, adquirió disciplina. Rivera, quien vivió en Miami durante algunos años y trabajó en la telenovela “Marido en alquiler”, ha interpretado el monólogo “La actriz”, del dramaturgo ponceño Luis Torres Nadal, en la República Dominicana, Miami, Nueva York y Puerto Rico. En 2014, surgió la oportunidad de presentarse en el festival “Monologando Ando”, en Nueva York; y la actriz decidió participar con este monólogo.

“Monologando Ando” tiene como objetivo recaudar fondos para la organización Fenixusany, quienes envían los recaudos del festival a niños de escasos recursos en Colombia. Al final del festival, se otorga el premio a la mejor actriz: Maddy ganó este premio y fue, además, nominada por su trabajo para los premios ATI (Artistas de teatro independiente) y ACE (Asociación de Cronistas de Espectáculos), en la ciudad de Nueva York. Uno de los premios de “Monologando Ando” era presentarse en Colombia o en el país de origen de la actriz con la producción ganadora. De esta manera, Maddy Rivera decidió presentarse en Corralón de San José.

Para la ocasión, quiso rendirle tributo al dramaturgo ponceño y así se hizo, no solo con la presentación, sino también con un conversatorio después de cada función. El pasado domingo, el conversatorio estuvo moderado por Carlos Javier Santos, coordinador del Festival Luis Torres Nadal que se presenta en el Teatro La Perla, en Ponce, todos los años.

El Corralón de San José tenía casa llena el domingo en la noche y, conforme nos informó el administrador, Josean Ortiz, el viernes y el sábado se utilizaron también los pasillos-balcones del segundo piso para acomodar al público.
Los monólogos “La actriz”, de Luis Torres Nadal; y “La Pepa está en la Ashford’, de Juan González-Bonilla, estrenaron el mismo día, 10269349_10155178827910037_9080705750291339189_ninterpretados por la misma actriz, Lydia Echevarría, en 1976. El monólogo “La actriz”, dedicado a Gladys Rodríguez por su autor, presenta a una mujer madura que tuvo una carrera de gloria, pero que en el presente se ve forzada a trabajar en teatros de quinta categoría y a compartir el estelar con una joven vedette espectacular. Esta actriz vive la crudeza de no ser más el centro de atracción del público. Los aplausos más fuertes al final de las funciones son para la vedette. Recordemos que, después del éxito sin precedentes de la vedette de América, Iris Chacón, el vedetismo invadió masivamente a Puerto Rico desde la mitad de la década de 1970 hasta los primeros años de la década 1980, época en la cual el dramaturgo escribe esta obra.

Durante los 50 minutos de duración de este monólogo, Rebecca Taylor Morales -la actriz- comparte sus momentos dorados e interpreta parlamentos de personajes famosos, como “Medea”, del dramaturgo clásico griego Eurípides; Juana la loca de “Locura de amor”, del dramaturgo español Manuel Tamayo y Baus; y Blanche DuBois de “Un tranvía llamado deseo”, del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams.

Aunque hace intentos, Rebecca no puede esconder su frustración -casi locura- y deja escapar el dolor de haber sido algo que no es lo que hoy ve en el espejo. La época de laureles desapareció para ella. Esta es la realidad de muchas actrices cuando el paso de los años detiene sus carreras. El olvido se apodera de la memoria de un público sin lapso de atención. Los medios de comunicación ayudan a que la tragedia tome forma en la vida. Torres Nadal, solidario con la mujer trabajadora, sobretodo la mujer de su propia clase, presentó una verdad.

El escenario de este montaje, creado por la propia actriz -quien también se dirigió-, deja ver un camerino lleno de vestidos de espectáculo, un sillón donde se sienta un hombre que no vemos, un baúl y una mesa redonda de dos sillas.
Maddy Rivera, como Rebecca Taylor, desplegó su talento y su muy especial ángel en el escenario del Corralón de San José. Sus momentos sobresalientes fueron los momentos de comedia y aquellos más dramáticos, sobre todo cerca del final. Las transiciones sin transición entre las mini interpretaciones de personajes hacia la conversación con el hombre que no vimos fueron estupendas. Rivera, quien domina tanto la comedia como el drama, atrajo todo el tiempo las miradas del público en la sala. Posee una voz potente y modulada, trasmite mucha seguridad y tiene dominio del área escénica. Da gusto verla.

El montaje está definido y las áreas escénicas bien utilizadas. No obstante, el trabajo de un director pudo haberle dado brillo y profundidad a ciertas transiciones dentro de algunos parlamentos; y efectividad en la colocación de los muebles. El sonido y las luces, seleccionados por la propia actriz, cumplieron con el objetivo. El montaje de luces y sonido en Corralón de San José estuvo a cargo de Josean Ortiz.

La noche fue bellísima. Felicitamos a Maddy Rivera por representar en forma excelente a Puerto Rico en escenarios extranjeros y esperamos verla más a menudo en nuestras tablas. Volvemos a felicitar a Josean Ortiz por mantener vivo al Corralón de San José.

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