Importante ‘Mujeres y criados’

Por Miguel Diffoot
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Como parte del 50mo. Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Josean Ortiz y los Amigos del Corralón Inc. presentaron en el Corralón San José el estreno mundial de la obra “Mujeres y criados”, del poeta y dramaturgo español Lope de Vega, bajo la dirección artística de Leo Cabranes-Grant. La obra, de la que se tenía constancia pero que nunca se había encontrado, fue hallada en 2010, en la Biblioteca Nacional de España, por el filólogo Alejandro García Reidy, miembro de PROLOPE, grupo de estudio sobre Lope de Vega, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Trasfondo de una obra –

Pedro de Valdés, director de una compañía teatral (“autor de comedias”, según la terminología de la época), copió a mano en 1631, en Barcelona, el texto de la obra de Lope de Vega que sus actores, en ese momento, estaban representando con éxito. Este manuscrito fue a parar a la biblioteca de los duques de Osuna; y, tras la ruina de esta casa ducal, pasó a los fondos de la Biblioteca Nacional de España, catalogado como anónimo. El joven investigador García Reidy comparó las noticias proporcionadas en documentos de la época que mencionaban la obra, su temática, la métrica usada por Lope en ese período, además de la grafía del siglo XVII. “Mujeres y criados” era una de 30 obras desaparecidas del “Fénix de los ingenios”, mencionada en “El peregrino en su patria”, en donde el autor hace recuento de todos sus textos al momento.

No es tarea fácil comprobar la autenticidad de textos de esta época pues las obras, cuando eran compradas, pasaban a ser propiedad de las compañías y de su “autor-empresario”. Se representaban por tiempo indefinido por lo que se hacían cambios e improvisaciones añadidas por los comediantes. Además, existían los llamados “memoriones” o “memorillas” que asistían a las presentaciones repetidas veces para memorizar los versos y copiarlos. Estos detalles que compiten con la moderna ‘piratería’, se debían a la obsesión por el teatro durante el ‘Siglo de Oro’. España era un país mucho más rico y culto de lo que se suele pensar. Se dice que solo en Sevilla había 5,000 estudiantes y un millón y medio de lectores. Un estudiante italiano de la época afirmó haber visto en Salamanca 200 comedias en cuatro años.

Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro, además de uno de los más prolíficos autores de la literatura universal. Lope afirmó haber escrito un total de 1,500 comedias, pero su biógrafo Juan Pérez Montalbán, le atribuye 1,800 obras, sin contar los autos sacramentales (mas de 400). Miguel de Cervantes le llamó el ‘Monstruo de la naturaleza’, por su inagotable verso. Lope renovó las formulas del teatro español en un momento en que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Es el máximo exponente del teatro barroco constituyendo una de las más altas cotas alcanzadas en la literatura y artes españolas.

La producción en detalle –

Escrita wntre 1613 y 1614, “Mujeres y criados” es una comedia urbana de enredos. Se desarrolla en Madrid y tiene como protagonistas a dos hermanas: Violante (Gabriela Saker) y Luciana (Mariana Quiles); y a sus galanes Claridán (Erick Yamil Cruz) y Teodoro (Jorge Alexander Ramos), camarero y secretario del Conde Próspero, respectivamente. Estos amores secretos se ven en peligro cuando el Conde Próspero (Marcos Carlos Cintrón) comienza a cortejar a Luciana; y el rico Don Pedro (Daniel Soto), a Violante. Como es usual en las piezas de corte humorístico de Lope de Vega, los enredos y vericuetos de la historia son el pretexto para el verdadero juego: el de la palabra como dueña y señora en este arte. Es la palabra justa en el momento justo. Hay mucho lirismo en su verso sin que eso implique falta de liviandad. De amores, desamores e identidades en cuestión trata también “Mujeres y criados”: un mundo de gallardos nobles en donde las mujeres llevan la voz dominante y deciden su suerte aún a pesar de las posibles consecuencias, para beneplácito de los hombres de menor traza.

Sobre un nuevo tablado -creación de Moncho Conde-, dos bastidores en función de “paredes-afore”, unas pequeñas plataformas y unos baúles son la única escenografía cuando comienza la obra. Tres músicos -Andrés Rigau, Daniel Rigau y Joshuan Ocasio- acompañaron la velada con hermosas interpretaciones que nos transportaban a la época. Los actores y actrices trabajaron sus partes con visible energía y entusiasmo, aún cuando en ocasiones era difícil comprender lo que enunciaban, fuese por un declamar muy acelerado o por falta de comprensión en lo que decían. Sin embargo, el saldo final fue uno feliz. Las protagonistas Mariana Quiles como “Luciana” y Gabriela Saker como “Violante” desbordaron sensualidad así como inocencia en sus partes.

Eric Yamil Cruz como “Claridán” tiene energía y talento para regalar, pero debe cuidar la velocidad en el decir. La obra comienza dándonos una información valiosa para su comprensión, por lo que era necesario un inicio menos acelerado, sobre todo para el oído moderno, poco acostumbrado a este vocabulario versado; y por el espacio del Corralón, cuya estructura no solo es incómoda visualmente, si no también en su aspecto acústico. Por su parte, Jorge Alexander Ramos se queda corto al “dibujar la línea” como “Teodoro”. Debe trabajar la expresión corporal para que, como resultado, ésta se manifieste en su faz.

Marcos Carlos Cintrón fue efectivo en su “Próspero”, aunque su “rompimiento del verso” no fue siempre acertado. Edgar Quiles, por el contrario, se mostró cómodo en escena con un decir claro y siempre entendible. El joven Daniel Soto tiene gran presencia escénica y voz poderosa. Su “Don Pedro” nos hizo desear que, finalmente, “Violante” se decidiera por él. Carlos Laster estuvo siempre al borde del abismo para, finalmente, sucumbir hacia el final de la pieza, faltándole la energía y verdad requeridas como padre engañado.

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Elenco de la comedia de enredos “Mujeres y criados” que dirigió Leo Cabranes-Grant. (Foto suministrada)

Excelentes fueron las intervenciones de Josean Ortiz, Frances Cardona y Jorge Armando como los criados cómicos, impartiendo la picardía justa para un texto de Lope que siempre exige más audacia y vigor que solemnidad. La maestra del diseño, Gloria Sáez, realizó el vestuario, en coordinación con el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, creando una hermosa y elegante paleta de colores, rica en texturas y orlas.

La dirección de Leo Cabranes-Grant es ágil e inteligente, creando ritmos escénicos de acuerdo a los cambios en verso y métrica. Utiliza los lados y el frente del escenario para colocar sillas en donde los comediantes esperaban su turno para entrar a escena. Pudo dar más y mejor uso a los balcones, sobre todo al principal, de frente al público; pero éste se inutilizó al acomodar en él a los músicos. Suponemos que se hizo para beneficio del mismo público que, apostado en el estrecho recinto, se le hubiese imposibilitado ver lo que ocurriría en los balcones del segundo piso. Por otra parte, el juego de “Don Próspero” con el árbol hubiese funcionado si no fuera porque tuvo que ser alzado para colocarse sobre la pequeña tarima del fondo. Unas simples ramas hubiesen logrado el mismo efecto. Y, además, dado lo limitado del espacio, era inevitable que la escena final, con todos los intérpretes sobre el tablado, provocara un caos visual, difícil de entender y digerir.

A pesar de estos detalles nimios, que bien pueden ser corregidos, “Mujeres y criados” es un evento que debió tener más impacto y difusión en los medios por todo lo que representa para la historia de las letras y para el teatro puertorriqueño. Agradecemos a Josean Ortiz y a los Amigos del Corralón por este gran estreno mundial.

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