Excelencia en ‘Coincidencias’

Por Miguel Diffoot
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Son varias las “coincidencias” que llevaron al junte de dos de las voces más queridas y representativas del quehacer musical en Puerto Rico. A Danny Rivera y Chucho Avellanet no solo les unen el amor a la música, la franca camaradería, la amistad y la bohemia; les unen además la canción popular, ya sea romántica o aguerrida, llevada con éxito por toda Latinoamérica durante las últimas cinco décadas. Ambos artistas han tenido vidas artísticas paralelas que, aunque distantes en contenido y forma, han logrado calar en el inconsciente colectivo a fuerza de determinación, perseverancia, bravura y calidad musical.

El público aplaudió generosamente ante la salida de ambos ídolos de nuestra historia musical. A partir de ese momento la energía de ambos intérpretes sorprendió lo mismo que agradó a los presentes durante las dos horas y media de duración del concierto.

“Canta mundo” y “Mundo fantástico” fueron las primeras interpretaciones: un canto a dúo a modo de saludo agradeciendo a esos “mundos” que les han recibido en sus constantes viajes.

El duelo de titanes prosiguió con la hermosa “Alegoría” interpretada por Danny Rivera, iniciando la velada con nostalgia y sabor a terruño. Chucho con su “Abeja reina” recibió un espontáneo aplauso de agradecimiento.

Los viajes por Latinoamérica es otra de esas “coincidencias” que aprovecharon para traernos una hermosa selección de temas. “Latinoamericano” es un canto de alabanza a ese pueblo al cual orgullosamente pertenecemos; “Odiame”, clásico del repertorio de Danny; “Caballo viejo”, interpretada a dúo con increíble y galopante energía; y “En Venezuela”, hermoso tema en homenaje a ese país hermano que tanto significado ha tenido para nuestro Chucho.

La música de Alberto Cortez es otra de esas “coincidencias” en sus carreras. Al cantautor argentino dedicaron uno de

Las canciones de Alberto Cortez marcaron un punto de "coinciendencia" en el repertorio de Chucho y Danny. (Foto suministrada)
Las canciones de Alberto Cortez marcaron un punto de “coinciendencia” en el repertorio de Chucho y Danny. (Foto suministrada)
los segmentos más aplaudidos de la noche. La inolvidable y nostálgica “En un rincón del alma” preparó el camino para que Chucho Avellanet diera cátedra interpretativa con “Amor desolado”. Un emocionado público ovacionó durante largos minutos al cantante que, en su habitual sencillez, se mantuvo cabizbajo mientras recibía los vítores. Culminaron con “Manolo” en donde ambos interpretaron al triste hombre usando para ello un simple cambio de sombrero.

El humor también fue una constante durante la presentación y Chucho, haciendo uso de su vis cómica, deleitó con su imitación de Raphael, así como con el rap “El comején”, dedicada al rapero Tego Calderón.etó su clásico “Cuéntale”; luego el trío se uniría para cantar y hasta bailar en ritmo de tango el tema “Quizás, quizás, quizás.” Finalizando su participación, la eterna “muñeca de los ojos brujos” deleitó a los presentes con su conocido tema “Hoy canto por cantar.”
Luego de una pausa regresan los cantantes a un relevo de canciones definitorias en ambas carreras. Chucho interpretaría sus clásicos “Mil violines”, “Se acabó”, “Love Story”, “Magia blanca” y “Jamás te olvidaré”, mientras que Danny haría lo propio con “Mi viejo” y las románticas “Dos amantes”, “Amada amante”, “Para decir adiós” – a dúo con Yanira Torres -, “Estando contigo (Madrigal)” y “Amar o morir”.

La celebración de la amistad, el amor a la música y la devoción a su pueblo fue la máxima durante la “fiesta” escénica que nos brindaron estos grandes artistas de nuestro suelo. “Tu pueblo es mi pueblo” cerró el espectáculo como pide la canción: con ese “pueblo” que tanto aman cantando junto a ellos en una calurosa despedida que dejó al público henchido de orgullo patrio.

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