¡Viva Violeta! ¡Viva Mercedes!

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Noche de versos, memorias y acordes instrumentales. En esta ocasión, y tras siete años de presentar sus “Noches de Peña”, mensualmente, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, el grupo musical Tepeu invitó a la poeta dominicana Abril Troncoso, a las cantantes Ivania Zayas y Chabela Rodríguez, así como a Esteban Pérez – en la guitarra – para que juntos les rindieran homenaje a dos grandes mujeres emblemáticas de la música popular de Latinoamérica.

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Abril Troncoso e Ivania Zayas abordaron el clásico ‘Volver a los 17″. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Lo ocurrido el pasado sábado era de esperarse. Las intérpretes invitadas hicieron vibrar la poesía de Violeta Parra y el recuerdo de la voz de Mercedes Sosa: una prolífica folclorista de Chile y América Latina, la primera y, la otra, reconocida como la máxima exponente de la música folclórica de Argentina. Un salón de actividades abarrotado así lo confirmó. Una vez más, resonaron dos voces de América; una vez más, Chabela e Ivania se sumaron al sinnúmero de intérpretes que, alrededor del mundo, han celebrado el legado musical y cultural de estas ejemplares latinoamericanas.

Enrique Ríos, fundador y uno de los integrantes de Tepeu, inició la velada interpretando la musicalización de dos de las composiciones de Violeta Parra: “Casamiento de negro” y “Mazurquica modernica”. El turno del micrófono le siguió a Bayoán Ríos, quien también tocaba la guitarra con fuerza. Con el sonido del bombo leguero, lo acompañó su hermano Arturo. Confabulados en el arte, ellos y las letras de Violeta Parra y Víctor Jara: “Arriba quemando el sol”, “Al despertar”, “Te recuerdo Amanda” y “Plegaria de un labrador”, provocaron aplausos del público. Tepeu está compuesto por la familia Ríos-Escribano, así que además de Enrique, Bayoán y Arturo, Mayra Escribano ha aportado con su talento a esta agrupación.

Luego de una corta y amena intervención de Enrique, se escuchó con mucha tenacidad: “Volver a los 17 después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente…”, seguida – cada estrofa de este poema – del acorde de guitarra de Ivania Zayas y el coro: “se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra y va brotando, brotando como el musguito en la piedra, como el musguito en la piedra, ay sí, sí, sí”. La poeta Abril Troncoso había declamado los versos de “Volver a los 17” de Violeta Parra.

“Arauco tiene una pena” introdujo el tiempo de Ivania en el escenario. El bombo de Arturo seguía sonando en el fondo. Violeta Parra seguía deleitando con su ingenio poético. Así, los temas “Run run se fue pa’l Norte” y “Solo le pido a Dios” demostraron la calidad interpretativa de esta cantautora puertorriqueña al evocar las emociones que quiso transmitir la autora. “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, popularizada por Mercedes Sosa; “La canción es urgente”, de la argentina Teresa Parodi y “La maza”, de Silvio Rodríguez, también estuvieron presentes en el repertorio de Zayas.

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Chabela Rodríguez hizo galas de su dominio interpretativo cantando a Mercedes Sosa. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Tras la segunda colaboración de Abril Troncoso, que estuvo protagonizada por la declamación de “Gracias a la vida”, la magistral voz de Chabela Rodríguez retumbó en aquel espacio íntimo. “Cantando al sol como la cigarra…”, seguido de las palabras “Violeta y Mercedes siguen cantando”, marcaron la entrada de la cantante Chabela. Y es que para Rodríguez “Mercedes Sosa ha sido una recurrente. La vengo a conocer en la escuela superior gracias a la trabajadora social […] Al igual que Mercedes y Violeta, he cantado la música de mi país […] Cuando la música tiene que ver con la raíz de un pueblo, todas las canciones son parecidas”. Es por eso, que escuchar a las grandes en la voz de Chabela las vuelve más grande a las tres. También, brillaron en su voz “Soy pan, soy paz, soy más”, escrita por Luis Ramón Igarzábal (Piero); “Maldigo del alto cielo”, “Volver a los 17”. Entre otros himnos de la vida e invitaciones para vivirla, interpretó “Canción de las simples cosas”, la cual dedicó al ex prisionero político Abelino González Claudio, quien fue a la cárcel “por la simple cosa de amar, amar y amar a borbotones”; y “Honrar la vida”, dedicada a Javier Santiago por la obra cultural que lleva a cabo en la Fundación, “espacio que sirve para sanarnos de los golpes del diario vivir”, según indicó Chabela.

Para ir culminando la noche – y para darle un toque de jocosidad – apareció repentinamente la “doctora Cocoloco”, de Coqui Grams, personaje efectuado por Georgina Portalatín disfrazada de enfermera con la encomienda de revisar cómo se encontraba Arturo Ríos luego de, recientemente, haberse convertido en padre primerizo. El tono de humor se hilvanó con delicadeza al dejar atrás el personaje para darle paso a la intérprete, quien con voz diáfana le cantó “al lucero” que le ha dado la vida al joven músico. Entonces Tepeu tomó el micrófono con Mayra Escribano – esposa, madre y una de las organizadoras de las Noches de Peña – quien añadió al repertorio de la velada tres toques magistrales: “Gracias a la vida”, “Todo cambia” y “Duerme negrito”.

Tras esta nota sublime, todos los participantes de esta Peña interpretaron una mezcla musical compuesta por los temas “Qué vivan los estudiantes”, y los impostergables himnos de cierre en cada edición: “Boricua en la luna” y “Oubao Moin”.

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