Puerto Rico entre óleo y acrílico

Por Gabriela Ortiz Díaz
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Afuera, la luna grande y brillosa; adentro, la misma luna pintada y metaforizada. La Galería Guatíbiri en Río Piedras alberga, hasta el 23 de octubre, parte de las colecciones de pintura de Juan Carlos Báez y Gamaliel Ramírez. Algunas de sus obras, aunque denotan diferentes estilos artísticos, se asemejan en el tema del arraigo a la cultura puertorriqueña.

La obra “The Transport of a Rican Head”, de Gamaliel Ramírez, forma parte de la exhibición. (Foto suministrada)

Desde la década de 1990, fecha en que los colegas se conocieron en Puerto Rico, han presentado sus obras en diferentes galerías de Chicago. El trabajo artístico de Báez se enfoca en la ilustración y creación de comics, en la confección de “storyboards” y de diseños digitales, mientras que Ramírez lleva 40 años pintando murales en las comunidades de la Ciudad de los Vientos en Estados Unidos. Gamaliel cree que el arte le pertenece al pueblo y que a través de él se puede comunicar y educar a una sociedad, por eso sus inspiraciones las plasma a grandes escalas en las paredes.

Luego de trasladarse a Chicago y vivir allí por 33 años, Báez decidió establecerse nuevamente en Puerto Rico hace tres meses. La apertura de la exhibición, titulada “Jornada Posmoderna”, se efectuó el pasado jueves nueve. En la Galería, mientras se escuchaban de fondo pláticas en inglés, en español y en alternancia entre ambos idiomas, una conversación con Juan Carlos estableció la temática primordial de sus obras. Ante los ojos de los amigos e interesados que se dieron cita a la apertura figuraron dos elementos distintivos presentes en casi todas las piezas de Báez: los astronautas y la luna. La nostalgia de regresar al País, el sentimiento de extrañeza que se manifiesta en un espacio geográfico que no es el propio, el continuo vaivén de muchos puertorriqueños que deciden alejarse de la isla, la exaltación de nuestros símbolos patrios fuera del País, el deseo de superarse fuera del territorio nacional, son los subtemas metaforizados a través de los símbolos de la luna y el astronauta que Juan Carlos desarrolló en la mayoría de las obras seleccionadas para la exhibición.

Todas las piezas de Báez revelan una historia por sí solas, pero si se aprecia cada lienzo como una secuencia, se percibe una narración en conjunto. “La garita cósmica” presenta la salida de muchos puertorriqueños – incluyéndolo a él- hacia un lugar desconocido y “Boricua en la luna” revela cómo, aunque no haya contacto directo con nuestro país natal, símbolos como la bandera, las garitas, las palmeras, la arqueología taína, nos identifican en cualquier lejanía. “Cuatrista en la luna” narra la historia del abuelo de Juan Carlos cuando llegó a Chicago para tratarse un padecimiento en el cerebro; lo único que tenía cerca que lo identificara con Puerto Rico era su cuatro. Otras de sus piezas son: “Leviatán”, “Mediation on the Concept of Life After Death” y “La triste memoria de un sueño perdido”.
“Jornada Posmoderna” está compuesta por 19 obras, 10 de Báez y nueve de Gamaliel. Además de la identidad cultural, expuesta en obras como “View of Yauco”, “Fanguito 2”, “Trujillo Alto” y “The Transport of a Rican Head”, Ramírez destaca el concepto del amor y cómo este se ha manifestado en él. Por eso, la pieza “Broken by a Broken Heart” presenta lo que, en algún momento de su vida, le suscitó una relación amorosa. Con dificultad para expresarse en español, pero lleno de mucha emoción para contestar preguntas, Gamaliel expresó que se auto-instruyó en el arte debido a que, en el Bronx, lo expulsaron de la escuela por ser disléxico y no poder leer ni escribir. Él piensa que le hicieron un favor con ese suceso porque desde pequeño ha estado muy interesado en la pintura y formalmente, desde los 21 años de edad, produce obras para que todos las admiren.

Los artistas Juan Carlos Báez y Gamaliel Ramírez. (Foto suministrada)

Actualmente, vive en Puerto Rico y no piensa irse porque, según compartió en una entrevista, por primera vez se siente libre en un país: “Yo ando libre; por primera vez ya no tengo que mirar para atrás”, refiriéndose al acogimiento y a la comodidad que le provoca vivir entre los puertorriqueños dentro de la misma isla. Además indicó, comparando ambas culturas – la del Bronx y la de aquí-, que “allá no hay mercado para los artistas puertorriqueños, [sin embargo] acá la aceptación es mayor”.

El arte, como bien expresó Báez, es un instrumento para comunicarle ideas a un público. Definitivamente, estos dos artistas se manifiestan con pinturas y pincelazos.

Para más información sobre sus trayectorias artísticas pueden acceder sus perfiles electrónicos: gamalielramirez.weebly.com y www.jcbaez.daportafolio.com

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