Buen esfuerzo en ‘Don Pasquale’

Por Miguel Diffoot
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Opera de Puerto Rico realizó un esmerado montaje de la ópera buffa “Don Pasquale”, de Gaetano Donizetti, con libreto escrito en colaboración con Giovanni Ruffini. Un excelente elenco dio vida a los personajes: Ricardo Lugo como el viejo tacaño Don Pasquale; Joel Prieto fue Ernesto, el joven enamorado; Gustavo Feulien como el ingenioso doctor Malatesta; Yalí-Marie Williams como la joven viuda Norina; y Ricardo Rivera como el Notario. Participaron además Vicente Portalatín como el Mayordomo; y, como los sirvientes, Carlos Lamboy y José Camuy.

Trasfondo de una ópera buffa –

Don Pasquale fue estrenada con gran éxito el 3 de enero de 1843, en París. Como era usual en la composición de una ópera de temática jocosa,

Yalí-Marie Williams (izquierda) interpretó a la joven viuda Norina en la producción de Ópera de Puerto Rico. (Foto William para Teatradas)
Yalí-Marie Williams (izquierda) interpretó a la joven viuda Norina en la producción de Ópera de Puerto Rico. (Foto William para Teatradas)
se utilizaban los enredos y las características de los personajes de la Comedia dell’arte; por ende, Don Pasquale representa la idiosincrasia del famoso ‘Pantalone’ italiano. Por su parte, Ernesto caracteriza al joven enamorado y melancólico ‘Pierrot’, personaje de influencia francesa; Malatesta interpreta al ‘Scarpino’; y la joven pero nada ingenua ‘Colombina’ se convierte ahora en la viudita Norina.

La ópera comienza cuando Ernesto, quien está enamorado de la viuda Norina, es desheredado al no aceptar casarse con la mujer ofrecida por su tío Don Pasquale. Ernesto se ve tentado a abandonar Roma. Don Pasquale, por su parte, ha decidido producir su propio heredero. El doctor Malatesta llega para informarle al viejo que le ha conseguido un ‘ángel’ por esposa, una mujer dulce y modesta: su hermana ‘Sofronia’. En realidad, ‘Sofronia’ será la viuda Norina disfrazada de mujer sumisa, acabada de salir de un convento. Al ver a ‘Sofronia’, Don Paquale queda más que satisfecho y pide en matrimonio a la joven, quien acepta de inmediato. Se procede al casamiento, ya que el astuto Malatesta trae consigo a un Notario para llevar a cabo su plan. Tan pronto se realiza el casamiento, ‘Sofronia’ se transforma en una mujer dominante. Comienza a hacer excesivos gastos, adquiriendo nuevos carruajes, caballos, cambiando el mobiliario de la casa, aumentando el sueldo y el número de los empleados de la gran mansión y vistiendo de manera extravagante. Don Pasquale maldice la hora en que decidió casarse.

Luego de una disputa con ‘Sofronia’, encuentra una nota con un mensaje secreto entre dos enamorados, citándose en el jardín. Efectivamente, en el jardín se encuentran Norina y Ernesto cuando llega Don Pasquale junto al doctor Malatesta. Ernesto logra huir, pero se vuelve a formar el caos entre los recién casados. Malatesta anuncia que Ernesto pronto regresará, junto a su verdadero amor. ‘Sofronia’ argumenta que jamás viviría bajo el mismo techo con otra mujer. Esto agrada a Don Pasquale, quien decide recibir a su sobrino, no desheredarlo y separarse de su malhadada mujer.

En un final abrupto se descubre el enredo: ‘Sofronia’ muestra su verdadera personalidad -la de la viuda Norina- y feliz se abraza a Ernesto. Al final, todos cantan las venturas del amor, mientras proclaman las desventuras del matrimonio a avanzada edad.

La producción en detalle

Tras un tímido comienzo de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, dirigida por el maestro Roselín Pabón, sube el telón dejando ver un

La escenografía de José Manuel Díaz y la iluminación de María Cristina Fusté en la producción “Don Pasquale” merecieron elogios. (Foto William para Teatradas)
La escenografía de José Manuel Díaz y la iluminación de María Cristina Fusté en la producción “Don Pasquale” merecieron elogios. (Foto William para Teatradas)
suntuoso palacete de dos pisos, con mobiliario de época. Esta hermosa escenografía es producto de la creativa mente de José Manuel Díaz que, junto a la brillante iluminación diseñada por María Cristina Fusté, hicieron del espectáculo uno de ensueño. Efectivas, elegantes y rápidas fueron, además, las transiciones al cuarto de Norina en el primer acto y al jardín del segundo acto.

Los intérpretes principales realizaron una actuación adecuada a sus partes. Ricardo Lugo fue un excelente Pasquale. Posee una hermosa voz de bajo (aunque en ocasiones fue opacada por la orquesta) y mostró gran soltura corporal moviéndose por el espacio con seguridad. Dominó en todo momento con su inmenso talento para la comedia. Joel Prieto posee una voz de tenor brillante, aunque por momentos confrontó dificultades en los agudos durante el primer acto, así como en el dúo “Tornami a dir che m’ami”, junto a Norina. Sin embargo, la serenata en el jardín fue deliciosamente interpretada por Prieto que, junto a la excelente representación del jardín y la sublime iluminación, lograron uno de los mejores momentos en la pieza.

Yalí-Marie Williams fue una Norina-Sofronia jovial y dinámica. Tras unos ligeros deslices vocales en su primera intervención, dominó posteriormente su espacio con energía y agradable presencia. El barítono Gustavo Feulien fue un genial Malatesta, actuando sus partes con verdad y gran presencia vocal.

El coro, dirigido por Jo-Ann Herrero, cantó con solidez en todo momento. Tras un primer acto un tanto tedioso, al fin la ópera cobra vida con la sola presencia de estos cantantes: Esthermari Barbosa, Christie Feliciano, Natalia González, Patricia Martínez, Wanda Enríquez, Alexandra Flecha, Isabel Llompart, Odemaris Ortiz, Samuel Figueroa, Carlos Lamboy, Ricardo Rosado, Angel Vargas, José Camuy, Xavier Caraballo, Vicente Portalatín y Maury Román. ¡Excelente!

Habíamos mencionado la influencia de la Comedia dell’arte en las composiciones operísticas de temática jocoseria, pero cabe mencionar que los elementos del mencionado estilo fueron siempre utilizados más por su efectividad temática que por su “astracanado” comportamiento. Escritores como Carlo Goldoni, S. XVIII, autor de “Arlequín, servidor de dos amos” y “La posadera”, reinterpretaron estas situaciones de enredo con la intención de rescatar un arte ya casi desaparecido en esos momentos, pero estilizando sus maneras, por lo que la dirección de Gilberto Valenzuela va de lo sublime a lo grotesco sin necesidad. El final del primer acto con Don Pasquale convulsionando en el suelo es muestra de lo que no funciona cuando nos salimos de un estilo para experimentar con lo que creemos gracioso para un público moderno.

Agradecemos a Opera de Puerto Rico por el esfuerzo en presentarnos este clásico. Esperamos con ansias la próxima aventura para beneplácito de los amantes del arte operístico.

Ficha técnica –

Director musical: Roselín Pabón; Director de escena: Gilberto Valenzuela; Directora del coro: Jo-Ann Herrero; Regidor-Asistente: Alfonsina Molinari; Escenografía: José Manuel Díaz; Diseño de luces: María Cristina Fusté; Vestuario: Malabar Limited, Toronto; Vestuario de Norina: Vilma Martínez; Coordinación de vestuario: Alba Kercadó; Maquillaje y peinados: Bryan Villarini; Utilería y ambientación: Miguel Rosa; Asistente de vestuario: Amarys Annexy; Asistente de utilería: Génesis Zambrana; Técnicos: ARTTE; Realización de escenografía: Juan Carlos Rivera; Pianistas de ensayo: Pedro Juan Jiménez y José Daniel Mojica; Programa: Eliezer García Arroyo; Publicidad: Héctor Bermúdez, Arnaldo López y Axis Studio; Fotos: Raymesh Cintrón; Directora de producción: Lonka Alvarez; Coordinadora: Flor Marina García; Asistente de producción: Sarahí Soto; Gerente de producción: Antonio Carrera; Productor: Carlos Carbonell.

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