Creatividad y talento en función cierre de ‘Teatro en Movimiento’

Por Chemi González
Para Fundación Nacional Para la Cultura Popular

Una fila enorme de tenis desplazándose por el alero de un segundo piso, un grupo de jóvenes bailando metamórficamente al son de diversos ritmos musicales, un pájaro que busca la venganza de sus despreocupados y burgueses dueños, uno de tantos políticos que como siempre prometen y no cumplen, la izada de nuestra bandera como proyecto grupal y rito… Todas las anteriores son algunas de las imágenes que se nos presentaron como parte de la muestra de la mas reciente sesión- la segunda de este verano- del campamento Teatro en Movimiento por el Viejo San Juan. El taller, dirigido por esa imprescindible teatrera llamada Maritza Pérez Otero, llevó por título “Hay billones de ellos…”, utilizando precisamente la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular como espacio no solo para la presentación final, sino para desarrollar el campamento. Por dos semanas la organización acogió a los 16 jóvenes participantes de los talleres y a los talentosos maestros y creadores que les guiaron.

En su función de cierre los talleristas utilizaron diversos espacios de la sede de la organización, incluyendo el patio colonial interior. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
En su función de cierre los talleristas utilizaron diversos espacios de la sede de la organización, incluyendo el patio colonial interior. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El proyecto “Talleres” de la profesora Maritza Pérez Otero comenzó a desarrollar el campamento de Teatro en Movimiento por el Viejo San Juan en 1995, cumpliéndose así casi dos décadas de incansable trabajo que ha rendido muchos frutos imprescindibles, sobre todo el de utilizar el teatro y sus técnicas para educar. Para darle a adolescentes y jóvenes herramientas para entender mejor: a sí mismos, sus cuerpos y posibilidades y a entender el mundo que les rodea, dotándolos de herramientas ideológicas y estimulando la curiosidad, la necesidad del conocimiento propio, el discernimiento y el pensamiento crítico.

El resultado de esas intensas semanas de campamento que presenciamos la noche del 11 de julio nos reafirma el caudal de talento, aplomo, creatividad y entusiasmo que existen en nuestras nuevas generaciones. Lo presenciado allí nos reafirma que aunque probablemente no todo/as lo/as jóvenes participantes del campamento terminarán emprendiendo caminos artísticos, sí hay 16 jóvenes más en Puerto Rico que fueron tocados y transformados por la sensibilidad artística. Algo esencial en un País que aunque probablemente produce más artistas por milla cuadrada que cualquiera, cada día mas le cierra las puertas, le pone trabas burocráticas y obstáculos e imposibilitan a todo aquel que quiera desarrollarse como artista o vivir del arte en nuestro suelo.

El campamento Teatro en Movimiento por el Viejo San Juan es también ya conocido por ser la cuna de Jóvenes del 98, grupo que Maritza ha mantenido por 16 años llevando teatro de calle con conciencia sociopolítica por todos los rincones de Puerto Rico- y también con una abultada trayectoria de presentaciones en el extranjero. Utilizando la creación colectiva, de más está añadir que del grupo han salido más de una treintena de destacados artistas no solo dedicados con éxito a las artes escénicas, sino a otros quehaceres artísticos también. Es muy rara la ocasión en que del grupo que forme parte de las sesiones de Teatro en Movimiento no sean invitados uno o más participantes a formar parte de Jóvenes del 98. Maritza, educadora ante todo, creyente en el potencial y talento de la juventud nunca ha dudado en hacer de sus alumnos eventualmente, sus colegas. Es por eso que entre la facultad de esta sesión de teatro en movimiento estaban Norwill Fragoso- también co-directora del campamento- ofreciendo talleres de creación de personajes, Edgardo Rodríguez ofreciendo el taller de apropiación de espacios, Flor Pérez y José Reyero ofreciendo movimiento teatral, todos ellos miembros de Jóvenes del 98 en algún momento de sus constantes mutaciones- en la sesión anterior también fueron parte de la facultad del campamento, Mickey Negrón y José “Pepe” Álvarez también parte del colectivo de Jóvenes. La facultad fue completada con la destacada dramaturga Sylvia Bofill Calero quien ofreció un taller de la técnica “Viewpoints” y Maritza Pérez Otero quien en su taller se enfocó en la creación colectiva utilizando la “técnica” de Jóvenes del 98 que utiliza textos e imágenes que sirven como detonantes al proceso creativo colectivo.

El profesor Mickie Negrón y la directora Maritza Pérez Otero (últimos dos en extremo derecho) durante uno de los entrenamientos del Taller en su primera sesión. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El profesor Mickie Negrón y la directora Maritza Pérez Otero (últimos dos en extremo derecho) durante uno de los entrenamientos del Taller en su primera sesión. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La unidad que presenciamos allí esa noche sin duda reflejó la correlación entre todos los talleres propuestos en el campamento. La cohesión colectiva, el aprender a entenderse y a funcionar como grupo, todos son elementos que se dejaron ver allí. La combinación por ejemplo de la técnica de creación de Maritza con el taller de Sylvia Bofill enfocado en “viewpoints” una ya legendaria técnica de las profesoras de teatro Anne Bogart y Tina Landau que consiste en el fortalecimiento intensivo del trabajo colectivo en el espacio teatral, que nos lleva al taller de Edgardo- y a quizás la máxima del colectivo de Jóvenes del 98- sobre la apropiación de espacios. En éste todo espacio puede proponerse como teatral sea hecho para la representación o no y se le puede sacar algo en términos performáticos. Esa apropiación del espacio lleva al movimiento dentro de él y para con el flujo colectivo que se exploró en el taller de movimiento de Flor y Reyero, y finalmente a unos personajes que afloran a través de la observación y la apropiación de lo observado, como plantea el taller de Norwill.

Después de trabajar intensamente por dos semanas en diferentes espacios del Viejo San Juan todos esos conceptos y conocerse, escucharse, sentirse, observar sus entornos y tener una probadita de como se siente ser parte de un proceso colectivo, 16 jóvenes tomaron la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular y la revitalizaron como sede performática de alto potencial. Utilizando además del salón principal de actividades, el patio central y de manera sumamente efectiva el segundo piso y sus aleros típicamente sanjuaneros. Aunque fue algo atropellado acomodar a todo el público que se dio cita allí en la calurosa noche sanjuanera, hubo entre los presentes un profundo sentir colectivo de sentirse parte de algo muy especial que ocurre en el Viejo San Juan todos los veranos y esperamos ocurra por muchos anhos mas: un grupo de jóvenes que se mueve incesantemente por San Juan, teatrando, creando, inventando e imaginando nuevas posibilidades para el futuro.

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