Memorable noche de patriotismo

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Dos cómplices de sus ideales y de la música con contenido subieron al escenario del Centro de Bellas Artes de Humacao, el pasado sábado, con los pantalones bien puestos y un solo propósito.

El auditorio no estaba lleno, siquiera la mitad, pero la emoción de los cantautores Roy Brown y Tito Auger no mermó. Más bien, fue una noche memorable con temas que sus fanáticos convirtieron en éxitos, otros que los estremecen a ellos y unos pocos con los que tenían ganas de hacer denuncias.

El espectáculo, de más de dos horas, arrancó a las 8:47 de noche con “La prosperidad”, presagiando un banquete musical que unió generaciones. Brown comenzó su carrera al cierre de la década de los años 60, mientras Auger hizo lo propio en 1996 junto a Fiel a la Vega.

Roy Brown abordó clásicos como su sublime “Sal a caminar”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Roy Brown abordó clásicos como su sublime “Sal a caminar”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
“Qué bueno que están aquí compartiendo con nosotros este esfuerzo, que no es tan esfuerzo, porque nosotros gozamos muchísimo cantando, haciendo música…”, manifestó la voz de “Boricua en la Luna”, que fue uno de los temas más esperados.Aunque el binomio había realizado un concierto masivo en verano de 2007 en el Centro de Bellas Artes de Santurce, las vivencias personales y nuevas realidades del pueblo puertorriqueño contribuyeron a hacer que, en esta ocasión, fuese más especial. Además, todas las oportunidades que han tenido en una misma tarima alrededor del País propiciaron una química perfecta.

El patriotismo, los mensajes de denuncia y conciencia social se adueñaron de la atmósfera, tipo bohemia.

Al momento de interpretar “Canción pa’ Ceiba”, Roy empezó a explicar por qué Tito la había escrito y luego su autor señaló que fue motivado por la situación que enfrentó este pueblo –perdiendo empleos– con el cierre de la base naval de Roosevelt Roads al sacar la Marina de Estados Unidos de Vieques. “Se logró lo que se logró, pero hay consecuencias”, dijo.

Tito Auger estremeció a todos con “Memorias de una plaza”, “Canción de la dignidad”, “Salimos de aquí” y su exitazo “El Wanabí”, esta última con Roy Brown en los coros.

Antes de los acordes de “Memorias de una plaza”, Auger manifestó que “hay gente que abandona lo que fue y hay gente que trata de seguir luchando y seguir trabajando con la nueva realidad que se encuentra sin perder su esencia”.

En el caso de Roy Brown arrancó fuertes aplausos en temas como “Seattle”, “Sal a caminar” –con Auger tocando la armónica–, “Pillo buena gente”, “Hablando”, “A quién pueda interesar” (letra de Tito) y “Encántigo”.

Tito Auger llamó a la reflexión con “Memorias de una plaza”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Tito Auger llamó a la reflexión con “Memorias de una plaza”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
La figura del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera, quien cumplió 33 años encarcelado en Estados Unidos, estuvo presente de principio a fin en este encuentro de amigos y cantores de pueblo. Auger le dedicó a López Rivera el número “Señor Federado”, mientras Brown recurrió a “Distancias”, letra de Juan Antonio Corretjer. “¡Libertad para Oscar López!”, fue el grito unánime de la audiencia.

Los asistentes disfrutaron, también, de un segmento acústico en el que Auger impactó con “Una plegaria más” y “Música antigua”, esta última letra de Roy Brown.

En un mismo sentimiento, los artistas complacieron al público con “Canción para Vieques”, uno de los temas más emblemáticos del repertorio de este encuentro musical.

Ya en la parte final del concierto, Roy Brown no perdió tiempo en elogiar a su compañero de escena, indicando que “ha sido una relación muy positiva en mi vida cantar con Tito Auger”. Rememoró cuando la mamá de Tito se le presentó y le dijo, “él te admira mucho y espero que hagan amistad… Mira, así pasó”.

El reloj traicionó a los protagonistas de la noche, por lo que tuvieron que poner punto final con “Oubao Moín” y “Monón”, aunque público y artistas sentían las ganas de seguir su travesía musical, bajo la dirección del maestro Tato Santiago.

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