Jornada de excelencia en el Puerto Rico JazzFest

Por Jaime F. Rodríguez
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Mejor no pudo estar… La vigesimotercera edición del Puerto Rico JazzFest, que se presentó del 21 al 24 de marzo pasado en el Anfiteatro Tito Puente de Hato Rey, marcó ante todo una jornada de excelencia. Y en sus cuatro días de celebración, el encuentro musical que este año fuera dedicado al maestro William Cepeda, reafirmó la calidad y prestigio que bien ha ganado dicho evento en el mundo.

Inicio rítmico con un toque bomba y plena –

La primera velada comenzó puntual – tal y como estaba pautada – sólo que con el anfiteatro a media capacidad debido a la congestión de tránsito causada por otra actividad contigua en el Coliseo Roberto Clemente. Aún así, la noche comenzó a calentarse al son de bomba y plena salpicadas con toques de jazz a cargo del grupo Viento de Agua.

El primer tema que se escuchó fue “Fiesta de plena” donde el líder del colectivo, Héctor “Tito” Matos, abordó como le dio gusto y gana los soneos de la plena. Continuaron con “La reina mía”, una composición de Matos que es un songo cubano adaptado al ritmo de plena. Aquí se lucieron la sección de vientos compuesta por Luisito Aquino en la trompeta, Elliut Cintrón en el trombón, Francisco Reyes en el saxofón alto y flauta y Roberto Calderón en el saxofón barítono. A este le siguió “El que no tiene de dinga”, un festejo afro-peruano adaptado a bomba destacándose en ella Calderón en el saxofón barítono, Reyes en el saxofón alto y Matos en el pandero requinto.

Entonces le llegó el turno al estreno de la ocasión: “Plena azul”. Este interesante número instrumental fue adaptado al jazz latino apreciándose en él unos muy bien logrados toques del jazz tradicional de Nueva Orleáns. Tras esta pieza Viento de Agua concluyó su presentación con la plena “Ciudadano del mundo” y la consabida “ñapa”, “El rumor”. Los aplausos a sus números finales confirmaron que, a pesar de que el director musical, Ricardo Pons, no se encontraba presente por estar cumpliendo compromisos en San Francisco, Matos y su grupo, colmaron las expectativas de los presentes ante tan importante cita.

A este acierto, le siguió entonces la presentación de otro joven talento que ha venido sobresaliendo en el difícil ambiente del jazz: el baterista mayagüezano Henry Cole. Con una nueva propuesta que se ha dedicado a desarrollar, su grupo lleva por nombre Afro-Beat Collective y ya tiene una producción discográfica – “Roots Before Branches” – que ha sido muy bien recibida por la crítica especializada. Su estilo ha sido desarrollado por las influencias que ha adquirido a través de la música del africano Fela Kuti, solo que Henry ha utilizado los ritmos afro caribeños y los ha integrado a un ritmo urbano mas contemporáneo. De esta forma, además de Henry Cole en la batería, sobresalieron el canadiense Matthew Stevens en la guitarra eléctrica, John Ellis en el saxofón tenor, Beto Torrens y Ovanilu Allende en la percusión afro-boricua y vocales, Billy Carrión Jr. (¡excelente!) en el saxofón barítono y el poeta rapero, Hermes Ayala. Por si había duda de sus méritos como participante de este evento, su propuesta rebasó las expectativas de todos. Así, Henry Cole, baterista del grupo de Miguel Zenón que también ha participado con David Sánchez, William Cepeda y en sus comienzos, con el grupo puertorriqueño La PVC, cerró con honores esta primera noche del Puerto Rico Heineken JazzFest.

Un viernes lluvioso y muy musical –

El torrencial aguacero que arreciaba en la noche del viernes no pudo evitar el encuentro del público con Jonathan Suazo, talento nacional de nueva cepa que sí ha sido criado y desarrollado musicalmente en nuestro País, como él mismo lo confirmó en la conferencia de prensa. El joven saxofonista comandó un quinteto compuesto por Eduardo Zayas en el piano, Alex Gasser en el contrabajo, Gabriel Vicéns en la guitarra eléctrica y Leonardo Osuna en la batería. Juntos alzaron vuelo con “Forgive Me”, composición y arreglos del propio Jonathan y continuaron con “Pace of Life” donde el joven saxofonista contó con la presencia de invitados como Paoli Mejías y su hijo Branley, Amarilys Ríos y Jhan Lee Aponteporo, todos en la percusión. En este número se pudo apreciar la versatilidad con que cuenta Paoli y sus acompañantes tocando el tambor africano “djembe”con el que realizaron unos difíciles contragolpes muy bien sincronizados.

Suazo demostró su gran habilidad para improvisar y desarrollar ricas armonías. Y a renglón seguido dejó entrever su pasión al interpretar su composición “La ira de una flor”; balada “jazzeada” con cambios rítmicos abarcadores.

La combinación de Suazo en el saxofón alto con el guitarrista Gabriel Vicéns fue bien expresiva y convincente, demostrando inequívocamente su innegable química como binomio. Así, el grupo finalizó con la samba de su propia autoría titulada “The Joy of You”, destacándose aquí Aponteporo en el barril de bomba y en el timbal. Este número de cierre contó además con las coristas Valerie Pabón, Tanisha López, Ariana Delgado y Melissa Marzán.

A paso seguido le llegó el turno al excepcional trompetista norteamericano Nicholas Payton, quien sólo vino acompañado por el contrabajista Vicente Archer y el joven baterista Marcus Gilmore. Payton comenzó con la pieza “The Backward Step” tocando el piano eléctrico. Luego, en el segundo tema, “Triptych” dio muestras de su versatilidad y dominio, tocando con su mano derecha la trompeta y con la izquierda el piano. Ciertamente, este caballero tiene una técnica abarcadora y en su instrumento principal, la trompeta, dio cátedra de su habilidad para utilizar la respiración circular cautivando al público presente. Su presentación – que tuvo que ser acortada por el atraso que ocasionó la lluvia – finalizó con “Shades of Hue” y “Catlett Out of the Bag” donde además de Payton en la trompeta y el piano eléctrico sobresalieron Archer en el bajo acústico y Gilmore en la batería.

Para completar el programa de esta segunda noche se presentó el dúo de guitarristas Strunz and Farah para presentar temas de su más reciente propuesta musical. Tras 12 años de ausencia en este prestigioso Festival, el binomio regresó con un nuevo quinteto compuesto por los cubanos Jorge Sawa Pérez en el bajo eléctrico y Coky Garcia en las congas, bongo y cajón, y el tejano Rob Hardd en el clarinete y flauta. En mi opinión su música se ha estancado, carece de grandes cambios significativos, y por ello su presentación fue un poco aburrida. (Después de haber presenciado a Paco De Lucia el pasado año, qué más podría pasar.) Entre los temas que interpretaron se escucharon viejas composiciones como “Vela de viento”, “Idilios”, “Night Jasmine” y “Bola”. Una pena que estos dos excelentes guitarristas no hayan podido desarrollar otras vertientes dentro del jazz y la rumba flamenca para añadir colorido a su presentación.

Sábado de entrega al jazz –

La penúltima noche del Festival concertó la más esperada jornada por los puristas del jazz. Ante ese preámbulo el primer turno fue para al estelar Luis Bonilla, trombonista costarricense, casado con una boricua y radicado en Nueva York. Este vino acompañado por el coameño Iván Renta en el saxofón tenor y tres facultados jazzistas de primera categoría: Bruce Barth en el piano, Andy Mckee en el bajo acústico y John Riley en la batería.

Su presentación comenzó explosiva con la composición y arreglo “Uh, Uh, Uh”, donde todos sus integrantes realizaron tremendos solos con su respectivos instrumentos. Este miembro de la Vanguard Jazz Orchestra y de la Afro-Latin Jazz Orchestra de Arturo O’Farrill Jr., quien domina una amplia variedad de estilos musicales dentro del jazz moderno, cautivó con su técnica de avanzada demostrada en sus composiciones “Fifty Eight” y “Bhurmkukuta”.

En la última, pieza inspirada en una estatua que se encuentra en el Tíbet, las influencias musicales del sur de la India se asomaron cuando el saxofonista Iván Renta ofreció un excelente solo de saxofón soprano y Bonilla lo complementó con un atinado solo con sordina en el trombón para darle otro matiz al sonido y alcanzar unas complejas notas musicales. Su presentación finalizó con los temas “Blind Faith”, un blues original del baterista Riley, “Ellis” dedicada a su hija que se encontraba entre el público y, el tema de cierre, “I Talking Now”, con el cual sellaron su innegable éxito en el Puerto Rico HeinekenJazzFest de 2013.

A continuación, una de las leyendas del jazz moderno, McCoy Tyner, tomó la batuta del encuentro. Si bien el Maestro ya ha cumplido los 75 años, su experiencia y dominio se certifica desde el mismo momento en que pone sus manos sobre el teclado. Con innegable maestría enfrentó este nuevo reto escénico interpretando uno de sus éxitos de la década de 1970, “Fly To The Wind”. Tyner siguió su conquista de la audiencia boricua con “Ballad For Aisha” y “Blues On The Corner”, Y tras presentar a su cuarteto acompañante integrado por Gary Bartz en el saxofón tenor, Gerald Cannon en el bajo y el cubano Francisco Mela en la batería, quedó solo en el escenario para interpretar el hermoso tema “For All We Know”. Procedió entonces el Maestro de las blancas y negras a reintegrar su grupo a escena para concluir su participación interpretando I’ll Take Romance” y “Salamalaiuca”, este último con un palpable aire latino.

Tras dos presentaciones de excelencia, la velada del sábado concluyó con la presentación del fascinante saxofonista Joshua Redman, quien llegó a San Juan con un cuarteto de ensueño. Eran todos músicos de avanzada y abarcadora técnica que además han probado ser figuras estelares con sus propios grupos.

En el piano, Aaron Goldberg, ejecutó variadas secuencias melódicas y desarrolló unos solos ricos en armonías. En el contrabajo, Reuben Rogers, fue otro joven de Grandes Ligas, que en su convincente técnica dominó –veloz y claramente – todos los acordes. Y en la batería, Kendick Scott muy definido en su estilo, más tradicional pero a su vez creativo muy acorde al estilo de Redman.

Este saxofonista, demostró su excelente condición física y una abarcadora técnica con su saxofón al tocar con una energía increíble y un desempeño de primera. En un repertorio innovador y de avanzada se destacó cuatro composiciones del propio Redman, un blues del pianista Goldberg, el estándar clásico de Hoagie Carmichael “Stardust” y de Joan Sebastian Bach el clásico “Adagio”. Redman y su grupo son parte de las nuevas estrellas del jazz en los Estados Unidos que aquí, gracias al Puerto Rico JazzFest, tuvimos la gran oportunidad de verlos y disfrutarlos durante esta vigesimatercer jornada del encuentro musical.

Magistral cierre de Festival-

Ciertamente el día estelar del JazzFest lo fue su edición dominical de cierre, fecha en la que se le rindió homenaje al virtuoso músico de Loíza, William Cepeda.

El Festival comenzó en la tarde con la presentación de cinco destacados jóvenes estudiantes del Berklee College of Music de Boston. Estos fueron, los boricuas Edmar Colon de Coamo, en el saxofón; Leonardo Osuna en la batería, de Venezuela; Santiago Bosch en el piano, de Estados Unidos; Alex Gasser en el bajo; y de Costa Rica Paul Sánchez en el fiscorno.

Este prometedor colectivo musical hizo galas de su profesionalismo e interpretaron piezas de sus respectivas autorías. A ellos, le siguió en escena la cantante mexicana radicada en Nueva York, Magos Herrera quien presentó su más reciente grabación “México azul” donde interpreta éxitos de los años 40 y 50 como: “Noche criolla” y “Lamento joropo” de Agustín Lara, “Tierra movida” del folklore argentino, “Obsesión” del puertorriqueño Pedro Flores, “Tres palabras” del cubano Osvaldo Farrés y el bossa nova de Milton Nascimento “Canción de sal”. También interpretó “Reencuentro” en blues, “Tus ojos” y terminó con “Voz de Luna”. Herrera estuvo muy bien acompañada por el venezolano, Luis Perdomo en el piano, Hans Glawishnig en el contrabajo, Mike Moreno en la guitarra eléctrica y Alex Kautz en la batería.

Pasada la nota romántica, llegó el momento esperado por todos: la actuación del Dr. William Cepeda y su Afro-Rican Jazz presentándose con una orquesta de 15 músicos y cuatro bailadores (dos de bomba, una de flamenco y uno de tap). William comenzó rindiéndole homenaje a nuestro creador, Dios, con una pieza gospel vocalizada por el pastor Carlos Cuvertier y continuó con sus principales raíces de la bomba, sus complejos arreglos musicales dirigidos al jazz y el tema “Atrevida” destacándose en este último David “Piro” Rodríguez en la trompeta e Iván Renta en el saxofón tenor.

El programa continuó con ”Oye, oye” destacándose esta vez, Luis Bonilla en el trombón, Iván Renta en el saxofón tenor, Eric Figueroa en el piano, toda la percusión afro-boricua y la cantante Kianí Medina con un solo vocal de “scat” muy bien logrado. (Se le notó la influencia adquirida de su padre Jerry Medina.) A estos se le unieron los bailarines de bomba José “Nuno” Calderón y Maribella Burgos con sus típicos bailes de nuestra cultura negrista. William siguió con “Pa’ mi cuembé” donde utilizó sus caracoles para crear unos solos improvisados dentro de la melodía. En esta pieza que mezcla bomba y flamenco se integró la bailarina de flamenco Jossette Reilly con Maribella Burgos en el baile de bomba. En el cajón flamenco se destacó Héctor Bares y en el tambor de bomba Vitito Emanuelli.

En un breve intermedio se dieron cita el productor del JazzFest, Luis Álvarez, junto al presidente del Berklee College of Music, Roger H. Brown, para hacerle entrega a William Cepeda de un Doctorado Honorífico por su trayectoria desarrollando sus raíces musicales con el jazz y llevándolas con éxito a través del mundo.

Siguieron pasando por la tarima distintos estilos musicales integrándolos al jazz de William como un excelente bailador de tap, Tamango Vancaiseele, quien se echó al público en un bolsillo. William desarrolló sus solos de caracol para que el bailarín repitiera los mismos. Luego pasaron a interpretar la música jibara con el trovador Mariano Coto y el cuatrista Edwin Colon Zayas. En ese mismo número dio un cambio radical para integrar el ritmo de urbano con el rapero Siete Nueve quien trajo un mensaje patriótico y profundo y que finalizó con unos solos de David “Piro” Rodríguez en la trompeta, Henry Cole en la batería, el DJ Nature y por supuesto, William Cepeda en el trombón.

El ahora Doctor finalizó su mágica presentación con “Aires de Borinquén”, una danza donde tocó su primer instrumento de viento, el bombardino, y terminó con “Cumba Blues” una composición de William adaptada a “El cumbanchero” de Rafael Hernández.

De esta manera cerró por todo lo alto la vigesimotercera edición del Puerto Rico Heineken JazzFest. Fue está una jornada de excelencia en la que la música brilló con refulgencia. Fue ésta una edición memorable por la que bien merece un aplauso su productor, Luis Álvarez, ante la labor titánica que viene haciendo por los músicos de ésta… nuestra tierra.

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