Por lo Alto el vuelo de los Cucubanos

Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Cucubanos”, “Cucubanos”… ¿Quién no ha sido dueño de uno de ellos?

Aquellos mensajes que desde 1974 iluminaron las páginas diarias de un periódico nacional, eran el llamar cotidiano a la reflexión colectiva e individual. La gente se apropiaba de ellos ubicándolos en cuadernos escolares, puertas de neveras, carteras, monederos o en escritorio de oficinas gubernamentales. Pero era Iris María Landrón – o I.M.L. como entonces firmaba – quien les ponía el alma mientras el lector se encontraba en ellos de acuerdo a la necesidad personal del momento.

En la mañana del pasado miércoles 21 de febrero la periodista, escritora y poeta Iris María Landrón entró a la inmortalidad llevando hacia lo Alto un cargamento de inquietudes espirituales y sociales. Y en un abrir y cerrar de ojos el Ser Supremo le extendió los brazos y la acogió jubiloso por su obediencia y fidelidad.

Landrón se distinguió en el periodismo y la literatura nacional desde temprano en la década de 1970. Inicialmente trabajó en la Oficina de Prensa del Senado de Puerto Rico. Y cuando El Nuevo Día inició su sección Por Dentro comenzó a laborar en las páginas del diario como redactora bajo la dirección de Gloria Leal.

En el campo periodístico escribió artículos de tema comunitarios, poéticos y de arte popular. Sus entrevistas a figuras como Alberto Cortez, Daniel Viglietti, Mercedes Sosa y Lucecita Benítez fueron joyas del más fino estilo periodístico. Pero su labor se complementó con supremacía cuando inició la publicación de pensamientos cortos titulados “Cucubanos”.

“Son, invariablemente, cantos de esperanza; abonos a la ilusión; terapéutica para esta sociedad nuestra confundida, convulsionada”, apuntó sobre ellos el licenciado y escritor José Enrique Ayoroa Santaliz. A lo que Alberto Cortez la exhortaba públicamente a exportarlos al mundo hispano de las letras.

Los “Cucubanos” alumbraron ininterrumpidamente las páginas de El Nuevo Día por más de dos décadas. Pero cuando en un proceder de injusticia administrativa la puerta se cerró para su creadora, el periódico El Vocero le abrió espacio para publicarlos libremente. Durante 15 años llevó con sencillez sus pensamientos a los lectores de este último hasta que el pasado enero concluyó su publicación en la prensa diaria.

Si bien los Cucubanos dieron luz desde las páginas de ambos periódicos de circulación diaria, su resplandor no aminoró con el cese de su publicación en la prensa escrita del País. Precisamente desde mediados de la primera década del siglo XXI sus pensamientos ya habían encontrado cabida en el mundo de la internet a través de un portal propio y de Facebook. Iris, que en la década de 1980 renegaba de la tecnología de la computadora por mantenerse fiel a su inseparable maquinilla, se convirtió en una diestra cibernauta dándole vuelo digital a sus mimados “Cucubanos”. Y en el ciberespacio volaron – y aún vuelan – lejos de su entorno. Tanto que, según su propia autora pudo constatar, han cruzado de un extremo al otro la América nuestra, saltaron a Europa, pasaron por el continente africano, visitaron puntos de Australia y Asia, llevaron esperanza a lectores en Iraq y han alumbrado con sus pensamientos a seguidores localizados en la mismísima Tierra del Sol Naciente.

Pero la huella de Iris María Landrón en el campo periodístico fue más allá de su labor en los diarios boricuas y en la publicación de sus afamados Cucubanos.

Graduada de Sociología y Literatura Española en el Colegio Universitario del Sagrado Corazón, Landrón estudió periodismo en España en los años 60. Una década más tarde se inició en el mundo literario al publicar el poemario “Víspera y día”, al cual le siguieron publicaciones como “Mar de amores” y “Gaviotas en vuelo”. Junto a ellas también se editaron calendarios y compendios inspirados en sus pensamientos siendo el más reciente “Cucubanos por siempre”, publicado en 2012 por la editorial Doblecruz.

Nacida el 31 de marzo de 1937 en San Juan, Puerto Rico, Iris viajó a Venezuela en 2007 a visitar la comunidad religiosa de El Peñón; una aldea pescadora en las afueras de Cumaná. Aprovechando la invitación recorrió durante un mes las diversas comunidades, hasta que las hermanas religiosas le invitaron a quedarse como “compañera de misión”. Allí le alquilaron una casita – descrita por ella como “muy humilde” – con una vista espectacular. Durante el día tenía el mar de frente como escenario; en la noche un cielo estrellado se expandía ante sus ojos como un enorme telón. Allí, en un ambiente sencillo, libre de lujos pero con un abultado calendario de compromiso social, la boricua hizo de Venezuela su nuevo hogar.

Ciertamente Iris María Landrón amó a su patria intensamente y vivió comprometida con la libertad de su tierra. Pero junto a ella, también se expresaba agradecida de Venezuela, país que la acogió en sus últimos años de vida, abriéndole para su disfrute una ventana frente al mar Caribe.

“Soy poeta pero más que nada soy un ser humano que apuesta por la paz y la solidaridad entre los pueblos de esta Tierra que tenemos que cuidar cada día de nuestras vidas”, fueron las palabras con las que se describió en su portal cibernético.

Esta semana I.M.L. tocó las puertas del cielo invadiendo a todos con el sentir de sus Cucubanos.

Vuela alto, Mujer Caribeña del Verso Sencillo…

Descansa en paz, Iris María Landrón.

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