Calle 13: Antes y después…

Por Norma Salazar
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Había escuchado hablar de aquel muchachito que cantaba y emitía opiniones con tanto desparpajo, sin inhibiciones y en realidad dicho sin adorno; como le daba la gana. Ni hablar de que me iba a ocupar de escuchar eso que él llamaba música.

La copa de mis oídos y remilgos se colmó cuando por primera vez lo oigo en ocasión de recibir un premio y campechanamente , y sin pizca de consideración al público, y a la ocasión disparó: “Me estoy meando”

Verdaderamente no soy mojigata, ni ridículamente purista, pero mi reacción inmediata fue de rechazo a aquel muchachito malcriado, ¿rebelde por qué? ¿Y de qué?

Ni había escuchado lo que cantaba ni lo haría jamás.

Por boca de mis estudiantes en la Universidad, y tras largas conversaciones y discusiones con ellos, y escuchando sus alegaciones sobre ‘el choque de generaciones’ me iba dando cuenta que los argumentos que ellos presentaban eran muy válidos, y que yo siempre salía perdiendo en la discusión porque yo ni tan siquiera conocía la letra de sus canciones, ni de sus mensajes.

Hecho. Tenía los críticos expertos a la mano. Y con ellos era imperante asignar una investigación sobre la música urbana para el curso de El ser humano y su entorno social. Y conocí a Calle 13 – Residente y Visitante –. Y conocí su música. Y conocí sus letras. Y supe el por qué de su rebeldía.

Él estaba haciendo lo que otros ya habían hecho…

“Resurge, alienta, grita, combate…” (José de Diego)

“No des tu tierra al extraño…” (José Antonio Dávila)

“Con dos banderas, qué tontería…” (Dinorah Marzán)

“Cómo cree, compay, que se sintió mi mai…” (Roy Brown)

Ellos lo dijeron de otra forma.

Sí, Latinoamérica provoca esa rebeldía.

Esa denuncia hay que hacerla. Ésa… y muchas otras.

Lo abracé con un abrazo de abuela. Conocí a Calle 13, el de ahora, en la conferencia de prensa celebrada en la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Conocí a un joven que a mí me pareció tímido de cierta forma; humilde en su conversación con la prensa, firme en sus opiniones.

La misma preocupación, la misma rabia, el mismo coraje que sintieron otros en otros momentos de nuestra historia la siente hoy este joven serio, meditativo.

Así se puede sentir el dolor de su alma joven por nuestro País. Es la preocupación que todos sentimos por la Patria, por los pueblos oprimidos. Es la voz de todos pronunciada en una sola… Calle 13.

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