Alma plenera de Borikén

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Creo en el poder de la confluencia del agua dulce con la salá.

En el estuario, templo que derrama a raudales una energía vibrante, liberadora y trascendental, se registra el “Encuentro de Ochún y Yemayá”, como el folclorista, antropólogo e historiador Ramón López tituló uno de sus coloridos y espirituales tapices.

“Encuentro de Yemayá y Ochún”, obra del maestro Ramón Luis López. (Foto Jaime Torres Torres)

Ramón López, que se nos adelantó en el camino por el que todos peregrinaremos, era un ser adelantado a su tiempo. Perenne conciencia cultural y alma plenera de Borikén.

Hoy vuela alto en su libertario ideal. Con mucha Luz y Aché. Hablamos varias veces. Lo entrevisté en tantas otras. Y coincidimos un par. Una en una megatienda a la que entró raudo y veloz para abastecerse de los hilos multicolores con que confeccionaba sus tapices artesanales.

La otra en el entierro del Rey de la Plena, Ángel Luis Torruellas, verificado en el camposanto de Hatillo días antes del paso del huracán María. Allí llegó Ramón, autor del libro “Los Bembeteos de la Plena Puertorriqueña”, publicado en 2008, para a pesar de su fragilidad física con su alma de roble cargar junto a otros pleneros el ataúd de Torruellas y prácticamente despedir el duelo.

“Mientras lo predominante era tocar todos los ritmos bailables para guisar mucho, Torruellas estaba haciendo discos pleneros, repletos de plenas. Algunos de ustedes, que estoy mirando, se quedaron achocados la primera vez que escucharon el disco ‘Camelia’, como me pasó a mí. Esa herencia lo convirtió en… Y sé que los títulos son artificiales, pero hay títulos y maneras de decir que son sinceras, que no son hipocresías. Pónganse en mi lugar: ¿hay plenero en este País más querido que Ángel Luis Torruellas? No lo conozco. ¿Cuál de los maestros nos acompañó más, plenazo tras plenazo?”, articuló esa tarde el maestro Ramón López.

También conversamos cuando los Pleneros de la 23 Abajo regresaron en 2017 con un disco que ese año fue seleccionado entre los 20 más sobresalientes por la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Ramón, uno de los integrantes de antaño, aporta las notas discográficas y su especialidad: tapices coloridos que engalanaban sus tarimas como un complemento a su propuesta musical, teatral y artesanal.

“Sus presentaciones son tipo teatro, con un montaje. Ramón con sus tapices adornaba los escenarios, además de aportar su joyería artesanal. A Ramón López, como artista, se le solicitó que hiciera el tapiz de la carátula”, indicó José Rey, de Los Pleneros de la 23 Abajo.

Una cualidad de Ramón, constatada por los que lo conocieron, es su desprendimiento. En 2017 donó al Instituto de Cultura Puertorriqueña 97 tapices fruto de 40 años de gesta artesanal.

“Yo improviso, yo invento y, cómo no, cometo mis errores, pero de ellos aprendo a hacer un arte que no es rebuscado ni superficial. Mi arte tiene que ser de mucho contenido, sin complejidades. Esta tiene que ir directo al corazón del pueblo del cual me nutro y le da sentido a mi vida”, dijo entonces Ramón, quien dirigió por muchos años el Centro de Investigaciones de las Artes Populares del ICPy quien será recordado como un vanguardista antropólogo, etnógrafo, artista, artesano, activista cultural y músico.

Ramón, según se documenta en una nota publicada en 2017 por este medio alternativo, fue profesor de antropología en el Recinto de Río Piedras de la UPR y trabajó con los Pleneros de la 23 Abajo como artesano y organizador de proyectos de educación popular. Fue artífice del taller Cocobalé y es autor de decenas de trabajos de investigación sobre la historia y la cultura puertorriqueña, algunos de ellos publicados por la Editorial del ICP.

Otra muestra de su desprendimiento es que apadrinó al colectivo Plena Combativa, cuyas integrantes lo visitaron varias veces a su hogar-taller en Barranquitas. Plena Combativa le dedica la interpretación “Bembetea”.

Ramón López, además, era un ser iluminado, de aura brillante y una vibra positiva que desde la quietud de su hamaca le transmitía a sus visitantes.

No manejaba, pero tenía sus chóferes que lo complacían como la vez que casi llega a la cascada Juan Diego en El Yunque buscando salud integral y motivado por un video que compartimos con él.

Jamás olvidaré su generosidad en la Navidad de 2015, cuando me obsequió un ejemplar de su libro “El Movimiento de los Reyes Magos hacia la Estrella Solá”. Su gesto propició una entrevista de dos horas en el 1480 AM en Fajardo, en la que conversamos sobre la tradición de la Epifanía como signo de resistencia e identidad nacional.

Con su peculiar franqueza y para el asombro de miles de radioescuchas desenmascaró a Santa Claus probando con datos fehacientes su incursión en Puerto Rico de la mano de la Coca-Cola en un proceso de transculturación que los Reyes Magos, muy en particular Melchor, neutralizaban en años recientes con el auge y la divulgación de las promesas, velorios y rosarios.

Descanse en Paz, Ramón López.

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