| Oscar Solo rememora instantes cumbres
de su carrera
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Oscar Solo presentará su espectáculo “Romántico y rítmico” el sábado 20 de septiembre en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.) |
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Aunque al margen del Club del Clan, exclusivo círculo en que Alfred D. Herger reunió a las máximas estrellas de La Nueva Ola durante el segundo lustro de la década de 1960, Oscar Solo fue una de las figuras de mayor arraigo entre las apadrinadas por el referido productor, sin duda el más visionario y exitoso de aquellos tiempos.
A pesar de que surgió en el panorama bendecido por el éxito desde que Alfred tomó las riendas de su carrera, Oscar declara que, ya en la región Oeste se había granjeado una considerable pléyade de seguidores – sobre todo, entre el público femenino –, pues era el vocalista del grupo nuevaolero de mayor cartel: Los Night Walkers, dirigido por guitarrista Gil Rivera. A esa feliz realidad abonaron, primordialmente, tres elementos: su apuesta figura, su admirable desenvolvimiento escénico – fruto de su vocación por el teatro musical – y, sobre todo, al hecho de que desde muy jovencito demostró ser muy buen cantante.
“En aquella época, mi sueño no era ser un ídolo de La Nueva Ola. Mi meta era el teatro musical. Quería llegar a Broadway y abrirme camino en ese ambiente como cantante, bailarín y actor. Me preparé en esas disciplinas y hasta trabajé con los coreógrafos más reconocidos de Puerto Rico, como Héctor de San Juan, Sarita Ayala e Ita Medina. Las producciones musicales de Broadway eran mi pasión y nada anhelaba más que ser parte de ese mundo. Pero, conocí a Alfred y el rumbo de mi vida cambió por completo”, revela el artista, nacido enMayagüez un 8 de enero y cuyo nombre verdadero es Oscar Aníbal Roberto Vincenty Obregón.
─ ¿Añoras algo en particular de aquella etapa de tu carrera? ¿Te duele no haber permanecido más tiempo o, hasta ahora, en el candelero?
“En ese sentido, no. Yo le agradezco a la vida todo lo bonito que me dio cuando estuve en el pináculo. Sí me duele mucho el hecho de que, en aquel tiempo, no existiera la tecnología con que se benefician los artistas de hoy. Como los vídeos y los DVDs. Muchas cosas que pudieron documentarse se perdieron. ¿Te imaginas un DVD con las estrellas del Club del Clan, o de Lucecita, Julio Ángel o Papo Román en plena juventud y cuando estaban ‘pegados’? Y mío también. Eso es lo único que lamento”.
Considera que su etapa esplendorosa fue durante el período 1974-1980 –
Oscar Solo – nombre artístico que le estampó su mentor artístico al momento cuando se disponía a lanzarlo discográficamente como solista, no evocando al estelar intérprete pop ítalo-norteamericano Bobby Solo, sino porque no acababa de decidirse por otro que entendiera podría resultar atractivo ante el publico – asevera que la etapa cumbre de su carrera no fue durante el furor nuevaolero, ni tan siquiera cuando llegó a la cima de la lsiats con “Niube gris”, sino a partir de 1974, cuando representó a Puerto Rico en el Festival Internacional de la Canción Íberoamericana (OTI), celebrado en Brasil.
“Interpreté una composición mía titulada ‘Yo quiero una orquesta’ en un momento en que había una huelga de músicos en el País. Los participantes tuvieron que recurrir al ‘playback’. Como podrán imaginarse, la Prensa formó una polémica con eso que me resultó beneficiosa. No fue necesario que ganara el festival para que la cadena TV Globo me convirtiera en artista exclusivo. Regresé a Brasil varias veces y me presenté en todos sus programas estelares. También me salieron contratos en otros países de Sudamérica y en España, donde trabajé con el director y productor Valerio Lazarov, de Televisión Española”, manifiesta orgulloso.
En medio del furor de su éxito, el intérprete de jitazos como “Éxito”, “Otro ocupa mi lugar” y “Quédate un poquito más” fue requerido para realizar cuñas comerciales de una marca de cerveza. Sin embargo, cuando se presentó para sellar el convenio y proceder a la grabación fue rechazado por los productores, ya que en persona lucía demasiado joven.
“Ya tenía edad suficiente para hacerlo, pero siempre aparentaba menos. Lo mismo me sucedió años después cuando me llamaron para ofrecerme el papel protagónico de ‘La verdadera historia de Pedro Navaja’. Cuando me presenté, de lo más ilusionado, le parecí demasiado joven al productor y por eso no me dieron el papel”, nos cuenta.
Reconoce que hoy existen muchas voces impresionantes…
pero sin originalidad ni nuevas propuestas musicales –

En su presentación Oscar Solo rememorará algunas de las canciones que ha popularizado en su carrera.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Uno de los ciclos de su carrera que recuerda con mayor gratitud fue el período 1978-1980, cuando presentaba su espectáculo a bordo de un crucero. “Aquella fue una de las experiencias más bonitas de mi vida”, recalca.
─ ¿Cómo comparas a las estrellas juveniles de tu generación con los de hoy?
“Digamos, con los ídolos de La Nueva Ola. Tal vez a alguien no le gustaba como cantaba alguno de ellos. Pero, lo que nadie puede negar es que eran únicos. Julio Ángel no se parecía a nadie. Tampoco Chucho, Tammy y, menos aún, Lucecita. Hoy tenemos a Luis Fonsi y un montón de clones de Luis Fonsi. Y cualquier cantidad de copias de Ednita. En ‘Objetivo fama’ tu ves a chamacos con voces impresionantes. Sin embargo, escuchas a uno y puedes decir que escuchaste a todos. Ellos tienen recursos vocales, buena presencia y otros atributos… pero carecen de lo más importante: originalidad. Para permanecer en este ambiente y dejar una huella es necesario ofrecer propuestas nuevas. En eso es que fallan”.
Oscar Solo considera que producciones musicales como “Puerto Rico fuá”, “La verdadera historia de Pedro Navaja” y la recién presentada “Hairspray” deberían ser más frecuentes en la escena nacional para cimentar una tradición de teatro musical musical en Puerto Rico. A este propósito colabora desde 2001 a través de su desempeño como profesor de Apreciación Musical y Teatro Musical en Dorado Academy, institución fundada hace 35 años.
Paralelamente, frente a un quinteto dirigido por el pianista Lucas Montes, se mantiene activo en los escenarios presentando el espectáculo “De lo bailao a lo cantao”. En el mismo, interpreta los éxitos que lo convirtieron en ídolo de su generación y que fueron recogidos en ocho producciones discográficas. El sábado 20 de septiembre se presentará en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en el Viejo San Juan, con una velada que ha titulado “Romántico y rítmico” que, seguramente, despertará la nostalgia entre sus fieles seguidores.
“He preparado algo muy especial para esa noche. Recorreré desde mis comienzos en La Nueva Ola, hasta mi etapa posterior entre 1970 y 1980. Incluso, pondré a participar al público”, advierte sobre el espectáculo con el cual formará parte de la campaña pro fondos 2008-2009 de la institución cultural.
12/sept/08
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