| Pepín Camacho: tres décadas de tradición radial
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El locutor José “Pepín” Camacho cumplió 30 años de labor en la radio puertorriqueña.
(Foto Raquel López Ortiz) |
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Hace 30 años, cumplidos en enero, José Alberto Camacho López – o, sencillamente, “Pepín” Camacho ante su inmenso auditorio – estrenó en WCMN AM el programa “Recordando el ayer”, que habría de convertirse en tradición de la radio arecibeña, abarcando gran parte de la región norte de Puerto Rico. Cada fin de semana, este espacio es aguardado ansiosamente por millares de amantes de las melodías que, hace décadas, encabezaron los escalafones de popularidad y que, por la belleza que las caracteriza, se perpetuaron como estándares del pentagrama latinoamericano. Claro: los comentarios introductorios con que los presenta su anfitrión le imparten un toque mucho más ameno a esta experiencia.
A sus 83 años de edad, “Pepín” Camacho es uno de los locutores y productores radiales independientes más veteranos de Puerto Rico. Y también se puede decir que es uno de los últimos, pues este medio se globaliza de manera acelerada provocando la desaparición paulatina de los que todavía permanecen. En el ambiente en que se desenvuelve y, particularmente en Arecibo y municipios aledaños, se le reconoce como un musicómano consumado, al nivel del mayagüezano Gilbert Mamery, el ponceño Sergio Negrón y el santurcino Mariano Artau.
“Este programa comenzó como una prolongación de otro que se llamaba ‘Un lejano ayer’, que producía mi hermano – por la línea materna – Julio Enrique Pérez, un periodista muy destacado en esta región a quien llamaban ‘El Número Uno’. Yo lo animaba con él. Cuando lo dejó, yo empecé ‘Recordando el ayer’, con sólo media hora. Gracias a Dios, los auspiciadores me apoyaron y, al cabo de poco tiempo, pude extenderlo a dos horas los domingos por la mañana en la misma emisora, WCMN AM. La audiencia creció rápidamente, porque el público captó la pasión con que lo preparo”, comienza contándonos nuestro entrevistado, quien nació en Camuy, el 1ro. de octubre de 1924 y se crió en la llamada Villa del Capitán Correa.
─ ¿Cómo le surgió ese amor tan intenso por la música? ¿Es usted músico?
“No lo soy, pero sé apreciar este arte. Tengo un oído muy bien educado y, modestia aparte, considero que mi gusto también es refinado. Resulta que me casé con Célida Medina Figueroa el 23 de marzo de 1946 y, poco después, nos fuimos a Nueva York en busca de mejor bienestar económico, ya que en Arecibo, al igual que en todo el País, la vida era muy dura. Logré colocarme como inspector visual de efectos eléctricos en la compañía RCA Víctor. Fue durante aquella época que se me despertó el afán por coleccionar discos, tanto de los artistas de moda como de los intérpretes pioneros”.

Don Pepín Camacho - frente a su colección discográfica - junto a su esposa Célida Medina.
(Foto Raquel López Ortiz) |
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A principios de la década de 1960, “Pepín” Camacho pasó a trabajar en una tienda de discos que ocupaba el local que antes albergara a los Almacenes Hernández, de Rafael y Victoria Hernández y, luego, a la compañía Discos Verne, de los hermanos yaucanos Luis y Ernesto Cuevas, entre las calles 113 y 114 y la Avenida Madison, en el Barrio Latino, en Manhattan.
“Como allí se escuchaba música todo el tiempo, mi inquietud de coleccionista se acrecentó. Disfrutaba mucho aquel empleo porque, incluso, tuve oportunidad de conocer a artistas muy destacados”, rememora.
Su famosa hija Celinés fue quien lo recomendó para que animara el programa radial “La Nueva Ola” –
Su amor por el arte del pentagrama contagió desde la infancia a la segunda de sus cuatro hijos, Célida Inés, quien llegaría a ser una de las figuras más populares de La Nueva Ola puertorriqueña bajo el nombre de Celinés y, a partir del segundo lustro de la década de 1970, estrella internacional de la música disco, haciéndose llamar Celi-Bee.
“Desde que era chiquita se aprendía las canciones que escuchaba y decía que iba a ser artista. Después la llevamos a los teatros y causaba sensación cantando rancheras. Tenía gracia y talento para interpretar cualquier género. Pero, cuando se puso de moda la Nueva Ola, la primera oportunidad de grabar le surgió en este tipo de música. El primer LP que grabó fue con Papo Román en el sello Borinquen poco después de que yo regresara con la familia a Puerto Rico”, relata orgulloso.
─ ¿Usted tuvo alguna experiencia como locutor en Nueva York?
“No. Como locutor empecé en la WITA Radio El Imparcial, en Río Piedras, que hoy es Noti-Uno. Para entonces, vivíamos allá y yo trabajaba como guardia de seguridad para la compañía BURN. Celinés ya era una cantante conocida y me recomendó a Osvaldo Agüero, quien tenía varias horas diarias en la emisora con su programa ‘Codazos’. Ella le dijo que yo sabía mucho sobre los artistas y que tenía muchos discos. Él me llamó y me propuso hacer una audición dedicada a los ídolos de La Nueva Ola los lunes, de 3:00 a 4:00 de la tarde. Acepté la oportunidad que me ofrecía y disfruté muchísimo aquella experiencia. Permanecí allí entre los años 1966 y 1967. Entonces seguí trabajando como guardia de seguridad hasta que en 1976 volví definitivamente a Arecibo y empecé a colaborar en el programa ‘Un lejano ayer’, de mi hermano”.
“Recordando el ayer” se emite ahora a través de WMIA 1000 AM –

Dosé “Pepín” Camacho transmite su programa sabatino “Recordando el ayer” a través de la emisora WMIA 1000 AM, de Arecibo.
(Foto Raquel López Ortiz) |
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En WCMN AM permaneció 28 años, hasta que esta planta fue adquirida por la cadena Uno Radio Group y convertida en repetidora de la noticiosa Noti-Uno en 2006. Entonces trasladó su programa a WMIA 1000 AM, emitiéndose ahora los sábados de 8:00 a 10:00 de la mañana.
Paralelamente a su desempeño en la radio, José «Pepín» Camacho se dedicó durante largo tiempo al negocio de gasolinera y fue un destacado promotor de la cultura arecibeña. Gracias a su gestión, por ejemplo, el Centro Cultural de esta ciudad lleva el nombre del insigne dramaturgo René Marqués.
De sus cuatro hijos, el mayor, José Abel, se desempeña como ejecutivo de una empresa dedicada al negocio de cristales para automóviles y los otros tres son maestros: Celinés trabaja desde hace varios años como profesora de música y directora de una escuela en Miami, Florida; Néstor Francisco también ejerce el Magisterio en la misma ciudad, mientras que Diana lo hace en Wichita, Texas.
19/may/08
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