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Tras la huella del Poeta Universal

Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular



El profesor Orlando Santiago-Díaz posa para el lente en el espacio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la XXI Feria del Libro celebrada en La Habana. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Cuando Joan Manuel Serrat editó su producción discográfica “Miguel Hernández” en 1972, lo menos que pudo imaginar fue que las montañas de Borinquen serían terreno fértil para su propuesta poético-musical. Eran aquellos los años de la recesión, de la crisis del petróleo, de las canciones protesta, de las luchas universitarias, de la guerra no declarada contra Vietnam… Controversias intensas de una década difícil en la que un universitario de nombre Orlando Santiago-Díaz descubrió un oasis en la obra del “Poeta Universal”. Y tras el estudio profundo de su vida y su legado, la afinidad y admiración fue en crecimiento hasta generar – décadas más tarde - la publicación que por invitación del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau acaba de presentar en la XXI Feria Internacional del Libro de La Habana.

Miguel Hernández: Voz de las venas de la tierra” es el título de un libro de estudio minucioso que por años mantuvo ocupado al educador puertorriqueño Orlando Santiago-Díaz. Decir cuándo nació en él la inquietud de escribir esta propuesta de investigación y análisis literario podría llevarnos hasta su mismísimo encuentro con la obra del poeta. Pero lo cierto es que a medida que fue descubriendo su afinidad con la poesía de Miguel Hernández, la realización de este proyecto se hacía más que inevitable.

Hay una razón fundamental que explica el por qué es necesario abordar su obra y es por su cultivo de temas universales. Es el amor a la patria, a la naturaleza, la reivindicación de los derechos de los trabajadores, de la mujer española, de los pobres de aquella España tan sufrida en aquel primer tercio del siglo XX”, establece de inmediato el Doctor en Filosofía y Letras que desde hace tres décadas se desempeña como profesor de lengua y literatura en la Universidad Interamericana, recinto de Barranquitas.

Sin embargo, más allá de ese planteamiento inicial para el autor hay otros elementos que lo llevan a esta travesía de análisis intelectual. “Creo que también hay que destacar el manejo que Miguel Hernández alcanza en la poesía española contemporánea a pesar de ser un autodidacta. A los 14 años ya había abandonado la escuela por mandato de su padre. De manera que no tuvo una educación sistemática en el estudio de las grandes obras. Lo hizo, pero no con la rigurosidad del tutelaje de maestros. Pero, aún así, con todas esas desventajas, logró cultivar una poesía de excelencia”, añade el educador comerieño que en 2008 llegó a la Península Ibérica para profundizar en su investigación de la vida y legado del poeta español.



El autor del libro “Miguel Hernández: Voz de las venas de la tierra” se topó con la obra del poeta en la década de 1970. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Fue en Orihuela, cuna del propio Miguel Hernández, que el autor pudo conocer de cerca todo el escenario donde se desarrolló su poesía. Gracias a la sabática que le otorgó la Universidad Interamericana, recinto de Barranquitas, pasó todo el otoño de ese año en la ciudad que vivió el poeta y visitó además otros puntos de España para ampliar su investigación. “La familia de Miguel Hernández me dio la mano en esta faena. Igual la Biblioteca Pública de Orihuela me abrió las puertas de una maravillosa sala dedicada a su hijo ilustre”, apunta el también autor de publicaciones como “Decimario nacional”, “Pachín Marín: un puertorriqueño rebelde” y “La décima en Puerto Rico”.

De ahí que “Miguel Hernández: Voz de las venas de la tierra” es ante sus ojos el inicio de una importante jornada. Según indica, es éste un libro sencillo para el público “porque lamentablemente en Puerto Rico no se lee mucho al poeta”. Ante ello su inquietud inmediata como educador es entusiasmar a los jóvenes a que se interesen en la obra de Hernández según lo hizo él, hace ya varias décadas, a través de los poemas musicalizados interpretados por Joan Manuel Serrat. Ésa, para el escritor, es la mejor manera de homenajearlo en este centenario.

Con la mente puesta en el futuro, el estudioso anticipa un nuevo proyecto que complementará la ofensiva hernandiana. Se trata de una segunda publicación que ya tiene claramente delineada, abordando en su análisis aspectos formales del verso octasílabo y la poesía de Hernández. “Eso me dará la oportunidad de desarrollar un poco más de análisis sobre el origen del verso octasílabo desde los viejos romances españoles, las distintas etapas en las que se ha cultivado (medieval, siglo de oro, neoclásica, romanticismo) hasta el siglo XX. Y específicamente abordaré la generación del 27 que le fue muy favorable al poeta por razón de García Lorca, Jorge Guillén, Rafael Alberti, que son figuras estelares de ese momento y que cultivaron el octasílabo”, adelanta el también narrador y conferenciante.



El educador presentará en Puerto Rico su libro el miércoles 28 de marzo, a las 10:30 am, en el auditorio del recinto de la Universidad Interamericana en Barranquitas. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Como estudioso del tema, Santiago-Díaz señala que, dentro de la obra hernandiana, los dos momentos más decisivos en el manejo del octasílabo corresponden al primer libro de guerra de Miguel Hernández titulado “Viento de pueblo”, publicado por Socorro Rojo en 1937; y luego el “Cancionero y romancero de ausencias” que como el titulo muy bien señala, incorpora el octasílabo puesto que la factura del romance es ese tipo de métrica.

Como quien se apropia de los versos por sus propias vivencias cotidianas, al ilustrar su identificación con la obra del poeta, el profesor se detiene por un momento para enumerar su selección por etapas. “La poesía pastoril, con su elemento de naturaleza, es con la primera que me identifico; ‘La palmera levantina’, ‘A todos los oriolanos’, y desde la parte social, en esa misma época, el poema titulado ‘Es mi barraquica’, donde se preludia la sensibilidad del poeta con el deber, la injusticia y la pobreza. En la segunda gran etapa, encuentro la poesía amorosa, un poema dedicado a su enamorada Josefina Manresa que titula ‘Te me mueres de casta y de sencilla’. Además está el tema central de ese libro – digo central porque divide el libro en dos partes – ‘Me llamo barro aunque Miguel me llamo’. En la etapa subsiguiente donde figuran los dos grandes libros de guerra ‘Viento de pueblo’ y ‘El hombre acecha’ – me llama la atención composiciones tales como ‘El niño yuntero’, un poema conmovedor parte de la realidad de la explotación infantil en el mundo del trabajo. Además, un poema que en parte justifica el título y que corresponde a la dedicatoria que el poeta dirige a Vicente Aleixandre que es ‘Viento del pueblo me llevan”.

Para cerrar esta lista de poesías, el profesor llega a la inevitable etapa final de la llamada “poesía carcelaria”. “Ahí están las ‘Nanas de mi niño’, mejor conocida como ‘Las nanas de la cebolla’ e ‘Hijo de la luz y de la sombra’, como poemas representativos del testamento poético de Miguel Hernández. Cabe señalar que nuestro poeta universal , según la crítica, escribe su última composición entre mayo y junio de 1941, titulada ‘Eterna sombra’, en la que se manifiesta así por las torturas, vicisitudes, sufrimientos, se manifiesta la esperanza, razón para que en lo personal lo llame ‘El Poeta de la Esperanza’, como quedó expresado en la carta que le escribí a raíz de la celebración de su centenario, con fecha del 30 de octubre de 2010, que figura en este libro como único apéndice”.

En un análisis profundo del legado de Miguel Hernández al mundo, el educador y escritor reconoce que hay un debate entre los críticos a la hora de ubicar la obra del poeta. “Para algunos especialistas, Miguel Hernández es un poeta sin generación. Para otros pertenece a la generación del 27 y lo que también se llama la generación de la dictadura puesto que su primer libro ‘Perito en lunas’ presenta influencias de la poesía neogongorina que entre 1927 y 1933 se estuvo cultivando por los poetas madrileños. Y es que en 1927 se cumplió el tercer aniversario de la muerte de Luis Góngora y eso creó una efervescencia entre los poetas y Miguel Hernández opta por utilizar la octava real, estrofa emblemática de Góngora. Por otro lado hay críticos que lo ubican en la generación del 36 por el tipo de poema que ha desarrollado desde mediados de esta década hasta 1941 que es cuando escribe su última composición. (Juan Herrera, Luis Rosales, Antonio Aparicio, Jesús Poveda son algunos de los poetas de esa generación.) Y están los críticos que consideran que la poesía de Miguel Hernández es universal porque no corresponde ni al 27 ni al 36”, adjudica.



Como profesor investigador y escritor de la Universidad Interamericana de Barranquitas, Orlando Santiago-Díaz ha podido dedicar espacio a la investigación y a la crítica literaria. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
El debate por ponerle una etiqueta a su obra podrá ser interminable. Pero para un estudioso como Santiago-Díaz no hay reparo que valga a la hora de describir a Miguel Hernández como “nuestro Poeta Universal”. Así, puede definir al hombre que le robó el alma cuando, en sus años de juventud, descubrió en voz de Serrat aquellos versos musicalizados: “Menos tu vientre”, “Elegía”, Romancillo de mayo”, “Llegó con tres heridas”, “Umbrío por la pena”, “Canción última”, “Para la libertad”… Y entre todos permanece intacto el recuerdo de su primer encuentro con la “Nana”.

-¿A qué atribuye el que “Nanas de la cebolla” haya trascendido de la manera que lo ha hecho en el mundo?, preguntamos.

Principalmente a la historia que está detrás de los versos. Es la de una madre que escribe una carta a su esposo en la que le indica que apenas tiene recursos para alimentarse y lo único que tiene a su alcance son las llamadas sopas de cebollas combinadas con pan. El poeta magistralmente utiliza como motivo esa epístola para escribir los más tiernos versos conocidos en la lengua española. Es la ternura, el sentimiento manifestado en esa composición lo que hacen que los mismos hayan trascendido. Tanto es así que se ha traducido a varias lenguas extranjeras. Ese poema como historia cierra el conjunto de composiciones que el poeta había estado escribiendo desde la cárcel de Torrijos… Ese es el último poema que entrega a Josefina Manresa cuando tiene la oportunidad de regresar a Orihuela. Coincide el dato que ya el 29 de septiembre es nuevamente encarcelado y jamás volvió a disfrutar del sol de la libertad”, concluye el escritor e investigador literario de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.



3/marzo/2012

 

 

 

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