| La magia de Nydia Caro hechiza en Mozart
Por Ileana Cidoncha

En su primera velada en Mozart, Nydia Caro interpretó el clásico “Hijo de la luna”.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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No hay tal hechizo en Nydia Caro, a pesar de sus ojos brujos no se trata de un acto de magia, su embrujo parte del conjunto de cualidades que esta cantante despliega cuando se sube a una tarima, tal como hizo en días pasados en Mozart Café. La sempiterna joven y bella seduce a los espectadores a través de una rica dosis de simpatía y de dulzura, logrando convertir a la audiencia en cómplice.
Entre el balance justo de inteligencia y actuación, Nydia hace una cuidadosa selección de sus temas para que vayan a ritmo con su voz y con su personalidad, lo que le permite actuar cada número como si fuera un pequeño monologo musical, que ella va hilvanando mediante pequeños preámbulos creados por ella entre canción y canción, de suerte que al final conforman un todo seductor.
Al hechizo de Nydia se suma el de Mozart, un lugar que dentro de sus cortinas oscuras ha logrado crear un ambiente de elegante club nocturno, según lo visualizara su propietario, el afable cantautor Alberto Carrión, quien como presentación a la cantante cantó su famoso tema ”Amanecer borincano”, que fue calurosamente recibido por los presentes.
Acompañada de los músicos de lujo Martín Nieves (director y piano), Junior Irizarry (bajo) y Waldemar Reyes (percusión), Nydia caminó a la tarima con “Yo vendo unos ojos negros”, tema con el que estableció un puente emotivo con cada persona de las que colmaron el salón. Siguió con el blues “Me gustas cuando callas”, para interpretar el dramático tema original de Mecano “Hijo de la luna”, el que empató con “Segundos de ternura” y con “Un ramito de violetas”, de la cantautora española Cecilia, canción que agitó a las féminas presentes.
“Amaneció en paz” en tiempo de vals, precedió a “Chiquillo de buen andar” de Willy Chirino. Una lectura pícara del tradicional bolero “Quizás, quizás, quizás” contrastó con su versión de los blues “My Funny Valentine” y “Breakin’ Up is Hard to Do”, ambos aplaudidos con entusiasmo. De su mochila de niña, urdió subir a la tarima a un caballero quien bailó y cantó con ella el bolero “Usted”, reiterando la entrega de los presentes. Un popurrí de clásicos “Reloj”, “La barca’, “No me platiques más” y “Sabor a mí”, coreado a voces por el público, subrayó la onda romántica de su oferta musical.
“Sí señor, cómo no” (letra al español de Lissette) fue el eslabón para el popurrí de sus éxitos “Antonio”, “Las divorciadas”, “Cuéntale”, “Tú, cómo estás “y “Hoy canto por cantar”, ya para despedirse. Pero, sus fans querían más, así que la Caro complació con “Alma adentro”, a dúo con Martín Nieves, seguido de “Cry Me a River” y, para abandonar el ámbito en una nota alegre, “Piel canela”.
27/jun/08
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