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Emotiva, romántica y jocosa la bohemia
de Marilyn Pupo, Chucho y Pijuán

Chucho Avellanet, Marilyn Pupo y Pijuan se unieron a la campaa pro fondos de la Fundacin Nacional para la Cultura Popular presentando una velada de canciones y poesas.
Chucho Avellanet, Marilyn Pupo y Pijuan se unieron a la campaña pro fondos de la Fundación Nacional para la Cultura Popular presentando una velada de canciones y poesías.
(Foto Raquel Ortiz / F.N.C.P.)

Si inolvidable es el calificativo que mejor describe a la velada bohemia que nos brindaran Lucy Fabery y Humberto Ramírez el sábado 20, la que protagonizaran Marilyn Pupo, Chucho Avellanet y Pijuán la noche del 27 no se quedó atrás. Sencillamente, era digna de perpetuarse para la historia en un vídeo – lo cual hicimos, no faltaba más –, ya que estos artistas hicieron gala del talento que los ha hecho merecedores del prestigio que disfrutan. El público no cesaba de aplaudirlos.

El espectáculo comenzó con la ejecución instrumental de la danza “El coquí”, de José Ignacio Quintón, a cargo del guitarrista Eduardo Flores, quien aportaría el fondo musical a las declamaciones de Marilyn. Seguidamente, la actriz apareció en el escenario de nuestro Salón de Actos recitando el muy difundido poema “Valle de Collores”, de Luis Lloréns Torres. Prosiguió con “Residuos”, de José Antonio Dávila y, alternándose entre el canto y la declamación, vocalizó el bolero “Seguiré mi viaje”, del legendario cantautor mexicano Álvaro Carrillo, intercalándole los versos del “Poema de la despedida”, del cubano José Ángel Buesa. De inmediato brindó, del mismo autor, “Poema del domingo triste”.

Como buena antillana, en su programa no podía faltar el elemento negrista lo cual representó en dos obras clásicas de la poesía afrocaribeña: “Canción para dormir a un negrito” (del cubano Emilio Ballagas) y “Majestad negra”, del guayamés Luis Palés Matos. Al recitar este último, la concurrencia aportó el infaltable toque de tambores, utilizando las mesas como bongoes o congas para marcar el ritmo.

Era con estas piezas que ella pretendía cerrar su actuación, pero al consabido reclamo de “¡otra, otra!” se animó a declamar “La profecía”, del español Rafael De León. Aun así, como no querían dejarla ir, ella les dijo con su habitual simpatía: “ahora sí me voy, porque estoy loca por oir a Chucho”.

Y Chucho no se hizo esperar, aunque quien primero salió a cumplir su encomienda

La actriz y declamadora Marilyn Pupo deleit a la audiencia con poesas acompaada por el guitarrista Eduardo Flores.
La actriz y declamadora Marilyn Pupo deleitó a la audiencia con poesías acompañada por el guitarrista Eduardo Flores.
(Foto Raquel Ortiz / F.N.C.P.)

fue el pianista Pijuán, quien lo acompañaría durante toda la función, a pesar de que no habían tenido tiempo para ensayar, sino que “no pusimos de acuerdo en el patio hace un rato”, según él explicaría. Pero, haciendo alarde de su maestría y profesionalismo, Pijuán demostró ser un músico de grandes recursos. Parecía que llevaba años acompañando a Chucho.

Luego de los primeros acordes del bolero “La gloria eres tú”, joya del cubano José Antonio Méndez, el consagrado vocalista mayagüezano fue recibido cálidamente por el público y, tras terminar esta pieza, continuó con su difundida versión en español del clásico “Where Do I Begin” que sirvió de tema de presentación a la película “Love Story” hace casi cuatro décadas –, “Tu nombre me sabe a yerba” (de Joan Manuel Serrat); “Esta noche está para boleros” (de Charlie Mosquea); “Mil violines” (de Jay Livington & Mario Molina Montes); “Amor mío” (de Álvaro Carrillo) y “No me quieras tanto” (de Rafael Hernández).

Chucho causó sensación interpretando y bailando jocosamente “Piel canela” en ritmo de reggaetón –

Como era de esperarse, pues es así ha acostumbrado al público que le ha guardado fidelidad desde que comenzara su carrera, entre canción y canción Chucho intercalaba comentarios jocosos, bromeaba con Pijuán y, mostrando las carátulas de varios de sus primeros álbumes, se jactó de ser uno de los contados cantantes que nos quedan que empezó grabando en discos de 78 rpm y luego lo hizo en sencillos de 45 rpm, Long Playings (de 33 rpm), “eight tracks”, casete y, durante los últimos tiempos, en formato compacto. “Los muchachos de ahora, como los reggaetoneros, sólo han grabado en CD”, comentó orgulloso de haber recorrido todas las etapas de la industria discográfica.

Chucho Avellanet, acompaado por Pijuan, complaci peticiones e hizo gala de sus mil y una ocurerencias.
Chucho Avellanet, acompañado por Pijuan, complació peticiones e hizo gala de sus mil y una ocurerencias.
(Foto Raquel Ortiz / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El repertorio que nos ofreció continuó con “Piel canela”, el estándar de Bobby Capó al que intercaló una graciosísima versión en ritmo de reggaetón que hizo desternillarse de la risa a muchos –, “Magia blanca” (uno de sus primeros y consagratorios éxitos, incluido en su segundo álbum); “El candado” (de Rafael Vázquez, a quien cierta vez Marco Antonio Muñiz señaló como “el mejor cantante de México”); “Somos diferentes” (del mexicano Pablo Beltrán Ruiz, revelando que esta fue la primera canción que aprendió, contando entonces cinco años y que después solía cantarle a una vecinita, Lucy Colón, de quien estaba enamorado, a pesar de que ella era varios años mayor que él) y, finalmente, “Rayito de Luna”, de Chucho Navarro.

Al igual que en el caso de Marilyn, el auditorio no se resignaba al temprano adiós del artista. La actriz, quien se había acomodado entre la concurrencia, le sugirió montar un espectáculo de poesía y música, en el que él interpretaría alguna pieza acorde a cada poema que ella recitara. Entonces, Chucho le respondió: “o sea, que si tú declamas ‘Tembandumba de la Quimbamba’, yo salgo con…”, improvisando de inmediato, acompañado atinadamente por Pijuán, el clásico “El negro bembón”, de Bobby Capó. La verdad es que le quedó de maravilla.

Entre aplausos, la noche concluyó dejando a todos con el deseo de seguir a cuestas con la bohemia. Pero tras el saludo final de Chucho quedó plasmada su promesa de regresar a la Fundación para una nueva velada. “Yo endoso el trabajo que aquí se hace por la clase artística del País y me comprometo a regresar para seguir apoyando este esfuerzo”, dijo en solidaridad con la campaña Por lo Nuestro que realiza la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Tras sus palabras de endoso, los presentes recibieron un momento poético de ñapa: la poetisa y periodista Beba García – quien prepara un libro sobre la historia de la televisión puertorriqueña – declamó su emotivo poema “Después de los 40”.


17/jul/09

 

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