| Yubá Iré en reafirmación afroantillana
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Esta es mi rumba”, del grupo Yuba Iré, fue una de las producciones discográficas más sobresalientes de 2007 según la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto suministrada) |
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La escasez de escenarios para exponer su propuesta cultural y la impresión de que todavía un sector del público no le concede a las expresiones musicales afrocaribeñas la importancia que verdaderamente tiene no amilana al percusionista Héctor Calderón Torres, fundador y director del Grupo Yuba Iré que, tras casi una década de trayectoria y una gran dosis de entusiasmo y persistencia, logró sacar al mercado una producción discográfica que ha generado las mejores críticas entre los conocedores. Particularmente, entre aquellos amantes de la bomba boricua y las principales vertientes de la rumba cubana.
Yuba Iré, nombre de origen yoruba que une a los vocablos “yuba”, que significa unión de ritmo y sentimiento, e “iré”, que identifica al lado positivo de las cosas, según explica su líder, tuvo su génesis en Carolina, en 1998. Dos años después, en el 2000, tomó forma de taller folklórico, impartiéndole un matiz eminentemente cultural a sus presentaciones. Para ello, agregó tres parejas de baile al sexteto de percusionistas y vocalistas que lo integraba. Desde entonces ha ofrecido su espectáculo en eventos como el Festival de Percusión instituido por el Conservatorio y en centros culturales como el Museo de Arte Africano. Desafortunadamente, el taller donde era atracción habitual, el Café Seda en el Viejo San Juan, cerró sus puertas en fecha reciente.
“La desaparición de ese local nos ha causado mucha tristeza porque allí nos brindaban el espacio. Para un grupo como el nuestro, compuesto por seis músicos y seis bailarines, Café Seda era un escenario importante. Nosotros sobrevivíamos con ese taller porque, como no contamos con auspicio, cobrábamos lo que se hacía en la puerta, como acostumbraban hacer los teatreros. Por eso que reafirmarla necesidad de que surjan espacios como este. Y este cierre lo que demuestra es que hay falta de vision entre los que tienen el poder económico”, manifiesta Héctor, quien alterna de actividad artística con su desempeño como profesor de Historia en la Escuela José Santos Quiñones, en el barrio San Isidro de su natal pueblo de Canóvanas.
─ ¿Qué posición asumes ante el debate purista en torno a las expresiones autóctonas del folklore?
“Yo entiendo que la mezcla y la experimentación en la música es importante. Lo que hoy conocemos como autóctono recibió influencias de otros lares en un momento dado. La música es evolución y, ante esa realidad, las nuevas tendencias no pueden detenerse. Si una expresión musical deja de ser vivencia de pueblo, se muere. Creo que todavía hay quienes ven este arte como algo común y cotidiano, carente de trascendencia. Pero ya se puede apreciar cómo estas expresiones se han ido perfeccionando. Ahora se dan talleres de bomba y se percibe mayor interés en la gente por estudiarla”.
─ ¿Por qué consideras importante realizar una producción discográfica como “Esta es mi rumba”, a base de percusión y voces?
“Porque este es un país al que lo mueve la percusión. Con un trabajo como éste se da a conocer un talento nuevo que motiva a otros grupos a presentar propuestas similares. Hasta ahora, los más conocidos siguen siendo los Ayala y los Cepeda, que llevan años. Con esto ponemos nuestro grano de arena para que los nuevos graben y se den a conocer. Así la gente tiene opción de hacer una colección de música de tambores y voces.
─ ¿Ha habido reacción en el extranjero sobre el contenido del disco?

El grupo Yuba Iré es dirigido por Héctor Calderón.
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“En internet se está mercadeando a través de CD Baby y en PRpop.org de la Fundación y nos está yendo muy bien. La gente quiere conocer el folklore y lo que, verdaderamente, es una expresión del pueblo. En esa búsqueda quiere ir más allá de lo que comercialmente se conoce. Si bien el gobierno le da más énfasis al aspecto comercial de los bailes folklóricos, que tienen su espacio y su valor, nos hemos olvidado un poco de lo que son las expresiones genuinas del pueblo”.
─ ¿Qué fue lo más difícil de este proyecto?
“El aspecto económico. Conseguir la ayuda de los técnicos de grabación en los estudios, porque los costos son muy altos y eso nos detuvo. Por suerte, logramos que varios nos dieran la mano. A esto debo agregar que estoy sumamente agradecido con los músicos que invitamos a participar en la producción. Con Paoli Mejías hicimos un número en su primer disco y ahora, en el nuestro, él hizo ‘Sólo tambor’, que fue su regalo. Además de a Paoli, contamos con Samuel rosario, quien es uno de los mejores cantantes de bomba que tenemos. Él nunca había grabado como solista, aunque sí hizo algo con Tego Calderón. También se nos unieron Luis ‘Lagarto’ Figueroa, Felipe Del Valle, Noel Rosado y Samuel Gascot. ¡Tremendos percusionistas!”
Yuba Iré es integrado por Dicky Colón y Diego Centeno (percusionistas); Vivian Ayala, Edgardo Hernández y Eric Marrero (vocalistas); Jailene Aponte, Domingo Morales, Marcial morales, William Sánchez, Yorbián Santana y Marién Torres (bailarines). En el disco también intervino como vocalista David Atanasio.
El contenido de la producción es el siguiente: “Esta es mi rumba” y “Yuba Iré” (originales de David en ritmo de guaguancó); “Ven pa’ que goces” (guaguancó de Edgardo); “Julieta” (plena de Ángel Luis Torruellas) y, de autores no identificcados, “No hay mal” y “Regaño al corazón” (en ritmo de guaguancó0; “Buena noche” (en ritmo de palo); “Ochún” (guiro-batá); “María” (bomba sicá); “Sejadora” (bomba yubá); “La naturaleza / Alamofillé” (rumba Columbia); “Yenyé Maré” (rumba yambú) y “Sólo tambor”, descarga ejecutada por Paoli.
24/ago/08
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