Refulgente ‘Estrella de mar’ de Mario Castro

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Estrella de mar”, la segunda grabación del saxofonista Mario Castro, ocupa un lugar único en el panorama del jazz puertorriqueño y representa un importante logro en la aún temprana carrera del joven músico, natural de Humacao y residente de Nueva York.

Esta es música profundamente emotiva, melódica y de gran potencia narrativa. De hecho, si se escucha el álbum de principio a fin, se produce la agradable sensación de que asistimos a una “película sonora”, con sus momentos culminantes, sus remansos de tranquilidad y su desenlace. Tal es la fuerza de las imágenes que va creando en la mente del oyente.

mario castro nieves strings 2014

“Estrella de mar” recibe aplausos de la crítica especializada.

Sin embargo, la singularidad de “Estrella de Mar” reside en el imaginativo uso que Castro hace de una sección de cuerdas, formada por dos violines, una viola y un violonchelo, que se une a su quinteto regular, compuesto por Josh Shpak en trompeta, Tamir Shmerling en bajo, Kyumin Shim en piano y Jonathan Pinson en batería. Contrario a lo que generalmente sucede en las grabaciones jazzísticas con las secciones de cuerdas, en las que estas a menudo arropan a los demás instrumentos con melodías o armonías exuberantes –y en ocasiones abrumadoras- aquí los violines son parte integral del conjunto, como si se tratase de una sección de saxofones, por ejemplo, que refuerza los temas, provee acompañamiento al solista u ofrece ricos contrapuntos. Se preserva, así, la esencia provocadora y de búsqueda que caracteriza al mejor jazz.

No existen muchos precedentes para este tipo de arreglo. El saxofonista Greg Osby –para cuyo sello Inner Circle, de hecho, grabó Castro su primer álbum, “Primavera”- hizo algo similar en su disco “Symbols of Light”, de 2001. En términos de los músicos puertorriqueños, David Sánchez y Miguel Zenón grabaron con violines en sus álbumes “Coral” (2004) y “Awake” (2008), respectivamente, pero con enfoques distintos, más cercanos a la música clásica o la combinación de esta con el jazz llamada Third Stream.

Como si fuera poco, la grabación cuenta con invitados de renombre como Dave Liebman y el propio David Sánchez en saxofones, Casey Benjamin en “vocoder”, los vocalistas J. Hoard, Jaime Woods y Emily Elbert y los percusionistas Gabo Lugo y Paulo Stagnaro. Ciertamente, Mario Castro contó con una amplísima paleta de colores y recursos a la hora de producir este disco.

Y los utiliza desde el arranque mismo. El primer corte, “Pilares”, es una pieza de alto vuelo, cinemática, cuya intensidad siempre en aumento –que culmina con un enérgico diálogo de saxofones entre Castro y Sánchez- conjura imágenes heroicas. La intensidad continúa en el segundo tema, “Shmerls”, en el que Castro “cuenta una historia” con el hermoso sonido de su saxo tenor. “Resentment” es un tema realmente memorable, cinemático una vez más.

“Entrapment”, con el saxo soprano de Dave Liebman, ofrece acercamientos al jazz free. “Storyteller”, por su parte, cierra el recital en el mismo tono glorioso con el que comenzó, con un incisivo solo de trompeta y un arreglo que hace pensar en una era dorada del jazz de Nueva York. Y la coda, “Goodbye”, concluye el disco con una hermosa melodía interpretada a cuarteto que reafirma cuán exquisitamente ha sido sido trabajado todo aquí.

Cuidadosamente producido, con un empaque de lujo que incluye un DVD de las sesiones de grabación y atractivos dibujos y fotografías, “Estrella de mar” brilla con fuerza en el panorama musical boricua.



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